PANTALLA SÓNICA #22 | María Ruido
María Ruido, es una artista visual gallega, con un pie en Barcelona donde da clases en la Universidad, y otro en Madrid pero que ha vivido a lo largo de los años en distintas partes del mundo. Sus viajes y estancias en otros países han servido para dotarla de una mirada crítica hacia la historia reciente de España, protagonista junto a su entorno más cercano, de toda su obra. Este mes en Pantalla Sónica mantengo un rico conversatorio en torno al cine ensayo, las prácticas contemporáneas, el estado del audiovisual y del mundo académico. Además analizamos sus últimos proyectos.
Hola María, un placer arrancar contigo esta nueva temporada de Pantalla-Sónica.
El próximo mes de octubre viene calentito, ya hay fecha para el estreno de tu última película Mater Amatísima en Madrid. Un proyecto que surge de las Becas Multiverso para videoarte concedidas por la Fundación BBVA. Cuéntanos acerca de ella.
Mater Amatísima se estrena efectivamente, en formato instalación, el próximo 19 de octubre y surge de varias fuentes de intereses.
Por un lado, el mito de Medea y su, desde mi punto de vista, estrecha y sexista interpretación, donde tradicionalmente se interpreta que Medea mata a sus hijos por celos, sin hablar en ningún caso de su cesión de poder a Jasón al estar ella excluída por completo en una sociedad hiperpatriarcal como la de la Grecia antigua, o de la pobre posición en la que quedarían esos hijos al casarse Jason con otra mujer y ser ella expulsada de Corinto, o de su posición como una mujer poderosa en su tierra que pierde su lugar social y es condenada a ser una “extranjera” por seguir a Jasón…
También, por el estupor que me causó el asesinato de Asunta Basterra en una ciudad en la que estudié y que me es muy familiar, y donde aparentemente nunca “pasa nada”: Santiago de Compostela. Aunque más que un “síndrome de Medea” el asesinato compartido por los dos progenitores adoptantes se puede calificar de “folie a deux”, el hecho mismo de que un padre o una madre maten a su hijo/a nos causa muchas contradicciones, y se condena con dureza socialmente, especialmente si es una madre.
Por otra parte, un interés propio por las nuevas formas de familia que podrían abrir también nuevas formas de ejercicio de la maternidad y la paternidad, y desde luego, como mujer, por las relaciones materno-filiales y por las posiciones divergentes en cuanto a la maternidad que se han sustentado desde el feminismo, en algunos momentos muy contrarias, viendo en la maternidad un lugar de continuidad con el patriarcado y con los estereotipos más tradicionales, y en otros -como ahora mismo- con una sobrevaloración de la maternidad y con una visión casi salvífica en algunas autoras.
Me parece fundamental poner en centro del debate social el tema de los cuidados -no solo la crianza, si no también el cuidado de ancianos, enfermos, dependientes… y el cuidado de unxs a otrxs- , pero muchas veces esta visión de la maternidad parece estar más ligada a la falta de vínculos persistentes. En la película, por ejemplo, se reflexiona sobre si realmente en las condiciones actuales decidimos con libertad ser madres o respondemos a modelos interiorizados muy profundamente y de los que no somos del todo conscientes, o si ser madres o padres es la única forma que nos queda de poner nuestra existencia en una perspectiva trascendente, al estar nuestra vida -especialmente en este sistema asesino y psicópata- carente de vínculos satisfactorios, de uniones confiables, de vidas con sentido en sí mismas.
Me parecen muy interesantes las 3 ideas originales que confluyen en el desarrollo de la película. Por la complejidad y el difícil cuestionamiento de estos temas a nivel social. El caso mediático de Asunta Basterra, el ¿por qué quieres/queremos ser madres? en muchos casos por una mera imposición de la sociedad patriarcal y también darle una vuelta a la mitologia clásica.
La maternidad se refleja como uno de los últimos tabús. Abres muchas preguntas, así que hay ganazas de verla para ir descubriendo el desarrollo de la misma.
