PANTALLA SÓNICA #7 | Ana Cembrero

Este mes, entrevisto a Ana Cembrero Coca y hablamos de danza, cine, parlamentarios europeos, festivales y producciones low cost que llegan muy muy lejos. También de lo complicado que es poner en marcha proyectos en España. De Bruselas, la ciudad donde vive y trabaja, pero también de su esencia mediterránea y de cómo las cosas están empezando a cambiar para mejor, al menos por Valencia.

Hola Ana, un placer tenerte este mes en Inquire Project.

Hola Natalia, encantada de que me entrevistes.

Me gustaría empezar hablando contigo sobre Europe Endless,  el proyecto que estrenarás el próximo día 14 de febrero en el CA2M dentro del marco de El cine rev[b]elado. Cuentamelo todo sobre él ;)

Europe Endless es un proyecto que empieza en Mayo de 2013 como un encargo para el festival Matongue-Europe. Este festival tiene como objetivo unificar mediante la cultura y el arte los barrios vecinos Matongué (barrio africano) y Cartier European (el barrio de las instituciones europeas), ambos en Bruselas. Estos barrios son geográficamente colindantes pero están socialmente aislados.
Una de las propuestas del festi fue invitar a artistas residentes en estos distritos para realizar una obra en torno a su barrio y a posteriori exponerla en el barrio vecino creando un “parcour artistique” (recorrido artístico) que permitiera al público pasear de un área a la otra descubriendo cada obra, así las poblaciones de ambos entornos se desplazarían al barrio vecino.

Cuando el festival me contactó yo vivía en Schuman, área céntrica del barrio europeo (viví allí cinco años). Fueron los años en picado de la crisis financiera en Europa y mi relación con la zona fue muy extraña, muy poco participativa porque el entorno no lo permitía. Ha sido algo progresivo ya que este barrio, anteriormente llamado Malbeek (un barrio burgués de arquitectura art nouveau) ha ido desapareciendo y transformándose en un barrio puramente financiero de gigantescos edificios en metal y cristal e infinitos lobbies.

Europe Endless surge con la voluntad de atravesar el hermetismo físico de las instituciones europeas y acercarlo a la sociedad. En este caso la idea fue volver al formato dance-film (desde Cinética no habia vuelto a realizar un mediometraje de danza) y plasmar de manera documental la realidad de este área de Bruselas, paralelo a una narración inventada y poética a través de la danza. La película se proyectó en el escaparate de una tienda de discos de música africana en Matongué.

Por aquel entonces formé parte de un laboratorio de creacion coreográfica 20 Young choreographers for Brussels con el que actuabamos en museos acercando la danza a este tipo de espacios y como mediadora entre la obra pictórica y el público. Para una de las intervenciones me pareció interesante rescatar a dos de los personajes de Europe Endless y trasladarlos al Museo Royal de Bellas Artes de Bruselas junto al cuadro La torre de Babel de Joos de Momper . Así empezaron las versiones site-specifics de EE, y trás esta experiencia la idea de llevar acabo una versión escénica en la que colaboran dos nuevas artistas ajenas a las versiones cinematográfica y site-specific. La escenógrafa Mireia Vila (Valencia) y la bailarina Astero Styliani Lamprinou (Atenas, Grecia).

 

Momento de “Europe Endless”. Foto: Mathilde Troussard.

 

Nuestra idea con el ciclo de El cine rev[b]elado es la de interrelacionar el cine con el resto de disciplinas artísticas. En tu caso, con la danza y el dance-film has estado abierta también a la multidisciplinariedad llevando a cabo distintas propuestas tanto en video, como danza y otras artes escénicas, música… ¿concibes siempre tu trabajo como un “todo” sin decantarte por uno u otro lenguaje? Entiendo que esto tiene que ver también con tu formación.

