PANTALLA SÓNICA #29 | Blanca Rego

Blanca Rego aka (_blank), es una artista digital gallega con base en Barcelona. Su práctica artística se centra en la relación entre la imagen y el sonido, con una clara influencia tanto del cine experimental como de la música electrónica contemporánea. Con ella hablamos del taller y la performance que llevará a cabo en el próximo she makes noise. También de su activismo y resistencia en redes sociales e internet, plataformas esenciales para mostrar su trabajo, y de lugares en Barcelona donde ver ruido.

 

Blanca, un placer tenerte este mes en Pantalla Sónica.

Vamos a empezar este conversatorio hablando del curso que te traerá a Madrid el próximo mes de octubre: Glitch art: ver el sonido, escuchar las imágenes dentro del marco del festival she makes noise en La Casa Encendida y donde ya ¡todas las plazas están cubiertas! ¿Qué se van a encontrar tus alumnxs allí? ¿Qué aprenderán esos días?

Los alumnxs se encontrarán principalmente con un tipo de glitch un poco desconocido: el data bending. La cara más mediática del glitch son las fotografías fragmentadas, con píxeles movidos de sitio y formas rotas. Sin embargo, existen muchas estéticas glitch y técnicas para generarlas. El data bending consiste en guardar un tipo de archivo en otro medio. Por ejemplo, puedes guardar una imagen como texto y lo que sale es un glitch, en este caso un galimatías de caracteres ininteligibles. Yo uso el data bending para escuchar las imágenes y ver los sonidos, porque me obsesiona mucho la relación entre imagen y sonido. Eso es lo que aprenderemos a hacer en el curso, tanto para generar música como para crear imágenes o incluso vídeos.

Durante el festival, llevarás a cabo también una performance A/V, algo que me hace especial ilusión porque no sueles hacer directos, la perfo lleva el sugerente título de she makes noise Makes Noise. Adelántanos algo sobre todo lo que podremos ver y oír el domingo 21 de octubre en el auditorio de La Casa Encendida.

Como yo suelo trabajar el sonido a partir de imágenes, se me ocurrió que sería bonito hacer un homenaje al festival creando la performance A/V a partir de su propia web. La idea es generar sonidos a partir de las diferentes páginas de la web y luego volver a transformarlos en imágenes para crear el vídeo. Aunque se suele pensar que el glitch es algo aleatorio e instantáneo, en realidad hacer esto es un proceso bastante manual y lento. El resultado audiovisual será una sorpresa incluso para mí, porque el data bending es una conversión sobre la que no tienes mucho control. Lo único que puedo adelantar a ciencia cierta es que será ruidoso y colorido, porque el data bending genera patrones sonoros y visuales muy locos.

¡Qué interesante! ¿Cuándo empezaste a trastear con data bending?

El primer contacto que tuve con el data bending fue en los 90, sin saber qué era. Estoy hablando de la era preinternet, así que no había ningún sitio donde descubrir este tipo de cosas. En mi caso, todo se inicio con un comentario casual de alguien que me dijo que era posible abrir un archivo de audio en Photoshop. Hice algunas pruebas inmediatamente, pero en aquel momento no le di mucha importancia porque todas las imágenes resultantes eran parecidas, sin ningún atractivo especial. Hace unos ocho años, lo retomé más en serio y me di cuenta de que el resultado varía mucho dependiendo del tipo de sonido usado, entre otras cosas. Entonces empecé a conseguir resultados más interesantes y a usarlo para crear piezas audiovisuales. 

A las piezas resultantes podemos denominarlas como “películas noise” una experiencia totalmente hipnótica y trance. Incluso te defines como “noisemaker” ¿Cuánto de importancia tiene “el ruido” en tu vida? 

Yo soy una persona muy introvertida, tímida y silenciosa, así que el ruido me molesta muchísimo. No soporto las muchedumbres, el ajetreo, los sitios llenos de gente o bulliciosos… Sin embargo, cuando el ruido se usa de manera controlada con intenciones artísticas se convierte en una experiencia hipnótica o trance, como bien dices. El ruido tiene un poder físico que no tienen las imágenes, porque el sonido no se transmite solo a través de las orejas, sino también de los huesos. Si el ruido es muy intenso, especialmente los graves, nos descoloca, nos anonada y nos afecta tanto a nivel mental como corporal. Esto permite trastocar al espectador desde una perspectiva muy minimalista y aparentemente fría, sin acudir a imágenes violentas o sexuales, por ejemplo. A mí no me interesa escandalizar ni molestar, que es algo que se suele asociar al noise, me interesa experimentar con la percepción.