No creo que haga falta aclarar que no es una película anti-maternalista, un hecho y un vínculo que me parece hermoso y fundamental (todxs somos hijxs aunque no seamos madres o padres), pero si creo que tendríamos que re-pesar porque somos madres y padres, y que buscamos en ese vínculo. Creo, además, que deberíamos abrir la crianza al contexto social y que no sea un hecho personal y doméstico (como lo había venido siempre en las sociedades pre-industriales), que deberíamos desbiologizarla y repensar sus contradicciones (por ejemplo, me parece muy interesante como se empieza a hablar socialmente de “madres arrepentidas” de “madres decepcionadas”) y no continuar hablando del hecho de ser madre como algo perfecto, dulce y rosa, ni por supuesto como algo que permite a las mujeres su plenitud ni nada parecido. Ninguna mujer es menos mujer por no ser madre. Esa premisa jamás se ha aplicado a los hombres, y es claro que no es más que abundar en estereotipos reaccionarios, que en algunos casos están siendo alimentados con nuevos ropajes, incluso ropajes feministas.
He oido hablar en los últimos meses de “las malas madres” pero en contextos incluso de publicidad y marketing, lo cual me ha dejado muy sorprendida pero ¿cómo podríamos, de manera viable, compartir la crianza socialmente? Hablas de “desbiologizarla”, es un concepto novedoso. Quizás de para otra película…
Cuando hablo de “desbiologizar” la maternidad o la paternidad hablo de poner en el centro el vínculo sobre el que está sostenida esta relación. No se es madre o padre por parir o poner genes en un ser, si no por cuidarlo. Cuando hablo de “desbiologizar” hablo de desfetichizar la transmisión genética y de subrayar el amor y el cuidado como quello que nos hace madres. De, por ejemplo, potenciar la acogida o la adopción en vez de pensar en la subrrogación, una práctica que me parece neo-liberal y neo-colonial, propia de sociedades como la nuestra donde la vida se ha puesto en manos del mercado.
Y cuando nos referimos a “malas madres”, aunque ahora es un fenómeno mediático, creo que simplemente estamos reconociendo las contradicciones y la soledad a la que muchas veces nos conduce esta forma de entender las paternidades como algo personal, que conlleva mucha soledad y estrés, frente a lo que creo que debería ser la crianza y cualquier cuidado, una responsabilidad social, placentera y compartida, donde lxs niñxs no vivieran solo con sus padres y una sola forma de educación, sino con una familia extendida, con amigxs, con vecinxs, con más personas en las que poder mirarse y con lxs que compartir su infancia también.
Apuntas sobre el formato instalación para esta obra ¿cómo la has concebido en la sala BBVA? ¿Tendremos también oportunidad de verla en cines o festivales?
Sí, espero y deseo que se vea en festivales, museos, cines, escuelas, universidades y otras pantallas (incluso las domésticas de las computadoras), porque espero que la película sea una herramienta de debate público.
En cuanto al formato de presentación, el hecho de verla en una sala de exposiciones y no en un dispositivo cinematográfico ya la convierte en una instalación, pero además espero que se vea en esta primera ocasión en Madrid acompañada de un pequeño archivo de entrevistas, especialmente las realizadas a algunos protagonistas del “caso Asunta”. Creo que ayudará a completar y entender mejor el proceso de trabajo, algo que me importa mucho que se entienda: una película no es solo su resultado final sino un proceso, donde la forma de producción y construcción es igualmente importante que el resultado final.
Por Pantalla-Sónica han pasado otras invitadas premiadas con esta beca, ahora mismo la Multiverso es la más solicitada, ¿cómo es tu experiencia como artista audiovisual con la institución, las becas, ayudas artísticas etc?
Ufff… temazo. Creo que lo ideal sería producir con entidades públicas o privadas sin el estrés que supone presentarte a una convocatoria tipo beca o “ayuda” como ésta, que el proceso y los dineros de producción fueran dialogados y fluídos, con personas que realmente supieran que es un proceso de producción audiovisual. Pero desgraciadamente obtener dinero para seguir trabajando en unas condiciones dignas es cada vez más complicado, y nos vemos condicionadas/os a obtenerlo a través de procesos competititvos y a veces desconectados de los intereses primeros de los convocantes (por ejemplo, fundaciones ligadas a instituciones finacieras, como es este caso).
La beca Multiverso (antes “ayuda”) es compleja de gestionar fiscalmente, muy competitiva -ya que es la de mayor cuantía del estado- , y muy vigilada a nivel de facturas y gastos por la institución, pero claro, se agradece contar con un presupuesto digno y con la confianza de un jurado muy profesional. Y por supuesto es mucho mejor que los bancos se gasten sus ganancias en investigaciones y producciones artísticas, culturales o científicas que en otras cosas menos provechosas socialmente. Es, en cierta medida, una forma de devolver al contexto social parte de los beneficios que obtienen.
