PANTALLA SÓNICA #16 | Carmen Comadrán

 

 
Carmen Comadrán es una gran conversadora y con dulzura pero también con honestidad y contundencia sabe explicar mejor que nadie como es la vida en el campo y como son las personas que habitan los pueblos creando sinergias entre ellas y dando una visión en su producción audiovisual completamente alejada de los clichés marcados por los habitantes de la ciudad. Hablamos en esta entrevista de darle voz a la tierra, de cine documental y del papel de la mujer como emprendedora en el medio rural.

Hola Carmen, un placer arrancar este 2017 en Pantalla Sónica contigo.

Natalia, ¡para mi es un alegría y un gran honor!

Empezamos la entrevista hablando si te parece de Tierravoz tu productora audiovisual. Cuándo surge y en base a qué necesidades. Desde el propio nombre del proyecto, que resulta muy significativo, y viendo un poco la web ya se aventura que estás interesada en las relaciones entre el campo documental y el mundo rural, ¿es así? 

Tierravoz es el resultado de la pasión que sentimos hacia la comunicación como herramienta para contribuir al cambio, el documental como forma audiovisual y el trabajo previo de muchos años en medios de comunicación, como la televisión de desarrollo rural Canal Béjar y Comarca. Da respuesta a la inquietud de abordar, con una producción elaborada, los temas que nos preocupaban y nos interesan: la vida en el pueblo, la participación comunitaria, igualdad, juventud, cultura y medio ambiente desde una perspectiva humana. Lo cuento en detalle en este vídeo.

Me gustaría hablar de tu película La extraña elección donde cuentas la vida cotidiana de tres personas que viven en los pueblos. De la película me llamaron la atención dos cosas; el personaje de Andrea Milde, que considero una mujer fascinante, y el título que, después de haberla visto varias veces, sirve como reflexión a un espectadora urbanita como yo, sobre que quizás no son ellos los que han elegido una forma de vida extraña si no todos los demás que “sufrimos la gran ciudad”.

Cuando llevas tantos años viviendo en el pueblo y conoces también lo que es vivir en la ciudad te das cuenta de muchas cosas. Es como si te pusieras las gafas de lo rural. En la lucha por un mundo más equilibrado territorialmente ves que hay muchas extrañas decisiones que dificultan que vivir en el pueblo sea tan sencillo como debiera: la jerarquización de lo urbano sobre lo rural, el reparto desigual y poco participado, la toma de decisiones impuesta, los estereotipos. En la película contemplamos que la vida de los protagonistas es bella y rica. Sentimos también que tienen que afrontar esos retos que a veces surgen del propio pueblo y casi siempre vienen de fuera. Estas trabas generan un sobresfuerzo en los protagonistas que puede forzarles a dejar el lugar que han elegido. Así ha pasado en muchos casos. Es un precio que como sociedad no podemos pagar. Que el medio rural siga perdiendo población es un problema que nos afecta a todos.

La película cuenta con tres personajes principales, te apuntaba hace un momento sobre Andrea, háblanos de ellos.

Floriane,  es una joven ingeniera agrónoma de origen belga, creció en Burzet, un pueblo de los pliegues meridionales de los Alpes franceses. Decidió junto a su compañero Oscar instalarse en una aldea asturiana para ofrecer a sus hij@s pequeños una infancia similar a la suya, vinculada a la naturaleza y a los valores que transmite. La conocemos recien llegada, pensando en plantar en ecológico.

Andrea es una reconocida artista alemana que teje hermosos tapices pictóricos. Sus trabajos han viajado por todo el mundo. Participa en proyectos europeos sobre arte textil. Tras vivir veinte años en Madrid decide, junto a su familia, trasladarse a un pequeño pueblo situado entre Cantabria y el norte de Palencia. Nos cuenta su periplo por varios pueblos luchando por encontrar un lugar donde poder tejer y desarrollar proyectos culturales.

Fran es el subdirector del periódico comarcal, Senda Norte de Madrid, medio que responde a su necesidad vital de comunicar a las personas que viven en los pueblos de la sierra y de contar lo que no reflejan los medios generalistas sobre la zona. También es uno de los coordinadores de la escuela de música tradicional Entresierras. Una iniciativa nacida de proyectos comunitarios previos, que se va consolidando como una apuesta de todos los profesionales que se han involucrado en su creación.

Son personas que se encuentran en diferentes momentos de su relación con el pueblo. Fran, por ejemplo, es el que lleva más años, está más asentado y tiene una relación muy estrecha con los vecinos.
 

 
Cómo fue un rodaje tan íntimo con ellos, no sé si nos puedes explicar cómo se sintieron al ver la película y también si a día de hoy mantenéis el contacto.

