PANTALLA SÓNICA #5 | Maite Camacho

 

 

Maite Camacho, lo ha hecho todo (o casi) en el mundo de la cultura contemporánea madrileña. Es artista, comisaria desde la plataforma IN-SONORA y gestora cultural en espacios como Menosuno y Taller Omnívoros. Hablamos con ella sobre el estado de la cultura en la ciudad de Madrid y sus propios proyectos también como creativa.

Hola Maite, un placer hablar contigo para Inquire Project. El mes pasado, entrevisté a María Eguizabal y hablamos de la gestión cultural desde el punto de vista de la institución, contigo me gustaría profundizar en este tema pero desde el punto de vista de la autogestión. Durante 7 años estuviste coordinando el espacio Menosuno en el barrio de Malasaña, un lugar de referencia artística para muchos en Madrid, ¿cómo recuerdas esa etapa?

Gracias Natalia por pensar en mí, y a Inquire por este espacio para compartir experiencias.

Tanto los años de gestación del proyecto Menosuno, montando exposiciones en centros culturales y casas, como los que disfrutamos de ese pequeño-gran espacio en el 28 de la calle de La Palma, han sido muy importantes para mí como gestora, artista y persona. Fue una suerte enorme conseguir embarcar en aquella aventura a tanta gente que creyó en la idea y ayudó a impulsar un montón de buenos proyectos.

En 2003, había terminado Bellas Artes en Bilbao, y volví a Madrid con nuevas energías y la intención de seguir en contacto con artistas de distintas disciplinas, con quienes de algún modo sacar adelante proyectos que dieran visibilidad al trabajo que estaba haciendo gente joven. Espacio Menosuno fue un periodo de gran actividad, muy intenso, en el que además se disfrutó mucho de todo lo que se hizo, y eso forjó unas relaciones personales y proyectos “hijos” muy fuertes que perduran.

Os constituísteis entonces como asociación cultural, ¿con qué inconvenientes más allá del económico os topábais en el día a día? ¿Es posible una manera de gestión horizontal para este tipo de espacios artísticos?

Nos constituimos como asociación para poder alquilar un local, tener un seguro, una cuenta donde domiciliar pagos, ingresar cuotas de los socios… Tuvimos que idear nuestro propio modelo, que fuera mínimamente sostenible con unos recursos muy limitados y sin dejar que todas estas dificultades nos restaran energías.

Un proyecto de estas características conlleva una dedicación desinteresada muy grande, yo solo le encuentro verdadero sentido desde una gestión horizontal, compartiendo ideas, propuestas y problemas con personas en las que confías, y tratando siempre de implicar y hacer partícipe a gente nueva.
También es cierto que en nuestro caso la continuidad, el día a día de cara al público, lo afrontábamos principalmente entre dos y eso marcó la personalidad del proyecto.

¿Cómo ves la ciudad de Madrid en el campo de la cultura de base, del apoyo a espacios y artistas locales?, porque no parece que se haya hecho mucho por ellos, por nosotr(as). En cualquier caso, ¿es hora de superar el victimismo?

Madrid no ha puesto nunca las cosas fáciles a la cultura independiente, los apoyos son ocasionales, insuficientes y la visibilidad muy limitada. Pero esta falta de respaldo institucional agudiza el ingenio y creo que la ciudad cuenta y ha contado con propuestas muy diferentes, arriesgadas e interesantes. Precisamente ahora no es momento para tirar de victimismo, si no para apostar por estas buenas ideas y dar forma a un tejido independiente fuerte que nos represente.

¿Qué momentazos “para el recuerdo” rescatarías de los años de Menosuno?