Desde luego. Con ironía, pero es cierto que para algo bueno tenían que servir los bancos.
Una vez finalizada la obra y estrenada en el marco de la sala de exposiciones del BBVA, tengo curiosidad por saber ¿si las artistas premiadas contáis con todos los derechos sobre la obra, de cara por ejemplo a ese futuro movimiento por festivales o universidades que comentamos o incluso poder colgarla on line libremente?
Si, después de la première que es suya, la obras tiene otras vidas. Creo que en interés de todos.
Octubre vendrá fuerte, además del estreno de Mater Amatísima en Madrid. En el DA2 de Salamanca tendremos la oportunidad de tenerte como invitada del nuevo ciclo de Visiones Contemporáneas. Barro para casa ahora mismo, pero de verdad que nos hace mucha ilusión contar contigo.
Re-viendo tu filmografía para el ciclo del DA2, eres una de las artistas con mayor trayectoria de entre las que hemos comisariado hasta la fecha. Empiezas a trabajar a finales de los 90 y tu primera película data del año 2002, La memoria interior, donde ya quedan patentes muchos de los temas con los que seguirás trabajando a lo largo de los años. ¿Cómo recuerdas esos inicios? y ¿por qué te decantas también por el vídeo como soporte para contar tus historias?
Empiezo a trabajar en vídeo delante de la cámara, como performer, y descubro una herramienta que me gusta mucho, fácil, versátil, con una historia corta, donde hay una importante genealogía de mujeres que admiro, ya que el vídeo nace en la misma década que la segunda ola de feminismo. En fin, me parece un medio ideal que une mis intereses por el cine y por el arte.
¿Cómo recuerdo esa época? Pues con mucho amor y con mucha energía en el trabajo, con mucha precariedad, mucha… y trabajando a trompicones, cuando podía, en medio de muchos trabajos alimenticios, y también con cero consciencia en el futuro que tendrían esos trabajos.
De hecho, el premio Generaciones a La memoria interior fue una bisagra, una toma de conciencia en la potencia que podían tener los trabajos en el espacio público y por tanto una toma de responsabilidad, de profesionalización. Esa época coincidió con mi entrada como docente en la Universidad, así que todo se encauzaba para poder escribir crítica de la representación y teoría fílmica (que fue mi primer interés, más que la praxis fílmica) y hacer ensayos-documentales (que creo que es realmente lo que hago desde el 2002). Y además, estaba la docencia, tan importante para transmitir aquello en lo que se cree y la metodología en la que crees.
La precariedad no cesó en muchos años más, pero ya tenía claro que era lo que quería hacer, al menos hasta ahora, en estos 15 años recorridos.
En esa Memoria interior aparecían ya temas que son una constante en tu obra; los modos del trabajo en la sociedad actual, la memoria histórica, los movimientos migratorios, la familia… tú que trabajas desde el pensamiento crítico en el cine documental o ensayístico ¿cómo ves esta disciplina artística en España? ¿A qué autoras coétaneas destacarías o te han servido de influencia?
Si, en La memoria… aparecen ya todos los temas de estos 15 años: imaginarios del trabajo, representación e historia, migración, control de las subjetividades a través de las imágenes… es curioso.
En cuanto a referentes, muchos. Para mí el trabajo solo tiene sentido genealógicamente, como un eslabón de una cadena que viene de un pasado que se reactualiza, y va a continuar. Y no me refiero solo temáticamente si no como praxis metodológica: ahí, creo está el “quiz” político de las imágenes, en “cómo y para quién” se realizan, no solo en el “qué” se hace.
Y en ese sentido hay una tradición ensayística-documental francesa, encabezada por Chris Marker, JL.Godard o Marguerite Duras (mi adorada Duras…) que me resulta cercana, pero casi me interesa más la línea centroeuropea con Alexander Kluge o Harun Farocki, y sobre todo me interpelan autoras como la Agnès Varda de los últimos años, Hito Steyerl, Ursula Biemman, o la vietnamita-estadounidense Trinh T. Minh-ha.
También, mucho cine documental del ámbito anglosajón (me flipa el trabajo de Peter Watkins, Black Audio Film Collective, Berwick Sreet Collective, Sankofa…) y, por supuesto, Martha Rosler, Adrian Piper, Mary Kelly, Dee-Dee Halleck… y muchas otras mujeres de los 60, 70 y 80 que trabajaban políticamente asentadas desde los feminismos y la crítica a los medios y al sistema del arte.