Cierto que en mi trabajo utilizo y combino muchas disciplinas artísticas. No es que lo conciba como un todo o busque explícitamente la interdisciplinariedad en la obra de arte, es más bien que utilizo cada disciplina como una herramienta más que me ayuda a expresar aquello que busco. Aún así, siempre tengo la danza como base o disciplina predominante, soy una apasionada del movimiento, del cuerpo y de la poética que de él se puede desprender.
Pero muchas veces la danza en sí, como se ha representado durante mucho tiempo en los teatros, se me ha quedado corta a la hora de crear y he encontrado mucha más abertura poniéndola en diálogo con otros medios. He de decir que el cine ha sido y es mi segunda pasión.

Respecto a mi formación, empecé a bailar a los cinco años danza clásica en una escuela de barrio donde nos formabamos en la RAD (Royal Academy of Dance), es la escuela inglesa que compaginaba en la adolescencia con la danza contemporánea donde tuve una excelente profesora, Juana Castelblanque, que se formó en Nueva York con Trisha Brown. Y más tarde en la carrera de bellas artes, nunca dejé la danza, siempre la compaginé con el resto de estudios. En los años de Universidad en Valencia intenté acercarla a mis trabajos de carrera, primero con la escultura y más tarde con la performance y el audiovisual. Y fue en bellas artes donde tomé contacto directo con el cine, tanto en teoría como en la práctica.

Todos tus proyectos hasta la fecha los has canalizado a través de la plataforma artística La Ignorancia ¿Cuando, cómo surge y con qué necesidades?

La Ignorancia nace a finales del 2006 tras mi primera colaboración con el músico y director de fotografía Jorge Piquer Rodríguez. Realizamos para el VI International Festival of Experimental Art and Performance Manege, en St. Petersburgo (Rusia), la instalación en video loop Caja de Tiempos una pieza que mezcla danza y cine de animación. La pieza tuvo una gran acogida por el público y nosotros nos sentimos muy motivados para seguir colaborando juntos, los primeros años de La ignorancia fueron de bastante experimentación artística.

En 2009 empiezo con Cinética el que será mi proyecto de dance-film más grande hasta el momento, tanto a nivel creativo como de producción (dos años), y en colaboración con Jorge como director de foto y compositor. En este momento nace una necesidad de firmar nuestros trabajos de alguna manera, indistintamente de quién lleve la dirección de cada obra, casi como una especie de identidad artística más allá de nuestro propios nombres y apellidos. Por otro lado la necesidad de darle visibilidad online, así que digamos que La ignorancia surge como una página web y el nombre artístico de un tandem de colaboración. En los primeros años, respecto al tipo de obra que generábamos, había muchas preguntas sobre todo exteriores a nosotros: ¿qué era la ignorancia?, ¿una productora?, si hacíamos cine ¿eramos una compañía de danza?, si trabajamos con danza ¿eramos un colectivo artístico?. Hay muchos artistas que colaboran en nuestros proyectos y en el fondo a nosotros nos dió siempre igual, no quisimos definirnos en ninguno de estos modelos. La ignorancia eran las obras que hacíamos y nosotros como artistas.

Ahora que mencionas Cinética, con esa pieza fue como nos conocimos hace unos 6 años. Recuerdo que mi hermano la vio en el marco del Festival de cortometrajes En-Piezas en La Casa Encendida, que ya no existe por cierto, y se quedó entusiasmado con ella. Me habló de contactaros y ofereceros una mayor distribución desde Playtime Audiovisuales. Vinísteis y la película tuvo un recorrido espectacular por todo el mundo, ganando incluso el prestigioso premio del jurado en el Dance Camera On de Nueva York, que es lo más relevante en el circuito de festivales internacionales para dance-film ¿Cómo recuerdas esa temporada loca de presentaciones y premios de la película?