 

 

Como artista audiovisual continuamente estás experimentando con formas, colores, cambios de ritmo en imagen y sonido, found footage también. ¿Nunca te has planteado llevar a cabo un tipo de cine más narrativo o al menos con imagen real? Porque tú, Blanca, ¿estudiaste cine?, entiendo de forma convencional…

Yo siempre quise hacer películas, desde pequeña, nunca he querido dedicarme a otra cosa. Estudié dirección de cine y empecé haciendo cortos narrativos, de imagen real, con guión, actores, etc… Luego se dio un cúmulo de circunstancias que me llevaron a otros terrenos. Por un lado, como soy tímida no me sentía cómoda dirigiendo a equipos de gente. Por otro lado, la industria del cine era un ambiente muy falso e hipócrita, al menos en aquella época. Todo esto coincidió con que empecé a ver cine experimental clásico, que entonces no era algo a lo que tuviésemos mucho acceso, y al mismo tiempo el auge de la animación digital. Así que, cuando terminé cine me puse a estudiar animación y a hacer piezas más experimentales que podía hacer yo sola. No es que dejase de gustarme el cine narrativo, me gusta mucho el cine y veo películas de todo tipo, pero me siento más cómoda haciendo lo que hago ahora que cortos “convencionales”. De hecho, me sigo considerando más cineasta que artista audiovisual, porque yo empecé a hacer este tipo de piezas después de descubrir películas como Arnulf Rainer, Synchromy y Dresden Dynamo, antes de introducirme en el arte digital, la escena noise y la electrónica minimal.

Hablemos ahora de tu parte experimentadora en música electrónica minimal y arte sonoro.

¿Cómo surge esta relación? ¿Consideras más autodidacta tu relación con el sonido que con las imágenes?

En realidad yo hice música antes que películas, por la simple razón de que tuve acceso antes a instrumentos musicales que a una cámara de vídeo. No obstante, mi relación con la música siempre ha sido muy punki, nunca fui a clases, aprendí tres o cuatro acordes con libros y el resto me lo inventaba. Ya cuando estudié dirección de cine sí que había algo de música y sonido, pero desde la perspectiva de la construcción de sentido, digamos, no nos enseñaban a crear sonido, como ya te puedes imaginar. Luego, cuando estudié animación, tocamos mucho el multimedia y ahí fue cuando empecé a usar editores de sonido. Yo siempre digo que no tengo ni idea de sonido, pero con la práctica algo he aprendido. Aunque para mí el sonido y las imágenes están tan unidos que no puedo entender una cosa sin la otra, y la mayoría de música electrónica y arte sonoro que me atraen tienen mucho que ver con el cine experimental que más me ha influenciado.

 

 

Echando un vistazo a tu web, el primer trabajo sonoro data de hace 15 años. Hay también una estrecha colaboración con el cine, desde el sonido, y no sé si todo, pero casi, está disponible online. Me gustaría que nos contaras sobre estos procesos de trabajo, referencias y en esto ahondaremos más, pero sobre tu estrecha relación con internet para difundir tus propios materiales.

Tengo trabajos más antiguos, lo que pasa que muchas cosas anteriores al 2000 no están online, porque algunas ni las tengo y otras están en formatos obsoletos. Yo vengo del VHS, el cine en 8mm y 16mm y el U-Matic, así que soy consciente de lo mucho que nos ha facilitado el trabajo el ordenador e internet. Internet es una plataforma de difusión fundamental para cualquier creador, pero sobre todo para quienes trabajamos en ámbitos minoritarios. Si haces música pop, puede ser que toques en cualquier bar y se llene. Si haces cine experimental o noise, aparte de que hay muy pocos sitios que programen ese tipo de cosas van a ir cuatro gatos, así que si no publicas tu trabajo en Internet lo va a ver/escuchar muy poca gente. El único impedimento es que hay festivales y distribuidoras que no quieren que tu trabajo esté disponible online de manera gratuita, pero la verdad es que es un ámbito en el que, salvo raras excepciones, se paga tan mal que casi todos acabamos autopublicándonos.

Has mostrado a lo largo de los años tus películas en algunos festivales y llevado a cabo algunas actuaciones, no muchas. Hablabas antes de tu timidez. Ahora que se habla tanto del “otro cine” o de propuestas muy underground en música que están saltando al mainstream ¿Dónde te ves?

Me veo fuera de sitio, siempre he tenido esa sensación. Lo que me gusta de verdad es la sala de cine, pero hago un tipo de películas que suelen interesar más a la gente del arte digital o sonoro. El ámbito del cine experimental es a veces un poco rancio, mucha gente se ha quedado en los años 70 y parece que no exista nada después de Michael Snow o la Nouvelle Vague. Es verdad. Incluso cuando se habla de “otro cine”, no se suele hablar de cine abstracto, sino más bien de narrativas no tradicionales o, como mucho, cine experimental de imagen real. No siempre es así, por suerte, cada vez hay más festivales de cine que van más allá de lo obvio, pero sigue habiendo mucha gente que cree que el cine “tradicional” es cine y el cine experimental una cosa artística rara. El arte digital y sonoro es más abierto. En música esa frontera no es tan radical, quizá porque la música siempre se ha entendido como algo más sensorial y evolutivo.

¿Hay alguna artista coetánea tuya con la que tengas afinidad o sigas especialmente su trabajo?

Lis Rhodes, Éliane Radigue o Lillian F. Schwartz son espejos en los que mirarse. También hay artistas de mi generación o más jóvenes que me interesan, aunque más por trabajos concretos que por su obra en conjunto. Gente como Jodie Mack, Sabrina Ratté, Tina Frank, Mariska de Groot, Pharmakon, Ana Lily Amirpour… Es raro que yo sea fan incondicional de alguien, siento más afinidad por piezas específicas que por artistas. 

¿Ha sido internet “la que te ha ayudado” para estar más en conexión con el mundo audiovisual? Me llaman mucho la atención todos los contenidos que vas publicando a través por ejemplo de tu cuenta de twitter @makimono_cine

Internet ayuda a estar más en conexión con cualquier mundo, pero sobre todo si te mueves en ámbitos minoritarios. Pero yo tampoco es que esté muy activa en las redes. No he tenido nunca Facebook, ni tengo Instagram. Sí que uso Vimeo y Bandcamp para subir mi trabajo, y Twitter. En Barcelona, donde yo vivo, hay mucho audiovisual, pero la mayor parte es comercial, hay poca gente que se dedique al cine experimental o al arte digital, así que Internet ayuda a estar en contacto con gente más afín a ti. Yo tengo dos cuentas de Twitter, una como artista y otra, sobre todo tipo de cine. A mí me gusta mucho investigar y escribir, así que no me interesa hablar solo de lo que hago yo, me interesa hablar de todas las cosas que descubro para que también las descubra otra gente. Y también descubrir las cosas de las que hablan los demás.

¿Dónde podemos leerte y verte además de en Twitter? Yo te conocí al principio de los tiempos vía la revista Mediateletipos ¿Tiene continuidad?

Mediateletipos siempre ha sido un proyecto hecho por amor al arte. Hay gente que piensa que hay detrás algún tipo de dinero o línea editorial, pero nunca lo ha habido. Creo que ahora mismo somos unas 15 personas, pero la mayoría no nos conocemos entre nosotros y cada cual publica lo que quiere cuando quiere, así que hay temporadas largas en las que no hay mucha actividad. Aparte, yo escribo de vez en cuando en otras webs, como Cine Divergente, Canino o Détour. Mi trabajo audiovisual se puede ver/escuchar en mi web o en Vimeo y Bandcamp. También tengo el blog de cine. De todas formas, últimamente todo esto está un poco parado porque mantener toda esa actividad requiere mucho tiempo y reporta pocos beneficios económicos, y de algo hay que vivir… Justo la siguiente pregunta va por ahí.

A través de Twitter he podido leer tus quejas, necesarias y reales por otro lado, sobre la precariedad en el mundo de la creación audiovisual en España. Este tema es recurrente en todas las entrevistas e imagino que la cosa se vuelve a un más difícil “para facturar” dedicándose a algo a priori tan minoritario y especializado.

Del arte audiovisual no vive casi nadie, la mayoría de los artistas dan clases o trabajan en industrias como la publicidad. Otros tienen trabajos que no tienen nada que ver con el audiovisual o sobreviven precariamente gracias a becas y empleos temporales. El caso del cine experimental es incluso peor, de eso sí que no vive nadie. La mayoría de pases de cine experimental no se pagan o se pagan poco, entre 20 y 50 euros, salvo raras excepciones. Para sacarte un sueldo haciendo cine experimental tendrías que hacer más de 50 pases cada mes, y eso es imposible, no hay tantos festivales que paguen. Además, aquí es bastante tabú hablar de dinero, así que el público ve que participas en festivales o apareces en prensa especializada y supone que debes vivir de eso, cuando en la mayoría de casos no es verdad. Debería hablarse más abiertamente de estos temas prácticos. Conozco a muchos artistas, yo incluida, que la mayoría de meses no llegamos ni al sueldo mínimo, incluso haciendo aparte trabajos no creativos. Eso a la larga desgasta mucho y no es un problema reciente ni algo que nos pase solo a quienes no somos muy conocidos. 

Tú trabajas además como traductora y en ocasiones traduciendo “material muy particular” (guiño guiño) Cuéntanos si quieres sobre estas traducciones y alguna anécdota graciosa o no que hayas tenido con ellas.

Yo estuve muchos años haciendo traducciones para revistas impresas de diseño gráfico, fotografía, vídeo y software, pero con la crisis cerraron todas. Desde entonces me ha tocado traducir todo lo que te puedas imaginar, desde materiales para museos a instrucciones de collares de perro. Lo más curioso fue una vez que una agencia me envió para traducir un montón de mensajes falsos de una página web de citas. Eran mensajes de usuarias inventadas escritos para convencer a usuarios reales sin foto de perfil de que colgasen fotos. Para que os fiéis de las redes sociales… Jajajaja y tanto (por cierto corremos un tupido velo entonces por todo lo demás)

Ahora que arranca el nuevo curso, ¿qué proyectos tienes en mente, después de pasar por she makes noise?

Estoy preparando una charla sobre pioneras de la música visual, pero después de eso y de she makes noise tengo pensando tomarme un descanso de esto del arte, estos días ya he dicho que no a un par de propuestas. Estoy estudiando programación, no por cuestiones artísticas, sino por buscar un medio de vida menos precario, aunque supongo que terminaré aprovechándolo también para temas creativos. No quiero sonar derrotista, pero cuando ya tienes una edad te cansas de estar trabajando 15 horas al día por dos duros. Esto no significa que vaya a abandonar mi trabajo artístico, solo que necesito un tiempo para reorganizar mi vida de otra manera. Te entiendo perfectamente Blanca y te doy muchos ánimos.

Para terminar, ¿nos darías algunos tips de lugares interesantes en Barcelona para ver y oír ruido?

En Barcelona no hay ningún sitio donde se pueda ver o escuchar ruido de manera estable. A nivel de conciertos, hay de vez en cuando alguna cosa en espacios como Magia Roja o Hangar. Más allá de eso no hay mucho movimiento, quizá algún minifestival de vez en cuando con dos o tres artistas locales, poco más… Ver ruido es incluso más complicado. Para cine experimental está el Xcèntric (CCCB). La mayoría de lo que programan no tiene nada que ver con el ruido, pero tienen un archivo público en el que hay muchas películas que no se encuentran online. Hay también algunos festivales grandes y pequeños que, aunque son más bien de música, suelen incluir propuestas más cercanas al arte digital. Lo que pasa que el arte digital y la música electrónica tienen muchos subgéneros y el ruido se queda siempre un poco arrinconado, o ni siquiera está presente.

Nos vemos pronto en La Casa Encendida, Blanca. Muchas gracias por el conversatorio.

Gracias a ti, a Inquire Magazine y a todas las personas que hacen posible she makes noise. Y ánimos a todxs quienes estamos tratando vivir de lo que nos apasiona.

 

 

Imagen de portada: Autorretrato de Blanca Rego


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

 

 

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