PANTALLA SÓNICA #15 | Magui Dávila
Magui Dávila aka Felisa Pascual en las redes y en la noche. Esa noche madrileña que Felisa conoce bien y es que en la noche suceden algunas de las cosas más importantes aunque nosotras cuando quedamos somos más de días. Días de largos conversatorios sobre electrónica, arte, política, feminismos, migración, espiritualidad, familia, trabajo… que ahora ordenamos y compartimos con todas vosotras. Desde la primera vez que nos conocimos supe que había flechazo con esta joven argentina, hemos trabajado mucho juntas, sé perfectamente que pasarán muchas más cosas buenas entre las dos y por eso me hace especial ilusión terminar este spidico 2016 junto a ella.
Hola Magui, un placer enorme tenerte este mes en Inquire Project.
Muchas cosas interesantes para recordar y compartir en este 2016. ¿Qué tal si arrancamos por Net-Out, la performance que coordinaste para Intermediae en Matadero?, para mí una de las mejores y más contemporáneas propuestas de este año.
Hola Naty, ¡enorme placer mío hablar con vos!
Como bien sabes, ha sido un año excelente en el que he trabajado en tres grandes propuestas, entre ellas Net-Out. Para este proyecto me convocó Olga Fernández que estaba comisariando con Intermediae una serie de encuentros, con investigadores y creadores, que operaban bajo el concepto de Comunidades Inestables. Lo que a ellas les interesaba era que montara una especie de fiesta, sonidero o discurso sonoro, dentro de este marco. Desde hacía un tiempo con Jesús Ming (Kotté) estábamos diseñando un proyecto de performance donde pudiéramos preguntarnos sobre aquello que se esconde detrás de las imágenes que circulan en Internet. Nos interesaba explorar cuánto de nosotros contamos en nuestras fotos o ¿qué sucedería si pudiéramos ver el código fuente de las personas? Esta última pregunta la formula Elliot, un hacktivista de la serie que estábamos siguiendo. Entonces decidimos montar esta fiesta que visibilizara los “lados B” de toda esta plataforma dark que son las redes sociales. Para ello convocamos a un equipo de prueba y acción -que no podría haber sido mejor- con quienes decidimos desactivar la Red, jugar en una realidad aumentada con usuarios reales en el espacio de la nave Abierto X Obras de Matadero. Desde esta acción arrancó lo que ahora es un grupo de trabajo y experimentación llamado Net-Out.
Y el resultado fue espectacular, en parte justo por esa interacción entre lxs jóvenes performances y el público asistente.
¿De donde salió el casting?, y también tanto para la gente que estuvimos como para las que vean el video, ¿cómo fue toda la coordinación en el espacio y cómo cuidásteis otros aspectos de la puesta en escena como coreografia, música y luces?
Pues no hicimos casting. Convocamos directamente a una artista que había colaborado con Jesús, creíamos que era el perfil para este proyecto también. Hicimos un brief de Net-Out y enseguida ella nos propuso sumar a su equipo de trabajo para teatro y escénicas, con quienes maneja todo un código de entrenamiento muy potente. También tiramos de gente que Jesús va fichando por la calle, que también colabora habitualmente en sus producciones, y que se integró perfectamente, al punto que hoy son piezas fundamentales del equipo.
Con respecto al espacio, decidimos intervenir sobre la instalación SELFI de Darya Von Berner, porque nos sugería entrar en ella, dialogaba directamente con esta cuestión de las imágenes en Red. Era muy sugerente, con un mismo lenguaje, sumado a trabajar site specific en la cámara frigorífica quemada y destrozada. A medida que la obra fue tomando ese carácter combativo se fue acentuando el uso de este espacio y su iluminación, no necesitábamos casi nada más que movimiento, diálogo y música.
Con respecto a la coreografía hubo partes de improvisación total, sobre un guión base desde el cual dividimos el tiempo en bloques de movimientos reactivos al sonido. También estábamos a la espera de la interacción con los asistentes. La música tuvo bastante de live y fue ejecutada en 8-bits, por eso escogimos a un gameboy player que pudiera sintetizar géneros rollo gabber, altiplano, gitaneo, noise, etc.