La verdad es que fueron muchos los momentazos Menosuno, y sé que para gran parte de las personas que pasaron por allí ha sido una etapa importante de la que quedan buenos recuerdos.
Para mí queda el encuentro con muy buena gente y la satisfacción de dar visibilidad a sus proyectos: jam sessions hasta las 12 de la noche de los lunes, convocatorias divertidas como ¡Arte Emergente Urgente!,… La vecina de arriba debe estar muy aburrida desde que nos fuimos :)

Menosuno finalizó su andadura y ahora es ¡¡una zapatería deluxe!!! (corrijo, volvió a cambiar y ahora es una tienda vintage, ja ja ja ¡madre mia!). Sin entrar demasiado en temas de gentrificación, pero el barrio de Malasaña ha pegado un cambio brutal en los últimos 5 años…

Cuando nos instalamos empezaba a cambiar el barrio, y en poco tiempo nos juntamos en la calle de La Palma unos cuantos espacios interesantes, ahora han pasado a ser casi todos tiendas vintage. Malasaña es un barrio que está cambiando continuamente, sigue teniendo su encanto pero se echa de menos el ambiente cultural independiente que se respiraba hace diez años…

En la actualidad coordinas Taller Omnívoros, que está en Vallecas, un espacio más enfocado a la producción artística. Cuéntanos sobre vuestras líneas de actuación aquí.

Taller Omnívoros es una nave con recursos para desarrollar proyectos creativos de distinta naturaleza. Funcionamos asociativamente, somos tres socios fundadores que nos encargamos de la gestión y sostenibilidad del proyecto, y un número variable de socios más o menos temporales que hacen uso de él y sus recursos. Sus aportaciones ayudan a la mejora de las instalaciones, lo cual ha permitido que en estos tres años de funcionamiento cada vez estemos más capacitados para acoger proyectos de cualquier tipo.

 

 

El futuro, o ya más bien presente, está en el sur y en las periferias. En estos años, debido justo a ese encarecimiento de alquileres en el centro en favor de tiendas, hostelería, etc… en definitiva un uso de consumo, los talleres y espacios culturales y para artistas se han visto desplazados a otros barrios como Valllecas, Usera o Carabanchel. ¿Qué relación real tenéis entre todos vosotros? ¿Se trabaja en red?

Cuando buscábamos espacio para Omnívoros teníamos claro que debía ser en la periferia porque necesitábamos que contara con una serie de condiciones de tamaño, comodidad para transportar materiales,… Estamos en Vallecas, pero muy próximos al centro, nos pareció el enclave perfecto, ya que no tenemos la necesidad de estar de cara al público.

Además del trabajo que desarrollamos en el propio taller, procuramos seguir activos y en comunicación con otros proyectos. Queremos que se fortalezca el tejido asociativo y cultural de la ciudad, que tenga más visibilidad, creemos que es la fórmula para que de verdad cambien las cosas.

Siguiendo con la gestión cultural, nos adentramos en uno de los temas preferidos para las dos: “el ruido” .Explícanos, para los que no conozcan la muestra, qué es IN-SONORA.

IN-SONORA es una plataforma que nació como proyecto “hijo” en la época Menosuno y que buscaba dar visibilidad una vez al año a proyectos relacionados con el sonido y la interacción. Desde 2005 venimos desarrollando una muestra internacional en la que colaboramos con diferentes espacios y agentes de Madrid, y que acoge a unos 30-40 artistas seleccionados por convocatoria pública, con sus instalaciones, performances, audiovisuales, piezas sonoras y talleres.

En estos años además hemos desarrollado otro tipo de propuestas, como residencias y comisariados, en colaboración con proyectos afines dentro y fuera de España.

 

[Actuación de Narcoleptica en la edición IN-SONORA del 2012 en Off Limits.]

 

IN-SONORA tiene carácter bienal. La próxima edición se celebrará en el 2016. ¿Qué nos puedes adelantar sobre ella?

En Marzo de 2016 celebramos la 9ª edición de la muestra en Madrid, en concreto será entre los días 2 y 15 de ese mes. El programa de eventos se va a concentrar en La Casa Encendida, mientras que las propuestas expositivas y visionados se van a repartir por la ciudad, contando con espacios muy interesantes como Swinton & Grant, Galería Alegría, Cruce, Twin Gallery, IED.