La verdad que los años de Cinética fueron muy locos e incluso la propia realización de la película. Dos años trabajando en ella intensamente, como si de una superproducción se tratara en cuanto a tiempo, energía y técnica, pero de la manera más precaria posible. Casi sin presupuesto ni material. Todo prácticamente low cost & do it yourself. Nos fuimos a grabar a tres paises distintos, construímos una gruga que casi parecía un lego y hacíamos los travellings en la playa con tubos de PVC y con mi coche por en medio del desierto de Cabo de Gata. Aún recuerdo una de las grandes escenas en las que una bailarina (Emmanuelle Vincent) corre a más no poder entre piedras y tierra, grabando con la cámara por el techo del coche, yo al volante, las otra bailarinas parando el tráfico y la intérpete dejándose los hígados para ir a la misma velocidad del coche, la escena quedó genial pero nos costó varias insolaciones y un desgarro muscular. Así fué todo el rodaje de Cinética, muy punk pero con mucho amor y el equipo completo dándolo todo.

Luego llegaron los festivales y los premios, yo no me lo creía, ya de por sí conoceros a vosotros fue casualidad. Efectivamente tu hermano descubrió la peli en La Casa Encendida, aquella proyección era un primer montaje, la película no estaba acabada, faltaban escenas, sobraba una y el sonido y el etalonaje no estaban hechos. Pero la envié a En-Piezas porque ya no aguantaba más, necesitaba enseñarla y tampoco estaba segura de que la seleccionaran. Llevaba un año y medio con el proyecto. Luego Kike me escribió un mail y yo tardé tres meses en leerlo porque era un correo que ya casi no usaba… Y cinco meses más tarde estábamos en Nueva York recogiendo el premio a la mejor película y siendo la primera española en ganar este festival que en aquel entonces era la 38 edición.

Aquel viaje y ese reconocimiento fue toda una experiencia personal, eramos todos muy jovencitos, recién salidos de la universidad y aunque creÍamos en nuestro trabajo y nos gustaba, yo tampoco sabía si lo que estaba haciendo era interesante artísticamente. Era mi primera película. Imagínate cuando tuve que subir al escenario de la Film Society del Lincon Center a hablar de ella y recoger el premio, en un inglés terrorífico… estaba muy nerviosa y muerta de risa a la vez. Subí con Blanca Añón, la escenográfa, y con Jorge Piquer, creo que los tres estábamos alucinando. Por la mañana aparecimos en el NY Times con fotograma de Cinética en la portada de arts&culture, nos fuimos corriendo al kiosco de la esquina al lado de la Opera y le dijimos al vendedor que por favor nos guardara los que no vendiera, el señor decÍa que no podía, que volvían a la imprenta. Entonces lo abrimos por la página y le dije: “Va que soy yo, la de la silla colgando, que he ganado el premio aquí al lado”… el señor me guardó cincuenta ejemplares, me los traje en el avión.

Otro gran momento de Cinética fue en el festival Latin Nórdicos en Montreal (Canadá), un festival que reune a artistas del sur que trabajan en el norte o al revés, de hecho los chicos que lo organizan son mexicanos. Recuerdo aquella proyección con uno de los debates más interesantes post-proyección que haya hecho con Cinética. Este festival reune sobretodo cine documental y cine de autor, así que el público que vino, que mayoritariamente era de la comunidad latinoamericana de Montreal, no estaban muy sensibilizados con el cine de danza. Cuando salí a hablar hubo un silencio total en la sala, hasta que un chico dijo: “Mira, no sé de que va esto, pero me ha encantado”. A partir de ahí empezaron las preguntas y un gran interés por el diálogo entre cine y danza.

Fueron momentos muy intensos y cada nueva selección de Cinética en un festi era una alegría, a mi personalmente me ayudó a quitarme mucho hierro a la hora de hablar de mi trabajo y a poder compartirlo con el público le guste o no.

Después de Cinética vino una época más tranquila, de proyectos más sencillos, más cortos en duración y en creación, creo que Cinética me dejó un poco out. Hasta 2014 con Europe Endless no me volví a enfrentar a otro medio metraje de la misma embergadura.

Mi visión de Cinética siempre tuvo una importante relevancia como “film de género y feminista”. No sé si esa era tu intención al realizarla.