Pero claro, nuestro contexto es otro, y como ya sabes, a mi las historias del estado español, a pesar de sus sombras y dificultades, me parecen las más influyentes: mujeres como Cecilia Bartolomé o Josefina Molina, o cineastas como Martín Patino o Joaquim Jordà. Y de las y los actuales, muchos: me gusta muchísimo el trabajo de María Cañas, Cooperativa de Tècniques, María Zafra, Virginia G. del Pino… o el Eloy D. Serén o Xurxo Chirro, todos ellos llenos de humildad y formas de hacer diferentes.
Además, últimamente que viajo mucho a Latinoamérica, he descubierto gente increíble o me he acercado más a trabajos que ya conocía y admiraba como los de Albertina Carri, Gabriela Golder, Melisa Aller, Guillermo Zabaleta…
Hay tantísima gente de tantos lugares y tiempos con la que me siento en diálogo, en debate, en deuda… Cine o vídeo que nos hace pensar el mundo y sobre el propio estatuto político de la imagen, todo eso me interesa.
Apunto a las cineastas latinoamericanas :) que no las conocía. Y tú que eres gallega y parte de toda esa obra la has localizado allí, hablando también del circuito de festivales de cine y conociéndote* me resulta imposible no preguntarte por tu opinión sobre el llamado “Nuevo Cine Gallego” que de un tiempo a esta parte se está publicitando tanto.
Al contrario que muchxs compañerxs, yo no creo en “los cines nacionales” ni en los estados-nación que los sustentan, así que esa etiqueta me parece una forma de agrupar obras muy diversas y también, por qué no, es una forma de fortalecerse y de “animar” a las instituciones a que den más ayudas a la producción y la difusión, ya que luego las rentabilizan de forma próxima.
Yo me fuí de Galicia para estudiar fuera y ya no volví definitivamente nunca, aunque sí trabajo allí con cierta frecuencia y voy todo lo que puedo.
Es verdad que las cosas han cambiado mucho desde los años 90 y que ahora es posible trabajar casi desde cualquier lugar, así que allí o bajo ese paraguas se están produciendo cosas que me parecen muy buenas, y otras que no comparto tanto o nada, porque creo que esconden posiciones de autoría autoritarias (valga la redundancia) y tradicionales, o simplemente porque son productos -algunos bellos y de muy buena factura – pero sin interés por interrogar la estructura del sistema que les rodea o por pensar que función tienen las imágenes en él. Soy más proclive a un “cine imperfecto” y con contradicciones, como el de aquel manifiesto escrito por Julio García Espinosa en 1969, “Por un cine imperfecto”.
En fin, las respeto mucho pero no me interpelan ese tipo de películas, ni en el “Nuevo Cine Gallego” ni en el “Nuevo Cine español”… que a veces es muy poco “nuevo”, y por cierto, sigue siendo mayoritariamente “un campo de nabos”, que decimos en Galicia…
Son etiquetas útiles, pero bajo ese paraguas se cobijan trabajos muy diversos.
“Campo de nabos” me parece una descripción perfecta para el cine gallego y el español, el viejo y el nuevo, que como bien dices en la mayoría de las ocasiones no ha evolucionado mucho o nada de las producciones de hace 40 años.
Sin embargo, hay luz. Están cineastas como Virginia G. del Pino, María Cañas, añado el trabajo de Virginia Villaplana, Alex Reynolds o Regina de Miguel también, y en los últimos meses me ha dado alegría que las cosas cambien y seamos más las programadoras independientes, o en instituciones y certámenes audiovisuales, incluso que se den nombramientos directivos como el reciente de Garbiñe Ortega en el Festival Punto de Vista. Cruzo dedos para ir finiquitando el territorio de nabos. Aún así que difícil todo todavía.
Efectivamente, además de la precariedad en la que trabajamos (especialmente si no vienes de una familia que te “pague la vida”, la cuestión de clase está también muy presente en el arte y en el cine… ya sabemos) está el género/sexo. Sí, las cosas no han cambiado mucho.
Volviendo a tu trabajo propiamente. Otra práctica habitual en casi todas tus obras es el uso del found footage. Sé que te gustan mucho y son referentes para ti Alexander Kluge y Harun Farocki que también trabajan de esta forma. En dos de tus últimas películas, El sueño ha terminado y El ojo imperativo, el uso de material de archivo es importante. ¿Cómo trabajas esa labor de documentación previa?, eres toda una historiadora… Hablábamos antes de los recursos, imagino que en este proceso resultan imprescindibles para salir adelante.
En casi todos mis trabajos empleo materiales de archivo desmontados y re-montados o en colisión con imágenes propias, ya sea archivo familiar (incluso el de mi propia familia) o archivo histórico, materiales de “cinemateca” o de tv. Creo, que como ya había escrito Farocki, para pensar sobre las imágenes utilizar imágenes ya existentes es mucho más útil. Además, claro está el concepto de “ecología de la imagen” de Felix Guattari: vivimos en medio de una sobreproducción de imágenes, seamos responsables y re-pensemos más las ya existentes, antes de sumar más. El montaje, la edición, es para mí la parte fundamental del proceso de elaboración, y también la que más disfruto: es la verdadera “escritura fílmica”.
En cuanto a mi bagaje de historiadora, sí, metodológicamente me ha sido muy útil en mi trabajo, y creo que tiene que ver con el uso de imágenes del pasado y de indagar que nos cuentan sobre él, más allá de las narrativas oficiales y de formas más diversas y rizomáticas a como lo hacen los relatos tradicionales.
Tus películas también recogen la construcción de identidad. Apareces en algunas de ellas, también tus padres, tu pareja en el momento de rodar… Esto es complicado. ¿Cómo vives la experiencia de exponerte y también el feedback con el público cuando las proyectas?
Ya… somos un poco pesadilla las personas que trabajamos con una cámara, ¿no? Jajajaja… Pero también somos muy conscientes, creo, del proceso de fetichización que se genera.
Yo no entiendo mis películas desligadas de la vida, y tampoco hablo de aquello que no conozco, incluso que no he vivido de alguna forma, más cercana o menos, así que claro, hablo desde mi, y por extensión desde aquellos que me rodean, siempre que me lo permitan, claro.
Más arriba hablaba de Marguerite Duras. Esa forma de narrar de Duras y de otras y otros desde el cuerpo, desde la experiencia, me sobrecoge y me alimenta, y genealógicamente me sitúa en una larga línea de trabajos, gran parte de ellos de mujeres.
Además de artista audiovisual, eres profesora en la Universidad de Barcelona. ¿De qué impartes clases? ¿Cómo es tu relación con el ámbito académico y cómo ha cambiado desde que eras estudiante hasta ahora que te encuentras al otro lado?
Imparto clase sobre teorías críticas de la visualidad (bueno, la asignatura no se llama así) y acompaño proyectos de final de grado, además de dar clase en post-grado y doctorado.
En el ámbito académico lo mejor son lxs estudiantes, que siguen a pesar de las malas perspectivas y la rigidez de la institución en este momento, yendo a clase con avidez y con curiosidad.
Por lo demás, la universidad está perdiendo su sentido en estos momentos, se está esclerotizando, convirtiéndose en un lugar estéril donde hay muchxs profesorxs interesantísimxs, pero obligadxs a hacer informes y cubrir expedientes inútiles para conseguir acreditaciones y peldaños de una carrera absurda, ademas de trabajar en unas condiciones de precariedad y estres muy fuertes. Mark Fisher lo describe muy bien en Realismo capítalista. El habla de la academia británica pero nuestro contexto se parece cada vez más en su proceso de burocratización y vaciamiento de sentido crítico.
La universidad que yo viví, creo que era mucho menos rígida y tenía aún un cierto grado de “entropía” y fisuras dentro del control propio de esta institución. Ahora es, pienso, mucho más triste, mucho más “muerto viviente” (así lo describía en un reciente encuentro en Cuenca, la Universidad me recuerda a “Walking dead”, es un zombie).
Ahora que estamos ya en el último trimestre del año o en el nuevo año escolar. Comparte con nosotras tus planes a corto-medio plazo.
Pues el año termina fuerte con bastantes expos y presentaciones, y el plan más inmediato es un equipo (somos tres personas) con el que estoy empezando un proyecto complejo y con formatos diversos desde La Virreina (Barcelona). Queremos retomar el tema de las imágenes y condiciones del trabajo, en este horizonte de redefinción radical que estamos viviendo, camino de la desaparición de la idea de “trabajo” y de “empleo” tal y como entendemos, los debates en torno a la implantación de la Renta Básica, los malestares y enfermedades del capitalismo contemporáneo… en torno a estos ejes.
Es enriquecedor hablar contigo siempre, María. Muchas gracias por el conversatorio.
Gracias, ¡seguimos en Salamanca!
Imagen de portada: Autorretrato de María Ruido
Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]







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