Nos conocíamos desde hacía años, habíamos compartido muchas experiencias y reflexionado mucho en común. Teníamos el convencimiento de que era necesario contar la vida en el pueblo desde dentro. Mostrar el medio rural desde la creación, la energía, las expectativas de futuro, como espacio en el desarrollar proyectos de vida interesantes, positivos, plenos.

Fueron muy generosos conmigo al compartir su cotidiano, así que para mi era muy importante cuidar esa confianza que me daban y tratar de reflejar, a través de su día a día, lo que habíamos vivido y compartido previamente.

Mantenemos el contacto, por supuesto. Han pasado muchas cosas interesantes en sus vidas desde entonces. Andrea está tejiendo un tapiz de despedida hacia el territorio y retoma su proyecto de Kukumobil. Fran sigue enraizándose en el pueblo y su familia aumentando. Flo va a recoger muy pronto su primera cosecha.

La extraña elección muta como proyecto transmedia, ¿verdad? Quizás en la red es más factible llegar que con el formato película.

El proyecto lo concebimos como transmedia desde un primer momento. A día de hoy a mi me cuesta no ver todos los temas en los que trabajo sin esa perspectiva en la que la audiencia juega un papel clave. De hecho, el transmedia engloba muy bien todas las acciones que desarrollamos en Tierravoz y cómo solemos concebir los proyectos. Materiales didácticos complementarios, campañas informativas, talleres….

En La Extraña Elección hasta el momento realizamos la película, una serie de televisión y su promoción a través de redes sociales y web. Así que seguimos buscando financiación para el resto de  acciones diseñadas y para los elementos interactivos digitales. Queremos que se vea la película como un web doc, combinar con una aplicación movil, convertir el laberinto en un videojuego… Y mostrar el resultado de todo ello en una nueva película que se llama La búsqueda.
 

Andrea Milde en el documental “La extraña elección”.

¿Tienes algún otro proyecto de largometraje en mente?

Varios en desarrollo y en producción la iniciativa Concejo Abierto. En concreto, avanzando en el largometraje  que cuenta la situación en España. Y trabajando en la coproduccion internacional con México donde también tienen esta forma de gobierno.

Hace unos años, fuiste co-productora de una emblemática película La décima carta dirigida por Virginia G. del Pino y homenaje al gran cineasta Basilio M. Patino. ¿Qué supuso para ti formar parte de una producción de estas características?

Trabajar con personas muy interesantes y que me aportan muchísimo: el productor Mario Madueño, la directora del proyecto Cineastas Contados, Garbiñe Ortega, por supuesto Virginia, así como conocer a los otros productores  y directores de la serie.

Es un placer estrechar las relaciones con Basilio y su familia.  En cierto modo sentía que se cerrraba un círculo o que dábamos una nueva vuelta en el laberinto porque Basilio nos había dedicado unas bellas palabras cuando inaugurábamos la televisión. Nos decía que nos mantuviéramos libres. Casi 20 años despues sentía la emoción de producir a Virginia, una mujer que desde la libertad fílmica hacía una película sobre él. Entonces no me podría imaginar todo lo que iba a venir: San Sebastián, nominaciones… ¡¡Si hasta hemos proyectado en USA!!
 

 
Está bonito que una película nada fácil como la vuestra haya conseguido entonces tanta difusión.

Hagamos flashback. Uno de vuestros primeros documentales fue Mujer rural, en el camino hacia la igualdadAndrea Milde podría haber formado parte de él también. Corría el año 2002 y no se hablaba tanto de feminismo y mucho menos se visibilizaba el papel de mujeres emprendedoras fuera de las ciudades o de mujeres jóvenes que deciden desarrollar su vida en el campo. ¿Qué significó para ti formar parte de este proyecto?

Han pasado ya 15 años, si contaras esta historia de nuevo ¿qué diferencias y cambios encontrarías?

Sí, Andrea, como mujer que desarrolla un proyecto creativo en el medio rural. Y Flo, que es titular de una explotación agrícola y ecológica. Complementarían muy bien los ejemplos que mostramos de ruptura de roles de género: mujer que trabaja en puestos tradicionalmente masculinos, mujeres en nuevos sectores económicos y mujer titular de una explotación ganadera.

En el documental reflexionamos sobre los roles tradicionales, el cambio y mostramos ejemplos de mujeres que con su trabajo han contribuido a la ruptura de todo ello. Lo proyectó el MUSAC el año pasado dentro de su León Film Rural y hablándolo con el público sentíamos que estaba aún vigente, que siguen conviviendo esos roles, que la lucha sigue siendo necesaria. Así que, más que cambios, abundaría en algunos aspectos.

¿Cómo cuales? Sigue de todas formas sin ser algo muy tratado en los medios ¿no crees?

Muy poco tratado en los medios y, como ocurre con el medio rural, muy maltratado, aunque haya avances en ese tratamiento mediático gracias al mucho esfuerzo que se está haciendo desde universidades, asociaciones, entidades. Hablaba ayer de las mujeres que fueron rupturistas en los años 30, lo poco conocidas que son. Volvería a abordar el pasado del pueblo antes del franquismo…  Abundaría también en la desigualdad sutil del día a día, en los micromachismos, pondría en valor a los hombres que han apoyado los cambios y mostraría lo positivo que también es para ellos la igualdad.

Volviendo a Tierravoz, me gustaría indagar en la parte formativa. ¿Cómo lleváis a cabo esos cursos y talleres? ¿con qué colaboradores cuentas y a quiénes están dirigidos?

Nos gusta facilitar a los demás el uso de las herramientas que conocemos, compartir nuestros conocimientos, nuestra visión y experiencia. Algunos talleres tienen que ver con la técnica, otros con cómo contarnos a nosotras mismas, cómo expresarnos, cómo llegar a los medios de comunicación… Nos dirigimos a asociaciones, entidades, instituciones… Llevamos varios años hablando de transmedia con estudiantes de audiovisual en institutos de secundaria, participamos en el proyecto YoArte que se desarrolla en un centro de menores y allí trabajamos el vídeo como forma de expresión. Ahora estamos planteando un curso de comunicación innovadora en la empresa…  A lo largo de los años, en Tierravoz hemos ido creando un equipo de profesionales muy potente: Leire, Celia, Mileyne, Fran, Pablo, Bibiana… Nos vamos encargando de cada tema en función de nuestra especialización.

Otra área de trabajo es la de comunicación. Durante años en ese sentido formásteis parte de la Asociación Abraza la Tierra, una iniciativa de cooperación interterritorial en la que se facilitaba el acceso al medio rural a quienes deseaban desarrollar su proyecto profesional y vital en el pueblo. Seguro que viajásteis mucho en aquellos tiempos, ¿con qué te quedas de esa colaboración?

Dirigimos el gabinete de comunicación del proyecto durante varios años. Fue muy intenso porque llegamos al proyecto desde el principio, así que toda la comunicación estaba por hacer. Y, claro, el tema lo conocíamos desde la implicación total. Realizamos muchas acciones: desde la asesoría sobre el contenido de los mensajes a las relaciones con los medios de comunicación, talleres dirigidos a los portavoces, elaboración de materiales, implementación de campaña, una exposición fotográfica en Bruselas, horas y horas de grabaciones para producir contenidos multiformato….

Me quedo con las pesrsonas que conocí, responsables de grupos de desarrollo, vecinos de los pueblos que se reunían a reflexionar sobre la situación demográfica de la zona, nuevos vecinos que llegaban cargados de sueños…

¿El proyecto tiene continuidad a día de hoy?

Pues sí,  puede seguirse en su web, además están todos los contenidos que elaboramos, así que animo a las personas interesadas en el tema a consultarlos o verlos directamente en el canal de youtube.

Recuerdo la estupenda película de Mercedes Álvarez El cielo gira del año 2004 donde trataba estos mismos temas desde su Soria natal. ¿No te planteaste tu desarrollar una historia propia acerca de esto mismo?

Conocí a Mercedes recientemente a raíz del proyecto Cineastas Contandos porque ella es una de las directoras seleccionadas para realizar un retrato sobre otro cineasta. La he propuesto también que forme parte del interactivo Concejo Abierto. Me encanta el tratamiento cinematográfico de la obra de Mercedes. En El cielo gira también, por supuesto, pero respecto al contenido siento que ella retrata un pueblo que se desdibuja y yo me empeño en cantarle y reivindicarle. Los contenidos que elaboramos para Abraza la Tierra eran eso: un afán de mostrar la vida, las expectativas, la lucha por el día a día y el futuro. La Extraña Elección es la continuidad a aquellos contenidos. Con una nueva vuelta de tuerca: evidencia las responsabilidades.

Esto es que hay un punto de vista siempre demasiado melodramático hacia lo rural.

Las narrativas de lo rural: el llanto del abandono, la poética de la ruina, contar el pueblo demasiado idealizado, o decir que los protogonistas son los últimos algo… como un augurio… o retratar historias extremas, o quedarse en lo folklórico. Todo eso conforma un imaginario del medio rural, de los pueblos y sus habitantes, muy alejado de la realidad y muy frustrante. Por eso es esencial que el pueblo se cuente desde el conocimiento, desde dentro, desde la normalidad, que lo miremos con los ojos limpios.

Vives a caballo entre tu Béjar natal (en la provincia de Salamanca) y Gijón en Asturias. Está muy bien eso de descentralizar la producción y actividad audiovisual de los grandes núcleos de población, véase Madrid y Barcelona, pero supongo que aunque son lugares con calidad de vida, también conlleva su parte negativa intentar hacer cosas desde allí.

Creo en lo Global y entiendo necesario que cualquier persona/empresa pueda desarrollar su actividad desde cualquier punto del mundo. Pasa como con los pueblos. Es posible. Otra cosa son los precios que tenemos que pagar por ello. No debirera ser muy alto. Ahí también entran en juego los estereotipos y el ejercio de poder. Las dificultades que tienen que ver con lo individual, lo social o lo empresarial hemos de cambiarlos así, pero los que tienen que ver con las decisiones políticas, esos, hemos de exigir que se limiten al máximo. Lamentablemente en tiempos de escasez vemos que se vuelve a centralizar. Las administraciones no centrales deberían además replantearse sus prioridades en inversión y facilitar que nuestras reivindicaciones lleguen a buen puerto. Si no, seguirán expulsando a determinados profesionales y empresas de su tierra.

En Asturias, eres presidenta de la Asociación de empresas de producción audiovisual (AEPA),  ¿qué es y qué promovéis desde allí?

En nuestra autonomía, AEPA reivindica el audiovisual como un sector de presente y futuro para que re-considere su inversión en él y nos podamos situar en un lugar competitivo frente a otras autonomías. A nivel nacional e internacional estamos conectándonos con entidades empresariales como la nuestra para hacer red y reforzar esa reivindicación en todos los ámbitos.

También desarrollamos actividades que contribuyen a la internacionalización de las empresas y acciones de formento de la innovación audiovisual: hibridación empresarial, nuevos formatos…

¿Cómo se presenta este recién estrenado 2017?

Hemos empezado recibiendo un premio con el trabajo que venimos desarrollando para el plan de drogodependencias de Zamora.

Felicidades.

Ese es un buen comienzo. Nos alimenta las energías para todo lo que viene. Además de darle continuidad a proyectos como el de Concejo Abierto o el transmedia de la Extraña Elección. Me gustaría seguir profundizando en las alianzas con otros profesionales, empresas y colectivos. Conectar y reconectar.

A tí te gustan mucho los cuentos ^—-* Cuéntame uno, breve pero bonito.

Te pongo un enlace a algo que escribí para un proyecto colaborativo precioso que se llama La Canción del Principe Azul, al que me invitó a participar mi querida Odile, directora y también productora con quien estudié en Salamanca y que tuvo la feliz idea y la posibilidad de ir a vivir a Poitiers a desarrollar su carrera profesional. El cine se desarrolla mejor desde Francia que desde España.

Ni punto de comparación con el pais vecino. Allí es un bien cuidado por el gobierno y aquí tratan al mundo del cine como a delincuentes ;) 

Pues no sé a qué estamos esperando para imitarlo. A ellos les da muy buenos resultados.

Ya, la pena es que aquí hay una falta de interés total por parte de las instituciones, pero sí se lleva mirando a Francia décadas y sin duda nos llevan una gran ventaja en el tratamiento de todos los temas culturales.

Por cierto, este cuento es otra vuelta en el laberinto, El Principe Azul está dentro de las 100 noches. En los 100 días participamos con Concejo Abierto.

Y ¿te puedo contar otro breve?

Claro que sí.

Este está inconcluso.

Y ya sé que ahora mismo estarás pensando en el cuento de la banasta ;)

Es importante el “laberinto” como símbolo de todo lo que te ha rodeado en la vida…

Es un símbolo que me descubrió Andrea Milde. Antes yo solía contestar al dicho de que la vida daba muchas vueltas diciendo que la vida era una espiral. Pero ahora me encaja mucho más la figura del laberinto. Es un símbolo presente desde hace 5000 años en muchas civilizaciones de todo el mundo. Aunque sus significados varían en función la interpretación que cada cultura hace de él, es comúnmente aceptado como una representación del camino que une la vida y la muerte, el cielo y la tierra, como un sendero de juego, de danza y también de liberación. Algunos países de Centroeuropa han tratado de recuperar la fuerza vital del símbolo como un lugar de reflexión, reorientación, de intercambio cultural, solidaridad, comprensión, respeto e igualdad. En la película caminamos dentro del laberinto, buscando el centro y la salida de la lucha rural, alcanzando o no… un mundo mejor.

Espero que sigas generando proyectos para un mundo mejor.

Creo que es necesario. Así que agradezco tu ayuda, la de ahora, por la difusión a través de esta entrevista; la que siento hemos tenido siempre en tus proyectos, y también la ayuda desde Playtime. ¡¡Gracias!!

Muchas gracias por este conversatorio y feliz 2017.

Que venga lleno de momentos plenos. Ojalá alguno de ellos compartido.

 

Imagen de portada: Retrato de Carmen Comadrán


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

 



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