Cinética es un trabajo muy íntimo y muy personal, es una Oda a la mujer o como yo percibo el hecho de ser mujer. Y también es un estado… el estado de continua lucha, de caer y levantarse, que es el leitmotiv coreográfico de la obra. Es una obra muy femenina y con una cierta rebeldía, pero nunca partí de la idea de hacer un film de género o feminista, creo que lo hubiera hecho de otra manera.

Cuando empecé a trabajar en Cinética era una periodo en el que estaba fascinada por la obra de Maya Deren, especialmente  con Meshes of the afternoon que me inspiró muchísimo a la hora de plasmar en imágenes el subconsciente, y por su manera de entender el cine y la coreografía fue la primera cineasta en usar el término coreocine. Una mujer muy vanguardista en su época.

Una referencia genial, Ana ;)

Hace tan solo unos días salieron publicadas unas desafortunadas declaraciones del famoso bailarín y coreográfo británico Akram Khan en las que hablaba con condescendencia de la “poca falta” que hacen en el sector coreógrafas mujeres ¿Has tenido oportunidad de leerlas? Las respuestas de las compañeras bailarinas no se han dejado esperar y con razón…

Sí, lo he visto a través de las redes sociales, sobre todo de amigas coreógrafas. Me parece lamentable y me sorprende mucho oír eso de Akram Khan (ha perdido mucho puntos para mi, coreógrafo al que admiraba).
Evidentemente que hacen falta más mujeres coreógrafas, pero es el problema de siempre, en posiciones de liderazgo o dirección la presencia femenina es menor.

Después de Cinética, de entre los nuevos proyectos que surgieron desde La Ignorancia, me parece muy interesante la video instalación Lost Archive del 2013 que rodasteis en los archivos de la ciudad de Bruselas y se estrena dentro del marco de la Noche en Blanco de la capital belga ¿Cómo surge esa idea?

Esta idea surge a través de una proposición que nos hizo Rebecca Shelly, amiga y artista británica que trabaja en torno al teatro y la performance en instituciones museísticas.
Ella estaba trabajando en un proyecto también para la La noche blanca en el edificio de los archivos de Bruselas. Estos archivos están cerrados al público y solo tienen acceso historiadores y personas especializadas. Son los archivos en papel de la ciudad que se conservan desde hace más de dos siglos, es decir,  forman la memoria historica de Bruselas. Nos propuso realizar una pieza de video en torno a esto.

Así, la idea fue corporeizar a través de la danza y por la propia arquitectura del edificio esta memoria historica olvidada. Y exponerla en forma de video instalación en el mismo hall de entrada del edificio durante La noche blanca.

Tu vives y trabajas en Bruselas desde hace mucho tiempo. Es triste pero es una realidad, ¿resulta necesario salir de España para que un artista pueda vivir “realmente” de su trabajo, que es su pasión, como en tu caso con la danza?

Creo que para los artistas de nuestra generación sí, es más, no ha sido una necesidad para muchos ha sido una imposición. Yo tuve la suerte de formar parte de la “generación erasmus” que me permitió salir con beca y una universidad de acogida, lo que ayuda al proceso de integración en el país extranjero. Pero tenía claro que se iba a alargar porque no veía mucha oportunidad laboral en España como artista y la crisis empezaba a olerse.

En mi caso, que es Bélgica, yo me sentía muy incrédula cuando mis compañeros de aquí me explicaban a que instituciones me debía dirigir para desarrollar mis proyectos o que gestiones hacer para en un futuro acceder al “estatuto de artista”. Yo decía: “¿pero todo eso existe?, ¿tenemos derecho los artistas a cosas así?”. Y me daba cuenta de lo atrasados que estamos en España tanto a la hora de gestionar el sector profesional del arte como de valorarlo. Y de lo jerarquizado que está.

Hasta la fecha ¿cómo ha sido tu relación con Valencia, tu ciudad natal, más allá de la etapa académica?