Aún estamos dando forma al programa final y buscando apoyos, pero esperamos que para enero de 2016 esté todo publicado en nuestra web. Estamos realmente contentos con los artistas seleccionados en esta edición, deseando tenerles aquí y poder disfrutar de su trabajo.

Como jurado de la próxima edición confirmo que va a estar genial ;), y animo a todas a manteneros atentas a través de la web.

Un jurado de lujo este año, os agradezco el esfuerzo a todos, estoy segura de que la muestra va a compensar.

Apuntaste al principio que estudiaste BBAA en Bilbao. La gente de Bellas Artes, así en general, se queja mucho de la carrera. ¿Qué supuso para ti el paso por el ámbito académico?

Empecé la carrera en Madrid, prácticamente la acabé porque me fui a Bilbao ya en quinto, pero el cambio fue transformador, me encontré con profesores motivados, asignaturas muy bien montadas y unas posibilidades técnicas que no esperaba. Aproveché al máximo ese año y medio, eso hizo que terminara la carrera con bastante mejor sabor de boca.

A primeros de año hubo en MATADERO una expo dedicada a las Guerrilla Girls. Como sabes, ellas siempre han defendido el papel y la presencia de la mujer en el arte contemporáneo. Las estadísticas que han ido publicando son tremendas. Resulta curioso y triste también que siendo tantas las mujeres que estudiáis Bellas Artes en España tan pocas llegan a exponer o a estar presentes en el marco de ferias como ARCO. Antes de entrar un poco más en tu perfil como artista, y en el marco de esta revista Inquire, es importante valorar también este punto.

Continuar produciendo obra implica, en la mayoría de los casos, trabajar o pluritrabajar, y eso termina siendo bastante incompatible con tener vida personal, familiar… La visibilidad del artista en el mercado depende además de su dedicación a las relaciones sociales en el entorno profesional, a saber venderse bien, por hablar con claridad.  No todos tenemos las mismas capacidades e intereses.

No sé cual de todas estas trabas afecta más a las mujeres que a los hombres, o si son todas un poco. Pero la desigualdad sigue existiendo en todas las profesiones y ésta ocupación no se diferencia en nada a las demás.

 

 

¿Como definirías tu obra como artista?

Mis trabajos más recientes han sido intervenciones en espacios no convencionales, haciendo uso de objetos cotidianos, luz y vídeo.

Recuerdo una performace tuya allá por el año 2008 o 2009, “Levantarse-sentarse-caer”, donde tenía gran importancia la puesta en escena dentro del ámbito de lo doméstico y la presencia del cuerpo. Era una acción muy bonita que creo iba acompañada de vídeo. ¿En qué momento estás ahora como artista audiovisual? ¿Cómo lo compaginas con la actividad de gestión?

Ahora mismo mi reto como artista es permitirme el tiempo para hacer uso del taller y comenzar proyectos nuevos. Es una gran frustración tener un espacio equipado y con tantas posibilidades y no poder usarlo más que para trabajar detrás de una pantalla.

Además de todas estas miles de cosas, trabajas regularmente como freelance en distintas agencias. Esto del pluriempleo es habitual y da un poco de rabia pero parece necesario a día de hoy entre artistas. ¿Podrías subsistir sin llevar a cabo este tipo de trabajos?

Imposible, ni en los años más activos como artista he conseguido vivir con lo que me aportaba mi obra.

Y dentro de poco madre, ¡felicidades!. Sobre las maternidades y tu futura experiencia hablamos si te parece para la próxima vez, que también tiene chicha.

:)

Muchas gracias por tu tiempo Maite, un placer compartir contigo este rato.

¡Muchas gracias Natalia!

 

Imagen de portada: Autorretrato de Maite Camacho


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

– PANTALLA SÓNICA es una sección dedicada a creadoras sonoras y audiovisuales –



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