¿Volverá a tener lugar? Creo que hubo una segunda experiencia hace poco tiempo en el club Zimmer 26…
Hemos hecho una segunda acción en Zimmer 26, en colaboración con los artistas del espacio experimental de la sala. También jugamos montando un red de videojuego en el espacio real, bastante más impro y más oscuro. Ahora nos estamos tomando un descanso para el 2017, por lo que poco puedo adelantar, pero sí que se trata de un proyecto aquanaut bastante apocalíptico, ¡salvando lo new age que se volvió hablar del fin del mundo!
Este ha sido el año también de las Picnic Sessions en nuestro querido CA2M. ¿Qué pasó bajo el título de Corrimientos de voces el pasado verano en Móstoles?
Con lo insoportablemente caluroso que se pone Madrid en junio, podríamos decir que sumamos el paso de un tornado caliente por CA2M. Sinceramente, tuvimos la suerte de poder convocar un cartel de artistas muy interesante y bastante deforme, tanto por lo dispar de algunas propuestas, como por el sentido crítico de cada una de ellas. Trabajamos el poder de la voz, su condición efímera, su valor político, su valor poético y en base a ello confeccionamos el cartel. Tuvimos mucho de lenguajeo, de voceo y de exploración de las posibilidades de la voz en el espacio.
¿Cómo trabajaste el programa a cuatro manos junto a José Luis Villalobos? Él ya tenía mucha experiencia trabajando en el Centro pero no sé si para ti fue la primera vez como programadora en unas institución de estas características. Como nota, de alguien que te conoce, para mi tu esencia estaba presente nada más leer el programa en propuestas como Dick el Demasiado o las Kumbia Queers, siempre es un soplo de aire fresco cuando pueden trasladarse este tipo de propuestas más lúdicas al museo.
Si te digo la verdad, el programa lo trabajamos a ocho manos, aunque parezcan invisibles Pablo Martínez y María Eguizabal son los órganos vitales de esta propuesta. José también tiene toda la experiencia programando aquí, sabiendo que puede funcionar o que no en la terraza. Digamos que entre los cuatro afinamos el programa completo y ellos me guiaron para poder meter la distorsión.
Yo vengo de haber coordinado hace varios años el Área de Artes Visuales para la Subsecretaría de Cultura en Puerto Madryn, mi ciudad de origen. Allí pude programar proyectos interesantes y pude ojear como se lo montan con el dinero público. Pero claro que comisariar Picnic Sessions es un lujo no solo profesional sino también personal. Puedes trabajar seleccionando propuestas que no son museísticas, puedes decidir sin el canon del mercado o del gusto patrón “más de lo mismo” del arte contemporáneo. Sumado a eso, con siete sesiones largas tienes tiempo de meter hasta una mesa de fanzines para cada día como hicimos este año. Pero por lo que funcionó, es porque CA2M es un espacio donde se trabaja desde muchas líneas de investigación que me interesan, tanto desde Las Lindas Pobres como en un plano más académico. Digamos que es un espacio con intereses y búsquedas similares a las mías y que me ha aportado bastante.
¡Larga vida al CA2M!. Fue un especial subidón este año las Picnics, felicidades de verdad por todas las propuestas. Citabas ahora a Las Lindas Pobres, tu proyecto editorial al que tengo especial cariño, ¿cómo surge y en qué punto estás ahora con él?
LLP surge de la precariedad, el origen es bastante autobiográfico e infame. El primer zine lo hice con un folio A4 plegado, se llamaba Esperando la reencarnación y es del género autoayuda. Va sobre lo que alguien quisiera ser en su próxima vida, dado que en ese tiempo había caído en un nihilismo interesante y me salió ensayar invocando otros futuros, como convertirme en actriz de cine coreano, por ejemplo.
Desde ahí me fui cruzando con la gente indicada para hacer más fanzines, gente con ideas que alimentan las ganas de imprimir y plegar papel de forma barata a mano, con contenidos que pueden jugar con este tipo de edición linda y pobre. Poco a poco fui hacia otras propuestas de colaboración más grandes, algunas con la suficiente pasta para no guillotinar a mano. Ahora estoy en un punto inverso, en el que no me están interesando la publicaciones independientes, sino el fanzine que chilla.
Quizás es verdad que haya habido o esté habiendo una moda del fanzine que se confunde con el libro de diseño o de autor y están las mismas publicaciones en todas las mismas ferias. También algunos con precios bastante caros. Creo que te entiendo bien con el fanzine que “chilla” y volver a la esencia del DIY.
La línea editorial hasta ahora ha sido trabajar en la difusión de la cultura electrónica. Si te apetece damos un repaso a todas las publicaciones hasta la fecha y nos cuentas si tienes alguno nuevo cocinándose.
No sólo se trabaja con electrónica, pero sí podemos decir que gran parte de las publicaciones operan en este campo, empezando Naty por tu zine que es parte del proyecto She makes noise: Ellas hacen ruido – Panorama España (Natalia Piñuel Martín, 2014). Este es el primer zine que hicimos sobre género, electrónica, noise, experimental… que busca revelar la presencia de mujeres en el campo de la música experimental/electrónica que tan poco valorada ha sido hasta ahora. Digamos que ha tenido una fuerte influencia tanto en LLP como en mis proyectos personales. Desde aquí mi conciencia gender se volvió una obligación tanto en programar, pensar, como hasta en conversaciones o discusiones con colegas de clubes y dj’s.
Enlazando con esta primera tirada de zines y con el tema, os cuento que trabajamos por esos años en dos proyectos siguientes muy importantes con Iván López Munuera. Recientemente este autor había comisariado la exposición Pop Politics para CA2M (2013), que junto a su respectivo catálogo sirvieron de religión para LLP y para un texto que estaba escribiendo en este tiempo. Este último era un análisis de la cultura de la cumbia digital en relación a otro de los zines LLP, ComeMelón-Cumbiazine, donde exploraba el formato “comisariado playlist” con una selección de las magias de la cumbia digital, sonido amazónico, sudákico, altiplánico, gravetón, electrochamanismo y más. Un zine sonidero que se propuso como un contagio de la música y los fogonazos sociales que sobrevivien en las periferias.
Retomando los proyectos con Iván, en un primer momento, muy generosamente el me entregó para LLP una entrevista que había realizado a Kim Gordon: “It’s not a statement. It’s a desire”. En ella indagaban sobre la relación entre las artes visuales y sus proyectos sonoros, sobre la escena neoyorkina donde se inició, sobre el Design Office, el contexto de gestación de sus grupos: Sonic Youth, Free Kitten, etc. Esta entrevista originalmente había sido editada en el catálogo de la exposición y la reeditamos en idioma original junto a la traducción española, cuidando muchísimo los materiales en papel cyclus de offset y haciendo una tirada corta. Un año después, Iván convocó a Las Lindas Pobres a realizar una publicación independiente para The Dark Side of The Party, exposición que estaba comisariando para Arte y Voces del SOS 4.8. Así nació Make your TRANSITION, donde a través de una miscelánea de artículos, entrevistas, investigaciones, playlists, ilustraciones, fotografías y otros formatos, un grupo de artistas convocados a participar fuimos atendiendo a cuestiones sociopolíticas, de género, de biopolítica y más; dando visibilidad a aquellas formas de conocimiento práctico que se dan en la pista de baile, en las salas de ensayo, en las tapas de discos y en las comunidades de Internet como forma de acción y de producción artística. No sólo se exploró el campo de la música electrónica, tanto el nombre del zine, el texto editorial y algunas colaboraciones hablan sobre el techno detroit como un lugar donde retratar esta dark side-party.
En 2015 trabajamos en un zine de electrónica para el 4º aniversario de Femur Club. Una sesión dedicada a la música synth y electrónica con herramientas de creación analógicas. Aquí hicimos un paseo por los artistas que habían pasado por ella, exploramos la esencia junto a Aitor (su promotor) e hicimos un podcast.
Por otra parte, siguiendo un orden cronológico, siguieron dos zines relacionados con proyectos expositivos y de performance: Cocoliche, realizado con Jaime Rodríguez para Picnic Sessions 2015 de CA2M. Este estuvo basado en nuestra interpretación sobre el comisariado de las sesiones, en el que jugamos con aquello que nos parecía que unía a los artistas, trabajando desde conceptos y cuestiones presentes en todo el recorte de obras, tensándolas, haciendo visibles las costuras, así como contraponiéndolas. Y ya este 2016 jugamos con un formato nuevo y riquísimo: Póster-zine para Net-Out. Este formato fue un verdadero parto debido a la obsolescencia programada, hacer funcionar una impresora matricial con papel continuo y grabar un disquete (que iba de bonus con el póster) son tan difíciles, al punto de desistir un minuto antes de lograrlo.
El último zine se llama Interstellar Fugitives: a cosmic memory & astronomical guidepost of Drexciya (Magui Dávila, 2016), es una colaboración con Calipso Press y está editado en rizografía, con su póster y su mixtape. Es parte de la metodología de investigación de mi tesis doctoral, y es una interpretación visual que busca reconstruir un proyecto de música electrónica llamado Drexciya (1992-2002), que nace en referencia a la Atlántida de Platón. Drexciya sería una estrella y un país submarino poblado por los hijos nonatos de las mujeres africanas embarazadas que fueron lanzadas por la borda de las embarcaciones que llevaban esclavos a Estados Unidos. El resultado musical de este proyecto está marcado tanto por una tensión perturbadora desde el discurso narrativo mitológico como por la oscuridad que rodea los proyectos de James Stinson. Este autor es una figura poco revisada por la electrónica, quizás por no dejarse absorber por el mercado o el blaxploitation en el que derivó el techno y la cultura de club. Nuestra idea fue hacer reaparecer un proyecto musical que había quedado desvanecido, ya que pensar y trabajar desde una Hydro Theory es algo hoy interesante.
Por terminar de ilustrar el catálogo, adelanto que la próxima edición es junto a Dick Verdult, de quien recomiendo ver la expo que tiene montada en el IMEX de Madrid hasta el 10 de febrero.
Apuntada queda y hahahaha, los tengo todos, ¡soy tu fan!
Vamos a regresar un ratito a tu tierra, a Puerto Madryn en Argentina. Contabas antes que allí tuviste tus primeros acercamientos al mundo del arte contemporáneo. ¿Dónde fue? ¿cómo es ese caldo de cultivo artístico al otro lado del Atlántico?, y me interesa saber cómo se hacen las cosas allá. Acá* ya sabemos que estamos “todos institucionalizados”, sacar proyectos independientes y mantenerlos no genera una contraprestación económica, ni pueden subsistir si no vienen respaldados por la administración. ¿Cómo os lo montáis para salir adelante?
Allí no solo trabajé en la Patagonia sino que anduve por Buenos Aires y en el norte de Argentina, en San Juan, donde hice mi carrera en artes visuales. En el paso por estas ciudades trabajé, desde una editorial pequeña que tenía zines de poesía, como en proyectos de creación e investigación mas académicos. Estuve en IUNA cursando artes multimedia y en un taller de videoarte con Sara Fried, precursora de este género en Argentina. Por otra parte, participé varias veces en un formato llamado Clínica de obra promovido por un sector de la institución, el Fondo Nacional de las Artes. Se trataba de una serie de encuentros entre artistas jóvenes con un coordinador, que consistía básicamente en meter tu obra a la “clínica” como si estuviese enferma y se trabaja sobre ella en grupo, todo muy terapéutico. Allí tuve la suerte de trabajar con gente iluminadora como Rafael Cippollini o Claudia Del Río.
Con respecto a la institución, allí digamos que es mucho más fácil hacer tu carrera a pulmón que esperar algo del estado. La crisis económica dejó bastante devastado el campo de la cultura estatal, pero fomentó la iniciativa de empoderarse y de trabajar de forma independiente. Sí es posible que tu proyecto crezca y tenga más fuerza que la económica.
Cuando te conocí estabas en el Máster en Historia del Arte Contemporáneo y Cultura Visual del Reina Sofía. ¿Fue ese el paso para venirte a España? ¿Cómo recuerdas esa etapa?
Ese curso fue la moneda que sorteó quedarme en Madrid. En un principio vine con una beca de cooperación internacional y de posgrado. Allí entré a trabajar en un museo durante nueve meses, transcurrido ese tiempo me sedujo Madrid y me planté con este curso. Como todo, lo recuerdo con muchos aciertos y otros menos. Allí descubrí gente que me conectó con ideas, artistas y cosas que luego se linkearon con Las Lindas Pobres. También en este curso trabajé con mi actual tutora del doctorado, Olga, quien me ayuda a modelar los proyectos de investigación en los que me/nos embarcamos.
¿Cual es esa línea de investigación en la que estáis trabajando?
Es un proyecto, que como suele suceder, partes de un título y un camino que puede acabar siendo una digresión. He partido del campo de la música electrónica más performativa, los espacios de escucha y la máquina. Nos remitimos a los orígenes del techno como un proyecto dotado de agencialidad política, al ser un tipo de producción musical que nació en los guetos afroamericanos de Detroit, caracterizado por un sonido abrasivo propio del contexto de gestación: la caída de la industria en la ciudad de los motores. Así el paso al postfordismo, cuando la mano de obra del hombre es reemplazada por la máquina, coincide y produce un paralelismo en la música con los sintetizadores. Partiendo desde ese carácter resistente se analiza como esta crisis económica influenció las producciones y proyectos musicales que operaron en sentido crítico: the art of noise, UR, Rrose… por trazar una línea. Es necesario romper ciertos estereotipos de la cultura de club como algo puramente festivo, esto es algo que aún no lo sabemos todos.
Paralelamente a los estudios y los proyectos que van surgiendo, trabajas regularmente en distintos clubs de la capital. Al menos ahora en dos de las fiestas más conocidas y veteranas de la noche madrileña. ¿Cómo llevas esto del turno de noche?
Soy bastante amiga de la noche en general, casi todo siempre se me ha dado mejor a oscuras. En algunos momentos vas cansada porque tanto en Cassette como en Stardust el ritmo no baja en ninguna época del año, pero debo reconocer que es gratificante trabajar en proyectos tan asentados y bien programados. Más allá de estar coordinando y en producción, existe siempre un momento para bailar, pensar, observar… y disfrutar.
Madrid, nunca fue tradicionalmente una ciudad afín a la música electrónica, al menos hasta hace un par de años que están surgiendo distintas propuestas y festivales, incluso a nivel institucional apoyando, por fin, la llamada “cultura electrónica”, aunque todavía queda por hacer ¿Cómo ves hoy, finales del 2016, este panorama y a qué colectivos, promotoras… destacarías?
El trabajo independiente que hace el colectivo TRAUMA me parece muy potente, no sólo hablar de la programación internacional sino también del equipo de residentes y del cuidado en cuanto a imagen y sonido. También me flipan las producciones de Boris Divider, con quien trabajé en un evento para el que realizó un sesión audiovisual muy grosa; se que ha tenido este año una instalación en un espacio institucional la cual tengo pendiente de ver.
La gente que está trabajando en el colectivo TRUST Madrid me tiene expectante para el 01 de enero, que se largan por la tarde con un cartel gordo y de lo mejor de lo local. Hablamos de gente que actualmente esta produciendo rarezas, ya sea sesiones en cintas, sesiones inclasificables, hasta genios del electro, acid, EBM, dark techno, techno detroit-chicago, uf! También estuve recientemente en la presentación de Stelar Booking con Pelacha, Arcanoid (Muerto) y Sabino González, en un espacio en Vallecas que por fin sonaba bien.
Debo aquí disentir en algo contigo, no creo que se valore la cultura electrónica hace sólo un par de años. Por un lado, veo que algunos productores que son main ahora tuvieron que ser reconocidos fuera para que luego se los programara aquí. Por otro lado, hace poco me encontré con una maleta con flyers de Cassette Club de hace diez años hasta ahora, y pude ver como ha sido una apuesta visionaria (desde el diseño gráfico a la programación) que anticipó bastante lo que es la escena techno contemporánea. Te hablo de tener un HD Substance de residente, de haber visto varias veces en un año a Adriana López o de que hace más cinco pasó DVS1, Terence Fixmer o Svreca. De este último, siguiendo la idea de una cultura electrónica instaurada y reconocida (en todo nivel), es hablar del que sea quizás el sello mejor comisariado SEMÁNTICA Records, destacar por último su residencia y sesiones en Stardust esta temporada.
Sí, sí totalmente de acuerdo. Hay colectivos y clubs que han estado ahí desde siempre trabajando y programando bien, me refería a que tradicionalmente la capital electrónica en España es Barcelona, aquí ha costado un poco más llegar y que de un tiempo a esta parte parece que el panorama se ha diversificado y que hasta el nuevo Ayuntamiento tiene gran interés en las propuestas que más nos gustan.
Otro de esos trabajos bonitos que trajo este año ha sido nuestra colaboración en la segunda edición del Festival She Makes Noise donde te encargaste de la parte gráfica. Para mi fue súper importante trabajar contigo porque entendiste la esencia del proyecto y el festival a la primera. La imagen con las glitch girls ya forman parte del imaginario y han sido el referente principal de esta edición. Tú que lo explicas guay, comparte con lxs lectorxs el proceso de trabajo y hasta en un nivel emocional que simbolizan esos glitch.
No es la primera vez que trabajamos juntas y la sincronía conceptual desborda la visualidad. Es decir, atendemos en cada trabajo a ese fluir interno que supera el resultado final. Es más bien el proceso la imagen final por excelencia. En este caso tuvimos varios traspiés pero sabíamos lo que estábamos diciendo: hay un error en la programación, un error glitch informático de programación, un ruido que sirve de metáfora y que trasladado a la esfera de la programación de festivales ilustra ese error: no se programan casi mujeres en festivales de electrónica, siempre hay un excusa, que si hay pocas, que si no son buenas… pero sabemos que igual es porque no están buenas para ti chico.
Es cierto que hemos abierto una brecha de glitch girls que esta aflorando y debo reconocer que hemos mirado muchos personajes de literatura cyberpunk, mujeres sci-fi, manga japo, mujeres heroínas y que este bagaje ha sido citado en esta gráfica.
Programamos junto a un diseñador un patrón-sketch en processing que nos diera un tipo específico de glitch. Digamos que este modo de romper la imagen en SMN es pura y exclusivamente un objeto de este festival. Seguimos al pie de la letra los sonidos de las artistas que se programaron, unos referentes muy drone, noise y oscuros. Experimentamos bastante con el juego de romper las imágenes y recomponerlas a ritmos acelerados.
El resultado fue brutal.
Magui, además de todo tu pintas y coloreas ^-*
Ay, es lo que menos hago últimamente, pero sí. Digamos que mi formación en artes visuales es de producción e investigación paralelas, pero tengo mis acuarelas un poco oxidadas, solo saco las puntas para hacer las tapas de los zines. La ultima expo que hice en Labruc, Caos de bolsillo, fue sobre la temática que siempre me invita a dibujar que es inmortalizar algunas putadas que suceden: la bombona vacía en plena ducha de invierno, las mosquitas que trae la tierra del chino, esas cosas que se yo… traspiés. Ahora he comenzado un diario para mi madre sobre las cosas que hicimos en su visita a Madrid, el primer dibujo es un Cristo queer que hay en el Monasterio de El Escorial que recomiendo ver, lleva falda roja y peluca, una belleza.
Jajajaja, ¡qué guay!, merece re(visita) entonces. No dejes nunca esa parte creativa de lado.
Espero de corazón que sigamos haciendo cosas juntas el 2017 y todos los años que vengan. Un beso y muy Felices Fiestas.
¡Así será! Gracias Naty por detenerte en las cosas importantes, es quizás esta revisión un impulso para un 2017 así de grande. Abrazos!!!
Imagen de portada: Retrato de Magui Dávila por Patricia Nieto
Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]







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