PANTALLA SÓNICA #26 | Dostopos

 

Termino la entrevista a Ana & Ari (Dostopos) en plena vorágine de todas las galas, de todos lo premios del cine. Cuando empezamos el conversatorio, las dos están nominadas a los premios Gaudí, se lleva Ana, el de mejor montaje. Pero los premios son lo de menos, lo importante es el enorme trabajo que estas dos montadoras llevan realizando desde hace cerca de 10 años. Trabajando en solitario o conjuntamente con el duo artístico, Dostopos a través del cual generan piezas de una belleza extraordinaria.

Hola Ana & Ari, un placer arrancar esta nueva temporada con vosotras.
Igualmente!

 

Vosotras empezáis a trabajar como colectivo bajo el nombre de Dostopos en el año 2009. ¿Cómo os conocéis y cuándo decidís trabajar juntas?

Todo empezó en el segundo curso de la ESCAC, la escuela de cine en la que nos conocimos. Aún no nos habíamos especializado en montaje pero tuvimos que hacer el arte para el corto de un compañero y había que tapar un espejo enorme, decidimos forrarlo con fotografías de unas revistas viejas que recortamos y recompusimos. Seguramente eso fue bastante premonitorio de lo que vendría después, al año siguiente, cuando (ya especializadas ambas en montaje) un músico nos pidió que hiciéramos los visuales para sus directos. Era nuestro primer trabajo juntas y fuera de la ESCAC, así que aprovechamos para dar rienda suelta a nuestra intuición. A falta de medios (cámaras y equipo…) y experiencia dirigiendo, decidimos trabajar con lo teníamos más a mano: películas que teníamos bajadas de internet (era la época del emule y demás) del cine que más nos gustaba -entre el cual había mucha cosa experimental y de cine de autor- escaneado de fotos, etc… La idea era, y esto fue decisivo, trabajar todo ese material desde el montaje, que es en lo que nos sentimos más cómodas: desmontando y remontando todo ese material, combinándolo… todo de un modo muy intuitivo, con el espíritu de jugar y divertirse con todo aquello.

 

Creo que ésta nunca os lo he preguntado, así que aprovecho ahora en público… ¿Por qué el nombre de Dostopos?, explicáis algo sobre Julio Cortázar en vuestra info web pero prefiero que nos contéis por aquí…

Elegimos Dostopos como nombre para el colectivo una noche que estábamos juntas. Sonaba música y por alguna razón pusimos atención a una canción de Antonia Font que toma la letra de un fragmento de 62 Modelo para armar de Julio Cortázar, en el que dos vecinos discuten y uno tira animalitos al jardín del otro. Pasan un buen rato tirándose animalitos hasta que la discusión termina con un contundente “entonces… dos topos”. En aquel momento nos pareció muy cómico, nos gustó, y además contenía esa idea de ser dos.

 

Os queda genial.
En vuestra trayectoria hay proyectos de encargo, videoclips, instalaciones, directos… ¿en qué medio os sentís más cómodas? 
Vuestro trabajo además se desarrolla en torno a la práctica del found footage y el collage, todo muy bello y laborioso. ¿En qué momento os dáis cuenta que queréis contar historias a través del reciclaje de imágenes?

Desde Dostopos prácticamente siempre que hacemos algo es porque alguien nos lo pide, nos invita, nos propone, etc. Es decir, no tenemos proyectos propios, tipo cortometrajes o así, que salgan por iniciativa propia (quizás en algún momento ocurra pero no se ha dado el caso aún).

Cuando se nos ofrece la posibilidad de hacer algo, buscamos la forma que mejor nos cuadra para llevarlo a cabo, ya sea por cuestiones prácticas, económicas, porque veamos clarísimo que debe ser así y no de otra forma, o porque nos apetece utilizar una técnica en concreto,… Nunca nos hemos planteado lo que hacemos por comodidad o de forma demasiado premeditada, la verdad es que suele ser lo que nos sale de forma intuitiva o natural.