Bueno, nunca he perdido mis relaciones personales con mi familia y amigos de infancia y carrera, y eso es lo que ha hecho que no cortara los lazos con la ciudad, aunque me fuí casi con verguenza ajena. Los primeros años de la crisis con los casos de corrupción, el astío generalizado, lo mal que lo estaba pasando la gente, me sentía muy desesperanzada, de hecho mi obra empezó a mostrarse por España y tardó bastante más en llegar a Valencia. Y a nivel laboral igual, empecé a colaborar y trabajar más por el sur en concreto con el festival de danza y artes escénias Costa contemporánea en Cabo de Gata y las colaboraciones en Valencia llegaron mucho más tarde, estos dos últimos años, de la mano del Instituto Frances de Valencia y con la compañía valenciana Taiat Dansa. Y para mi es un gustazo poder volver a trabajar, aunque sea en cortos periodos, en mi ciudad natal.

Crees que ahora con el nuevo ayuntamiento ¿habrá más y mejores posibilidades para sacar adelante proyectos de arte contemporáneo? ¿conoces la escena local?

Sí, si lo creo y está ya cambiando, por lo menos a nivel emocional, creo que la gente joven que se quedó y que lo ha pasado muy mal estos últimos ocho años ahora están respirando, y eso es bueno, genera positivismo y hace que la gente se motive para crear, ya no solo a nivel artístico sino para emprender proyectos alternativos y dinamizar la ciudad. Valencia va a salir de su estancamiento cultural, es una ciudad con muchísimas posibilidades, y respecto al arte contemporáneo no se queda atrás. El centro cultural Las Naves tienen muy buena programación y está haciendo buena labor sociocultural, el barrio del Cabañal es un ejemplo de resistencia social y respeto por parte de sus vecinos y asociaciones que ya llevan tiempo con propuestas interesantes como el festival de artes escénicas Cabañal Intim y el de intervenciones artísticas Cabañal Portes Obertes. En Ruzafa la gente del Circuito Bucles (festival de danza) y en Velluters el espacio Inestable son algunas de las iniciativas que se están gestando y funcionan, la mayoría hasta ahora sin apoyo institucional.
Todavía es un poco pronto para que los cambios desde el ayuntamiento respecto a su implicación con el arte contemporáneo se vean, pero yo creo que sí los habrá y van a ser positivos. Por lo menos con los poblados marítimos Cabañal-Canyamelar ya están colaborando para evitar su destrucción, y eso era algo de urgencia. Un ejemplo de ello es la reabertura del Teatre El Musical.

 

Ana Cembrero con los partipantes del taller de cine-danza. Foto: Eva Viera.

 

A nivel estatal, ¿con qué otros artistas coetáneos has colaborado o a quienes destacarías dentro de la danza, el videoarte y las escénicas?

Dentro de la danza he estado colaborando como bailarina este pasado otoño con la compañía valenciana Taiat Dansa en su nueva pieza Still life, que se presentó en formato work in progress en el centro cultural Las Naves de Valencia.

Hace un año estube colaborando con María Rogel de la plataforma Milk & Honey en la Neomudéjar de Madrid, estuvimos impartiendo juntas un taller de cine danza. Y he colaborado como artista y profesora durante cinco años con el festival Costa Contemporánea que me ha permitido conocer a mucha gente de las escénicas en España a la que admiro, como Guillermo Weickert o Daniel Abreu.

Me parece también muy interesante el trabajo de Marcos Morau de la Veronal, especialmente por su puesta en escena muy cinematográfica. Y en danza me quedo con Beatriz Palenzuela de Babirusa Danza.

¿Qué te espera este año después de Europe Endless en el CA2M?

Pues después del CA2M espero poder seguir dándole vida este proyecto y comenzar uno nuevo investigando con otras disciplinas como la pole dance. También habrá alguna nueva colaboración en Valencia de cara a la primavera para un proyecto audiovisual, y a largo plazo un proyecto de cine y danza en Africa que se empieza a gestar este año.

Muchas gracias Anita. Nos vemos el día de San Valentín en Móstoles :)

De nada Natalia, un placer.

 

 

Imagen de portada: Ana Cembrero por Thibault Gregoire


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

– PANTALLA SÓNICA es una sección dedicada a creadoras sonoras y audiovisuales –



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *