¿Dónde están las mujeres fotógrafas?
Alguna que otra explicación y mucha fotografía
Género y Figura, Reivindicando a las mujeres fotógrafas comienza su andadura hace escasos cinco meses. Quizás sea más fácil describir esta acción de investigación y creación fotográfica comenzando por el final: a día de hoy se ha conseguido la viabilidad para hacer realidad GYF gracias a 216 cofinanciadoras y más de 30 propuestas de colaboración que, al igual que nosotras, creen que hay que dar soporte y visibilización especialmente a trabajos fotográficos realizados por mujeres. Este proyecto pretende hacer tres cosas: en primer lugar crear una web para alojar trabajos fotográficos y reflexiones críticas sobre el tratamiento de género en la fotografía; en segundo lugar abrir una convocatoria para desarrollar unas clips audiovisuales donde puedan presentarse algunos de estos trabajos y, por último, editar y publicar un pequeño fotolibro con una propuesta fotográfica concreta.
A lo largo de estos meses hemos intentado poner en marcha este proyecto y responder a tres preguntas, principalmente
1- ¿Por qué fotógrafas?
GYF no es una idea completamente novedosa. Existen mucho otros proyectos que, percatándose de la falta de visibilidad y las problemáticas específicas para el desarrollo de trabajos fotográficos realizados por mujeres, han dado soporte a estas propuestas. Por ejemplo, para nosotras fue inspirador conocer la propuesta Firecracker de Fiona Rogers. Esta especie de galería on-line ofrece mensualmente el trabajo de una fotógrafa y, además, intenta dinamitar algunos de los pilares hegemónicos de la historia canónica de la fotografía. En su declaración de intenciones, Firecrackers expone su intención de terminar con clasificaciones como las que separan a la “fotografía profesional” de la “fotografía vernácula”.
En una primera fase del proyecto hemos llevado a cabo pequeños vaciados de datos. Una mirada rápida a algunos de los premios fotográficos más conocidos nos muestra la escasa presencia de mujeres en estas categorías. Pero, no sólo en estos procesos competitivos faltan referencias. Si nos centramos en algunos de los volúmenes de referencia en la historia del fotolibro podremos comprobar que la selección de trabajaos realizados por fotógrafas no supera, en ninguno de los casos, el 25%. En otros formatos de difusión fotográfica como, por ejemplo, el multimedia, los datos no son mucho más alentadores. La plataforma MediaStorm es artífice de algunos de los multimedia fotográficos más conocidos y actualmente cuenta solo con 6 propuestas en las que participan fotógrafas de las 37 que puede consultarse en su catálogo.
Es por esto que decidimos ponernos manos a la obra e intentar, en un primer momento, posicionar estos debates para, seguidamente, dar soporte y visibilidad a propuestas fotográficas que por diversos motivos parece que se quedan sistemáticamente relegadas a un segundo plano. En relación a esto también hemos intentado contestar a un par de preguntas que se nos plantean y que entendemos perfectamente:
Primero, este tipo de acciones ¿no fomentan un guetto de mujeres? Es posible que esta pregunta pueda responderse con otra cuestión: a la vista de los datos ¿no estamos muchas mujeres desarrollando nuestra labor profesional en un guetto de hombres? Se puede trabajar en una doble vía para evitar los circuitos cerrados: inundar de trabajos las convocatorias, encuentros, foros… de todo tipo donde se pueden presentar trabajos fotográficos, mientras damos especial cabida a acciones que de forma explícita intentan que afloren los problemas de un sistema artístico y mediático patriarcal.
Segundo, aparentemente los trabajos fotográficos nunca se seleccionan por el género de los autores o autoras, sino por su valía estética, por su calidad, ¿por qué es necesario entonces proyectos como este?. Este argumento tiene un error de partida importante: se presupone que el criterio estético es un significante vacío, que se explica por sí mismo, que no privilegia unas formas y unas temáticas determinadas. Esto es incierto: por eso el criterio estético varia con el tiempo, el arte y la historia son constitutivos de una ideología y no solo su ilustración, motivo por el que se privilegian unas determinadas formas de fotografiar o de leer una imagen y no otras. Por ejemplo: hay épocas en las que se usa mucho el flash con un valor estético y otras en las que se usa menos, o de un tiempo a esta parte estamos aprendiendo a apreciar una estética propia no sólo del mundo físico sino también del mundo virtual, o a veces se valora más un proyecto de corte archivístico o, en cambio, se tiende a fomentar la producción de fotografiáis propias…. Es decir, el criterio estético no es único y absoluto y también está determinado por lo que se impone en cada época. En todas estas afirmaciones aparentemente propias de “cuestiones estéticas” entran también en juego la hegemonía de unos resultados visuales frente al desprestigio sistemático que sufren otras propuestas y problemáticas propias de la producción de fotográficas (¿es igual de común que una fotoperiodista deje a su familia en casa para ir a trabajar que lo haga un fotoperiodista?, ¿se enfrenta a las mismas preguntas sobre su valía como profesional de la imagen y miembro de una sociedad?, ¿qué repercusión tiene eso en el desarrollo de su actividad fotográfica?).
Además, este argumento sobre la calidad que podemos calificar como la “falacia de la autonomía estética” propicia “daños colaterales” importantes: alguna que otra fotógrafa ya nos confesó que en ocasiones ha sentido que su trabajo nunca podría llegar a los mínimos de calidad que parecen exigir las convocatorias en las que ella y otras compañeras se quedan fuera con bastante frecuencia…. Y esto desmotiva mucho.
2- ¿Por qué un crowdfunding para financiar un proyecto albergado en una universidad pública?
Fundamentalmente por necesidad. A estas alturas de la historia, no es ningún misterio que la universidad pública española se encuentra en una mala situación. Los efectos de este contexto académico precarizado a la velocidad del rayo son padecidos por sus estudiantes y, evidentemente, también por sus trabajadoras: Personal Docente e Investigador (es decir, profesoras e investigadoras), PAS (es decir, personal de administración y servicios) y otros sectores de la comunidad universitaria padecen, no si pelear en muchos casos, unas condiciones laborales cada vez más precarias. Aún así, muchas mujeres dentro y fuera de la universidad no cejan en el empeño de continuar con su vocación y con las líneas de investigación y docencia. Aunque el discurso hegemónico vaya por otros derroteros, la universidad pública (en algunos casos) también está haciendo enormes esfuerzos para adaptarse a unos tiempos y a unos modos que parecen superarles.
Algunas universidades están buscando vías para complementar y sostener puntuales acciones de investigación. Una de esas vías es el micromecenazgo. Desde GYF creemos que la financiación para la investigación y creación visual no puede recaer en la buena voluntad incuestionable de un montón de gente que decide donar parte de sus ingresos a acciones de este tipo. No es de recibo que las ciudadanas financien, en una especia de copago, lo que ya deberían financiar sus impuestos. Aún así, y tras valorarlo detenidamente, decidimos continuar con este proyecto fundamentalmente porque creemos que es muy importante que existan acciones que, explícitamente, aboguen por una igualdad de género efectiva y sigan posicionando estos debates también en instituciones de educación. Además, la convocatoria permitía involucrar a diferentes mujeres que sin tener una relación contractual con la universidad trabajan en las mismas líneas de actuación que propone GYF: los estudios de género, la teoría y el análisis de la imagen fotográfica y la creación fotográfica.
3- ¿Por qué precisamente aquí y ahora?
Aunque aún hay mucho trabajo por hacer, cada vez somos más conscientes de estas problemáticas y de estos olvidos poco casuales. Por eso somos muchas las que en la actualidad estamos intentando subsanar estas situaciones con una enorme diversidad de acciones y estrategias de investigación y creación. Además, de un tiempo a esta parte la fotografía desarrollada en España ha ido ocupando un puesto cada vez más destacado. El reconocimiento nacional e internacional es cada vez mayor. Esto nos está haciendo el camino más llevadero porque actualmente hay muchas mujeres en la escena fotográfica y, muchas de ellas, comparten algunos de los puntos de vista que exponemos y nos corrigen cuando no atinamos…
Pongamos un ejemplo: hace unas semanas publicamos las bases para la convocatoria de trabajos fotográficos. Una de las características que redactamos para intentar facilitar y aclarar el envío de trabajos fue que podían presentarse trabajos fotográficos realizados por fotógrafas residentes en el estado español. Pues bien, ya se han puesto en contacto con nosotras algunas fotógrafas que han tenido que emigrar y que nos recuerdan que también es necesario dar cabida a sus propuestas. Por eso hemos corrigiendo este punto con la intención de construir un trabajo que responda lo máximo posible a las necesidades de todas aquellas fotógrafas a las que el proyecto les interese y les guste.
Actualmente también estamos intentando incidir en otra cuestión: no es intención de las convocatorias fomentar la competición para la selección de trabajos, sino que por las limitaciones del proyecto tenemos que elegir algunas propuestas fotográficas para la grabación de los clips y la edición del fotolibro. En este sentido especificamos que siempre reseñaremos en la web todos los proyectos que se envíen al equipo y que estamos organizando actividades paralelas para facilitar la presentación de propuestas. Una de las últimas es un taller gratuito de Indesign, así como un videotutorial, o herramientas para la paginación y exportación de un proyecto fotográfico para que en ningún caso sean un impedimento las cuestiones “técnicas” que se requieren para presentarse a estas convocatorias. Poco a poco vamos respondiendo también a otras cuestiones y nutriendo de contenido y, sobre todo, de mucha fotografía a este proyecto.
Aún queda mucho trabajo por hacer. Allá vamos.
Publicado por Equipo GYF [Reivindicando a las mujeres fotógrafas]








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