Siendo las dos montadoras, trabajar con material de archivo desde la postproducción fue algo que se dió solo y no fuimos conscientes hasta más tarde de que eso ya era una línea que nos había marcado y definido. Por otro lado, las dos tenemos nuestra carrera profesional como montadoras, que es de lo que vivimos y a lo que dedicamos la mayor parte del tiempo, Dostopos se ha ido convirtiendo en ese reducto de divertimento y de experimentación, el espacio para hacer aquello nos apetece.

 

 

En el marco del Festival L’Alternativa hace un par de meses pude disfrutar de vuestra última obra que lleva el sugerente título de Luna cautiva serpiente roja bandeja de plata todo un espectáculo audiovisual que se encuadra en uno de esos trabajos de encargo que hablábamos, para la OCNE, pero que de repente sorprende por su gran potencial estético y que imagino que encargos así, sí merecen la pena. Además, estáis moviendo vosotras la pieza en festivales. ¿Cuándo surge esa colaboración con la Orquesta y Coro Nacionales de España y como fluctúa, cómo les convencéis para llevar a cabo estas maravillas tan poco convencionales?

Luna cautiva… parte de un encargo de la OCNE pero no es la pieza resultante. Para la gala de la OCNE había un montaje más tipo instalación, y además la pieza ha cambiado de BSO ya que en su momento iba acompañada por los músicos en directo, y como cortometraje cuenta con una BSO de Nico Roig. Así que, podríamos decir que no son la misma pieza, o al menos así lo hemos querido pensar.

Este tipo de encargos son maravillosos, la verdad es que ha sido un disfrute enorme cada año que hemos podido colaborar con ellos.

[Ana] La colaboración surge porque el director artístico había sido mi profesor de música y conocía el trabajo que hacía con material de archivo y con otros artistas visuales (como Juan Carlos Bracho). Querían unos visuales de remontaje y nos pusimos en contacto. Los dos primeros años Ari estaba rodando para esas fechas, así que llevé el proyecto más yo montando un equipo de entre 3-6 personas (producción, documentación, ayudante de montaje…) y Ari se encargaba de montar alguna de las piezas. El tercer año, que fue el de Luna cautiva Ari pudo estar más tiempo y lo montamos entre las dos mano a mano como un proyecto más de Dostopos

¡La verdad es que no les teníamos que convencer de nada! Ellos tenían muy claro el tema y la línea estética que querían, a partir de allí era cuestión de hacer un tratamiento y siempre fue muy bien la relación creativa y artística, tanto con el director artístico y el director escénico, como con la producción en general. Fueron tres años de proyectos ¡muy bonitos y emocionantes!.

 

Además de Luna Cautiva… entiendo han surgido más piezas con ellos. ¿Las otras las habéis movido también como obras en monocanal para festivales, etc…? ¿O se han podido ver sólo in-situ con la orquesta?

Las otras eran muy específicas para el directo y no funcionaban como pieza independiente. Sólo hay una más, que en breve aparecerá dentro del canal Soy Cámara del CCCB, también con una nueva música de Nico Roig compuesta específicamente para la pieza.

 

Seguro que os lo han preguntado cientos de veces pero… dentro del found footage, ¿habéis tenido alguna vez algún problema por el uso de ciertas imágenes?

[Ana] Yo una vez tuve uno que por suerte se quedó en un susto. Hice una ráfaga para el V Concurso de Miradas2 y gané el segundo premio. Me hicieron una entrevista y con los nervios dije unos datos mal sobre las imágenes de procedencia. Como salió en TVE, lo vieron y al día siguiente me llamaron bastante enfadados. Por suerte les había enviado varios emails pidiendo el permiso pero nunca me llegaron a contestar, al comprobarlo no me dijeron nada más.

Por otro lado, sí es cierto que el hecho de utilizar material ajeno te lleva a tomar ciertas decisiones que luego se ven reflejadas en el resultado a nivel creativo, como es el grado de manipulación de una imagen (para que sea, digamos, lo menos reconocible posible) o la imposibilidad, casi por pudor, de usar ciertos elementos (escenas, rostros,…) demasiado conocidos por todos. Es algo que hemos ido adquiriendo con el tiempo y de lo que apenas teníamos conciencia cuando empezamos, unos diez años atrás.

 

¿Donde podrá verse proximamente?

¡En HONG KONG! En el HKIFF.

 

 

¡Wow! Felicidades topos.
Acaba de salir la comunicación del Festival Punto de Vista de Pamplona, donde se anuncia vuestra participación este año en la octava edición del Proyecto X Films. Una edición muy especial, ya que los tres proyectos invitados sois colectivos. ¿Qué supone para vosotras esta selección? Y no sé si podéis adelantarnos algo de lo que presentaréis el próximo mes de marzo allí.     

Estamos muy nerviosas!!! Para nosotras es algo totalmente nuevo un tipo de propuesta así. Nunca hemos hecho ningún pitching y, como decíamos, nunca hemos planteado un posible proyecto para llevar a cabo sin partir de un encargo o propuesta previos, así que es algo totalmente insólito en nuestra carrera. Mucho no podemos adelantar aún, pero sí que tiene que ver con conectar con lo que nos unió y con algo muy de base, muy iniciático y visceral de nuestro trabajo y de nosotras mismas… Eso sí, nos queremos liar a trabajar de una forma totalmente diferente a lo que hemos hecho hasta ahora.

 

¡Qué guay y qué top secret todo! Igual hasta grabáis material propio ;) Será un placer ver el resultado, estaré atenta.
Ana, el trabajo de montadora requiere de horas y horas en la silla frente al ordenador. La relación con el director es súper importante. En los dos últimos años no has parado con proyectos como Niñato de Adrián Orr o Estiu 1993 de Carla Simón. ¿Cómo te llegan estos trabajos y qué metodología sigues (si sigues alguna) junto a lxs directorxs para construir juntxs la película final?

Para mí, la relación con los directores de las películas es básica. Yo siempre digo que me sería muy difícil montar una peli con un director con el que no me llevara bien o con quien no tuviera afinidad. Cuando trabajas en otros campos del audiovisual aún es posible ponerte la careta de profesional y cumplir, pero en el cine… ¡me sería muy complicado! La verdad es que casi siempre nos acabamos haciendo muy amigos con los directores y directoras con las que trabajo. 

No siempre es así, pero casualmente la mayoría de las veces suelo trabajar muy mano a mano con los directores. Hay montadores que prefieren trabajar solos la mayor parte del tiempo, a mí no me molesta la presencia del director en la sala de montaje, y creo que me he encontrado con directores que les gusta estar presentes. 

Tener una buena silla es muy importante también (risas). 

 

(Más risas) Justo te iba a preguntar por tu supersilla de montadora y por tu espalda…

El año pasado decidí hacer una inversión y dejar atrás la silla de 30€ de Ikea que me había acompañado la última década. A parte de eso… baile, yoga o natación deberían entrar en los horarios de cualquier montador :) 

Sobre cómo me llegan los proyectos, cada uno llega de una forma diferente. Supongo que después de unos cuantos años trabajando en esto, picar bastante piedra y tener cierta exigencia con el tipo de proyectos en los que te involucras, vas creando tu propio camino. Yo por suerte estoy muy contenta con el tipo de proyectos que estoy haciendo últimamente.

A Adrián lo conocí cuando vivía en Madrid hace un montón de años. Nos puso en contacto Fernando Franco, montamos juntos su segundo corto y desde entonces nos hicimos amigos y seguimos trabajado juntos con su tercer corto y con Niñato (que han sido varios años de montaje).

 Con Carla nos pusieron en contacto por varias vías cuando ella, recién llegada de Londres y sin conocer a demasiada gente del sector en Barcelona, estaba buscando equipo para su peli. Por un lado, nos contactó Arnau Vilaró, script de la peli e íntimo amigo de Carla, había sido compañero mío en un Máster de la UPF. También Mar Coll, con quien yo había montado el cortometraje La Inquilina y con quien Carla había estado en un workshop de guión con la película.

 

El mundo del cine es pequeño…

En cuanto a la metodología, no tengo claro que tenga una metodología del todo clara… para mí es muy importante no tener ideas preconcebidas de cada proyecto y dejar que me sorprenda durante el propio proceso. En este tipo de cine, cada proyecto es muy diferente y tiene unas necesidades particulares en cuanto a cómo trabajar el montaje. Es muy importante entender cómo es el director/a con el que trabajas, qué quiere y cual es su forma de relacionarse con esas imágenes. Me gusta pensar que los montadores/as somos como una especie de mediums que trabajamos en el centro de un triángulo que forman el director, la materia (las imágenes y sonidos) y los espectadores. Nuestro trabajo implica poder entender bien estas tres partes y saber escuchar bien ese material con la que trabajamos para saber cómo se comporta y cómo se deja manipular. También me parece importantísimo ser muy exigente con el resultado final y no parar de hacer versiones de montaje hasta llegar a la mejor (que considere cada uno/a junto al director/a) dentro de las miles que hay.

 

¿Cual ha sido el record de versiones de montaje hasta la fecha?

¡¡Ni idea!! Nunca lo he contabilizado… También olvido muy rápido la duración del corte final de cada peli o las horas de material que había, nunca lo he contado…

Como aspectos un poco más concretos, me parece fundamental trabajar el montaje sobre papel, a lo Walter Murch, con capturas de la película a poder ser. El tablón se convierte en ese lugar de reflexión de la sala de montaje y puedes ver casi la peli entera de un simple vistazo.

 

Buena metodología pues.

Para trabajar la estructura me parece fundamental, yo soy bastante incapaz de poder pensarla en abstracto y de memoria, así que el tablón me es de gran ayuda y a los directores también les suele ayudar mucho. También suelo hacer muchos visionados, ya sean completos o por fragmentos, para saber si el montaje está funcionando. En ese sentido es muy importante cómo se siente cada momento y qué está transmitiendo, por eso trabajar de forma pulida y no demasiado en bruto la parte más sensorial es fundamental (el sonido, el tiempo, etc…). 

 

En alguna ocasión ¿te has pasado por el rodaje de alguna de las películas que has montado o prefieres tener siempre cierta distancia con esa fase?

No se ha dado la ocasión. El último rodaje en el que estuve fue cuando hacía de ayudante de montaje porque trabajaba al día organizando el material para el montador.

 

¿Cuanto tiempo se tarda aproximadamente en tener listo un proyecto como por ejemplo Estiu 1993?

El tiempo de montaje de una película siempre es relativo. Yo odio el momento en que me preguntan ‘¿cuánto tiempo vamos a tardar?‘. Entiendo que es fundamental para producción y para organizar los calendarios y demás, pero la verdad es que siempre me encojo un poco de hombros y digo un poco a la valiente lo que creo, aunque nunca lo sé con demasiada certeza. Quizás que en películas más de industria, de género o en TV sea diferente, no lo sé, pero mi experiencia es que nunca sabes realmente qué problemas puedes encontrarte o si vas a encontrar la peli muy rápido o no. Sobretodo en películas que no están demasiado cerradas de guión y hay que buscar y probar mucho en montaje.

En el caso de Estiu 1993 contábamos con muy poco tiempo porque teníamos el deadline de llegar a la Berlinale, yo llegué como segunda montadora así que no empecé de cero. Trabajamos 7 semanas pero con unas jornadas maratonianas que podrían equivaler a jornada y media por jornada. Por suerte, conseguimos llegar a Berlín ¡y nos seleccionaron!.

 

Es la película de Carla, ¿la más grande, en cuanto a presupuesto, en la que te has involucrado? 
Tú vienes más de la realización underground con Dostopos, cómo estamos viendo, y del mundo del cortometraje, de vídeos para artistas y de películas de no ficción. ¿Ha supuesto Estiu 1993 algo así como “el salto a la industria”. ¿Cómo lo ves a partir de ahora?

A nivel de presupuesto total de producción de la película, sí que debe ser la película más cara en la que he trabajado como montadora (como ayudante había trabajado en algunas de más presupuesto). Pero la verdad es que no la considero una película de industria, por mucho que que haya tenido un tipo de producción más estándar en términos industriales. No creo en absoluto que suponga para mi un salto a la industria (también habría que ver qué consideramos que está dentro de la industria y qué no…). Eso sí, bienvenido sea poder trabajar en proyectos más grandes o que más gente pueda conocer mi trabajo y me tenga en cuenta para proyectos que me puedan parecer interesantes.

 Recuerdo un mensaje que recibí cuando Estiu 1993 empezó a tener mucha visibilidad, en el que Sally Gutierrez (artista y directora con la que trabajé hace un par de años) me decía algo así como ‘espero que ahora no dejes de montar documentales de ensayo, feministas, activistas y etc‘. La verdad es que desde entonces he trabajado en un docu-ensayo feminista y ahora estoy con un proyecto sobre el Sahara occidental. Yo lo que siempre he querido, he intentado y creo que estoy consiguiendo, es trabajar en proyectos que me entusiasmen a poder ser, en los que crea, y con personas con las que podamos aportarnos algo mutuamente, con una visón del cine (y de la vida) en la que podamos conectar. Para mí eso es primordial, el presupuesto que haya detrás de la película es mucho más secundario ya que al final en el montaje montamos imágenes en ordenadores, ya tengan dinosaurios de 3D o estén grabadas con un móvil. Lo que sí es fundamental es poder trabajar con buenas condiciones y fuera de cierta precariedad en la que muchas veces hemos trabajado, hecho que no siempre tiene que ver con el presupuesto de la película.

 

Estás nominada al Goya por tu trabajo de montaje en Estiu 1993, ha sido muy bonito para todas el que una película tan especial haya gustado a la Academia, fue la propuesta española para los Oscars. Esto de la alfombra roja, ¿qué tal? 

Evidentemente me siento muy muy feliz, muy orgullosa por el hecho de que la película haya tenido un recorrido tan maravilloso, tan buena acogida, se valore y haya llegado a tantísima gente. Muchas veces una de las cosas que más frustra es que películas maravillosas acaben quedando relegadas a un público muy pequeño o sólo a gente vinculada al mundo del cine o de la cultura en general. Pero como decía Fred Frith sobre su música, con que a unas pocas personas les toque de verdad ya es suficiente. Supongo que hay mucho trabajo que hacer al respecto, tanto de educación en general como de comunicación y de difusión. 

En cuanto a la alfombra roja… Siempre estamos mucho más en la sombra y sinceramente me da un poco de yuyu, pero supongo que hay que cogerlo por el lado más ocioso y divertido. La verdad es que nunca me he considerado demasiado académica ni he seguido de cerca este tipo de cosas, pero siempre hace ilusión y es bonito que reconozcan el trabajo de una. Supongo que al final es un salto importante para llegar a más gente que puede ayudarnos a crecer. Además, me hace mucha ilusión que haya sido con Estiu 1993 porque para mí ha sido una película muy importante a muchos niveles.

 

En este principios del 2018 #nonstop Ana, te vas para la Berlinale Talents. Sois 5 españolxs este año. Eso está bien. ¿Cómo ha sido ese proceso de selección? y ¿qué esperas de Berlín?

Sí, este año la Berlinale va a ser muy especial. Es maravilloso porque además de ir al Talent Campus, se estranan dos películas en las que he participado: Con el viento de Meritxell Colell en Forum y Trinta Lumes de Diana Toucedo en Panorama, así que te puedes imaginar ¡qué festival nos espera!

Respecto a la selección en Talent, hay que decir que ya apliqué hace unos años, justo al acabar los estudios, pero no fui seleccionada. Así que después de estar el año pasado en el Festival por el estreno de Estiu 1993, me entraron ganas de volver a intentarlo. Además, con los premios que recibió la película allí el año pasado, pensé que era el momento perfecto para intentarlo de nuevo. 

El montaje es un trabajo muy solitario y yo, aunque me gusta mucho estar a mi rollo, tampoco soy una persona de talante especialmente solitario. Cuando empecé a viajar a festivales por los estrenos de las películas en las que trabajaba, me pareció un plan maravilloso: poder ver varias pelis al día (montando a veces es difícil ver muchas pelis), encontrarte con gente con la que compartir experiencias u opiniones, disfrutar de los lugares a los que vas… Le he ido pillando el gustillo y ahora intento organizarme para poder ir a algunos festivales cada año. Incluso el hecho de poder ir como “estudiante” me parecía maravilloso, en estos últimos años he trabajado mucho y he aprendido muchísimo con cada proyecto, pero no he hecho demasiadas formaciones y lo echo un poco de menos.

 

Ari, tú estás nuevamente nominada a los Gaudí, este año por el montaje de Júlia Ist, la ópera prima de Elena Martín. ¿Cómo es esto de los premios de alto copete y la puesta de largo, cuando al final el trabajo real en el cine resulta casi siempre precario? 

La verdad es que en ambas nominaciones me ha llegado un poco por sorpresa la noticia. Pienso poco en este tipo de premios, entre otras cosas porque el criterio de selección es siempre ambiguo y trato de no tomármelo muy en serio. Pero por otro lado me parece muy bonito y positivo que den visibilidad y reconocimiento al recorrido que han tenido las películas durante el año, y especialmente a las menos comerciales (sea por su bajo presupuesto, por el recorrido o tipo de público que tienen, etc.) como en el caso de Júlia Ist.

Eso no quita que haya que seguir siendo críticos con las condiciones de trabajo que se nos proponen muchas veces, y para eso es necesario que ¡todos los implicados vayamos a una! Gestionar las condiciones en las que quieres y decides trabajar también es un aprendizaje, del mismo modo que lo es el decidir en qué proyectos te involucras y en cuales no.

 

También vas encadenando montajes, al igual que Ana, y se te da igual de bien la publicidad, el videoarte o proyectos de ficción más grandes. Por cierto, me encantó la edición y la pieza en sí de Everybody loves to CHACHACHA. ¿Cómo te van llegando trabajos tan diversos? ¿Tienes alguna prioridad en cuanto a los proyectos? 
Imagino que lo ideal es formar parte de algo que te gusta y te interesa a todos los niveles, pero pienso que en el montaje se han de dar algunos “curros de sustento”, vamos a nombrarlos así…

Everybody loves to… surgió a raíz de otro proyecto, una película de Albert Serra. Allí conocí a Bego Antón (directora de la pieza) que hacía la foto fija, y a partir de ese momento empezamos a colaborar en cosas puntuales, cuando se animaba a trabajar en vídeo. Ella es muy inquieta y siempre tiene temas nuevos en la cabeza. Me interesa su visión como fotógrafa, así que siempre es un placer colaborar con ella.

En definitiva, así es como me gusta trabajar siempre que puedo: con gente cercana y afín, tanto a nivel creativo como personal, con las que pueda compartir experiencias más allá de la sala de montaje (y sobretodo las horas y horas que pasamos en ella). Es cierto que muchas veces las condiciones económicas de este tipo de proyectos son bastante pobres, así que está bien poderlo compaginar con proyectos más alimenticios o de sustento que, en mi caso, procuro que sean de corta duración.

Como decía, con el tiempo, el nivel de exigencia respecto a tu trabajo y los proyectos en que decides involucrarte es mayor y eso implica tomar más conciencia de lo que supone cada trabajo a todos los niveles (creativo, vital y económico, en muchos casos en ese orden de prioridades).

 

De entre todas las colaboraciones, esta me llama la atención, ya lleváis bastante tiempo juntos. El trabajo que has venido haciendo con Albert Serra, ese peculiar cineasta y artista visual que tanto nos gusta. ¿Cuéntame cómo llegaste hasta él o cómo Mr. Serra llegó a ti y qué tal llevas sus locurones? Esto último especialmente por la pieza que hizo en Documenta Kassel.

Ví la primera película de Albert siendo estudiante de la ESCAC con ocasión de una charla que vino a dar a la escuela. Me impactó bastante en ese momento, especialmente por su autenticidad. Un poco más tarde, unos alumnos de algún curso por encima del mío empezaron a trabajar con él. Entre ellos estaba mi hermano, que es uno de los sonidistas de Albert.

Al acabar la carrera, y no muy motivada por mis primeros trabajos como montadora, decidí pedirle a mi hermano el contacto de Albert y me ofrecí para trabajar con ellos. Me gustaba mucho su cine y tenía una gran curiosidad por ver como era su proceso creativo. Poco después me ofrecieron estar en Historia de la meva mort como ayudante de montaje y me fui a rodar con ellos. Realmente fue una experiencia que me marcó en muchos aspectos.

En la Documenta de Kassel el proceso de montaje de Els tres porquets fue muy distinto al de una película convencional. En primer lugar por la envergadura del proyecto (100 horas de metraje), y en segundo lugar porque estaba rodada en alemán, idioma que no manejo. La idea era montar una hora de película por día, pasarla al sonidista para que trabajara al día siguiente, y una vez terminada proyectarla. Los criterios de montaje (decisiones de corte, estructura,…) eran absolutamente distintos a los de una película estándar. Durante todo el proceso fuimos dos montadores (en total montábamos dos horas por día), y en un momento dado el otro montador se fue. Llamé a Ana para que viniera a montar conmigo, así que compartimos también parte de ese proyecto mastodóntico.

Esos locurones son una de las razones por las cuales me gusta trabajar con Albert, esa clase de proyectos que se salen de todo lo que nos trataron de enseñar en la escuela y que te dan la oportunidad de trabajar de otras maneras.

 

El verano pasado, apareció en La Vanguardia un artículo sobre “la nueva generación de montadoras catalanas”, estabais vosotras dos y Diana Toucedo. ¿Cómo os sonó esto? 
Siento que se nos va de las manos el tema de las etiquetas y las modas pasajeras. En este sentido estamos teniendo una visibilización de las mujeres en el sector audiovisual que sin duda hacia falta reivindicar pero, ¿teméis que termine o igual se haya convertido ya en un hype?
Al hilo, por esas mismas fechas en El País salió publicado otro con el titular “La nueva y cautivadora ola de cineastas catalanas”. Este no sé que os parece pero heavy sí que suena…

El artículo de La Vanguardia tiene una relación directa con el hecho que las tres damos clases en el Posgrado de Montaje de la UPF. Cuando nos llegó nos hizo mucha ilusión, sobretodo por el hecho de ver que se empezaba a hablar de montaje (y de montadoras mujeres) en un artículo sobre cine. El montaje es un trabajo que suele quedar muy invisibilizado pero que tiene una gran importancia en el proceso de creación de una película y del que sería muy interesante poder hablar más a menudo.

En cuanto a la idea de las modas y las etiquetas, somos muy críticas con esa tendencia, especialmente por cómo se usan en ciertos medios, los titulares que se dan, etc… Pero como bien dices, sí es cierto que han venido de la mano de muchas otras expresiones (una mayor autoconciencia dentro del sector -al menos entre mi entorno-) que han servido para algo tan necesario como visibilizar el trabajo de las mujeres en el cine.

Desearíamos que fuera algo transitorio y que a partir de aquí ya solo dependiera de nosotras el que se hablara de nuestro trabajo. Es un tema complicado, que no controlamos, y que creemos tiene más que ver con una forma de generar contenidos más allá del periodismo y de olas o generaciones cinematográficas reales. Supongo que son formas de poder hablar de fenómenos que coinciden en el tiempo y que muchas veces poco fundamento estético tienen como para incluir a gentes diversas en una misma etiqueta.

 

Vuelvo a citar la última edición de L’Alternativa donde, en el marco de las Jornadas Profesionales, se presentó la plataforma Dones Visuals. Ari, ¿qué te parece este tipo de asociaciones? ¿formas parte?

La verdad es que no formo parte de ninguna de estas asociaciones de mujeres y debería conocerlas más a fondo, pero me parece muy positivo que surjan espacios para compartir, debatir y generar propuestas que permitan alzar la voz a los colectivos que lo necesiten. Muy recientemente, y eso es algo que nos hace mucha ilusión, se organizó la primera asamblea de montadores y montadoras (de catalunya, por ahora) en un momento en que, entre algunas amigas montadoras, habíamos expresado también esa necesidad. El objetivo del encuentro es el de organizarnos para crear, a la larga, una asociación que nos sirva como plataforma para compartir, visibilizar y mejorar nuestras condiciones de trabajo. Está muy bien que esas necesidades colectivas deriven en iniciativas concretas y parece que poco a poco esa es la tendencia.

 

Proyectos tenéis mogollón para este recién iniciado 2018, así que os deseo toda la suerte y ojalá encontrarnos pronto en alguna aventura. 
 Muchas gracias Dostopos

 

Imagen de portada: Retrato de Ana & Ari, Dostopos


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]



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