EL PALOMAR | De paloma a paloma

 

 

El autorretrato, más allá del selfie, es un ejercicio simultáneo de introspección y proyección externa. ¿Y qué puede ser una autoentrevista?, una conversación prismática con una misma y todas nuestras potenciales interlocutoras. Desde Inquire Project Magazine hemos propuesto a Mariokissme y R. Marcos Mota (Equipo Palomar), miembros de El Palomar, que se autoentrevistaran para expresar algunas cuestiones que no suelen dejar sobre el papel. Acompañan el artículo unas fotografías de su última acción realizada en Madrid, en homenaje a Ana Mendieta.

El Palomar es un proceso experimental de aprendizaje que compartimos con la esfera cultural de Barcelona, pedagogizándola en sus carencias. Sin dejar de ser este gesto una declaración de intenciones, afirmamos que las temáticas queer han sido marginales ante el discurso y conocimiento occidental hasta que los discursos feministas, postfeministas, postcoloniales, transfeministas, lgtbi, crip y queer poco a poco se han ido apropiando del lenguaje, así como de los espacios de conocimiento y discusión. Como proyecto que aborda todas estas cuestiones, es para nosotras un deber mantenernos en parámetros de gestión similares. Desde nuestra experiencia y realidad, confiamos en el potencial de determinadxs artistas para resolver las urgencias políticas que nos privan del acceso a participar de los derechos básicos asumidos como universales. El Palomar nació como un proyecto donde albergar pulsiones desde el arte sin tener que pasar los filtros y restricciones de la institución, jugando con los códigos de legitimación normativos para cuestionarlos e implementar nuevos escenarios posibles. Las estrategias para hacer patentes estas mutaciones procesuales, tales como el registro o documentación, son claves para ubicarnos en el discurso dominante. Los procesos de El Palomar con sus agentes implicadas pretenden crear un caldo de cultivo fructífero en cuanto a la producción, desarrollo de ideas y proyectos. Nuestra retribución en la independencia siempre ha sido externa a lo económico, ofreciendo acogida, red, contacto, residencia, proyección, difusión y documentación, además de ofrecer una plataforma sin censura por motivos políticos, morales o de rigor.

¿Qué urgencias tiene El Palomar?

Desde nuestro proyecto intentamos asentar unas bases que sustenten la débil producción artística que existe en nuestro país en relación a la cultura queer. Somos conscientes de que hay un vacío en lo que se refiere a las estéticas contemporáneas, como éstas se encuentran desconectadas entre sí. Nuestro propósito es el de plantear las problemáticas internas y externas del colectivo LGTBIQ para poder considerarnos propiamente como colectivo. Y en nuestro caso, lo hacemos a partir de propuestas que provienen desde las estéticas culturales contemporáneas. Por eso, buscamos la unión -la colectividad- en un sentido geográfico y temporal. Somos un proyecto que muestra proyectos, sí; pero trabajamos en cada uno según su urgencia y necesidad.

¿Entonces entendéis vuestro trabajo como curatorial?

Sí y no. Venimos de una experiencia de creación artística, pero coincidimos en que había que organizarse. Cuando comenzamos El Palomar nos encontrábamos en un momento en el que necesitábamos de una red de afectos y complicidad reales, por eso vimos la colaboración y la reivindicación como únicas vías. No creemos que la práctica artística y la práctica curatorial sean campos o profesiones diferenciadas. Y no solamente estas dos, sino cualquier otra posición dentro del campo cultural ha de ser más líquida. Es tan importante quien limpia el baño de nuestro ático como quien firma el texto de sala. Queremos aprender a ser transparentes y visibles en todas estas posiciones, y por ello trabajar en redefinir los códigos de poder que se manejan en la gestación y producción de dichos proyectos.

 

 

¿Cómo organizáis la comunicación pública de vuestro proyecto?

Normalmente seguimos varios pasos de manera estructurada. Primero subimos el evento a nuestra web. Creamos una newsletter que viene a ser, en cierto modo, una expresión más de nuestro proceso de creación. Hemos crecido en un momento en que las redes sociales catalizan otra manera de comunicarse, muy económica, y las hemos utilizado en nuestro beneficio político, creando así una identidad propia que habla de nosotras mismas. Dentro de la rigidez estética de las redes sociales intentamos explotar al máximo las ideas que tenemos, y la newsletter se coniverte en la salida con mayor libertad estética. Es más, probablemente El Palomar en algún momento pueda tomar esta vía como su principal medio de expresión. En todo caso, utilizamos twitter, facebook, tumblr, instragram, etc… como nodos de comunicación.

Javier Duero es unos de los pocos que han reflejado públicamente nuestro empeño en trabajar las newsletters. Escribía en su facebook “Queremos compartir una pequeña selección de las tarjetas [de año nuevo] recibidas por email. En ellas subyacen elementos reivindicativos relativos a cuestiones sociales, de género, raciales, políticas…. todos abordados con espíritu crítico, valentía y humor…”.

Por último, aunque para nosotrxs es fundamental, también trabajamos fielmente el tema de la documentación de los proyectos. Porque al fin y al cabo somos un espacio comprometido con la visibilización. En definitiva, reivindicamos una comunicación que ejerce una libertad de prensa real, una comunicación que tenga un motivo de ser; como decís en vuestro caso: “Que pueda ser un lugar donde encontrar modelos y relatos que cuestionen los dominantes y en los que las mujeres puedan reconocerse”.

¿Qué esperáis a medio/largo plazo?

Lo que estamos planteando desde el principio es reescribir tal y como debería de funcionar una institución. Son otras reglas, otras maneras de funcionar en referencia a como lo suelen hacer los museos, las universidades, las galerías, la prensa, etc… Y desearíamos que esto afectara de alguna forma al modelo de representar las estéticas contemporáneas. Que sirviera como modelo aplicable, no como algo fuera de foco y como una cosa puntual y esporádica. Proponemos estos códigos como una forma más de dar tejido, red y crecimiento a la esfera artística. Ojalá quedasen actualmente centros en España que ejercieran modelos internos de funcionamiento autocríticos y radicales.

Ponemos el caso de Montehermoso. No entendemos como hubo críticas desde el sector del arte que lo acusaron de ir dirigido únicamente al sector feminista. Decir que el feminismo no está dirigido al público en general es como decir que “España va bien”. Como decia Xabier Arakistain «Arakis» en su entrevista: “El feminismo es la lucha por la igualdad de derechos de mujeres y hombres y esto es bueno para todo el mundo, para el conjunto de la ciudadanía que cree en la democracia y en la igualdad”.

Otro caso mas reciente es lo que ha pasado en el MACBA a raíz de la exposición “La bestia y el soberano” comisariada entre otrxs por Paul B. Preciado, director del Programa de Estudios Independientes del MACBA (PEI) y jefe de Programas Públicos del museo. En el momento del tongo político de su despido ayudamos a difundir una iniciativa de recogida de firmas llevada a cabo por algunxs estudiantes del PEI, “Todo está en Orden”. Y escribíamos: “reclamamos un contexto artístico ético y responsable libre de actos misóginos y sexófobos como los que estamos viendo, donde la libertad de expresión constructiva sea demostrada por hechos reales y no se ejerza como una falsa bandera especulativa”.

Hechos como estos demuestran lo incomodo que pueden llegar a ser ideas y posicionamientos en espacios de poder. Con cariño recordamos a Effýmia, además de amiga, artista y activista por los derechos trans en Argentina que nos pedía visibilidad poco antes de su fallecimiento. Estamos hablando de posicionamientos que en su radicalidad adquieren mayor vulnerabilidad y por eso merecen otros códigos a los establecidos por el sistema patriarcal.

 

 

¿Qué es lo que nunca se acaba de entender de El Palomar?

Primero que todo, no somos una galería. ¿Por qué? Por dos cosas bien claras. Una, por que no hemos tenido acceso al sector del coleccionismo, y que nos confundan ejerciendo este papel dice mucho de lo que es el sector del coleccionismo en España. Una mierda. Y dos, por que no creemos que pensar en términos de venta fuese prioritario para un proyecto de visibilización de políticas de género. En este caso los afectos son la moneda de cambio que circula entre todos los agentes que participan de una u otra manera y que acaban encontrándose en este camino que hemos emprendido. Lo que aquí hay es una implicación de todas aquellas personas que participan en el proyecto. Tenemos una programación anal, que no anual: trabajamos con los artistas pactando los tiempos según las posibilidades comunes, trabajando de manera orgánica, no presupuestaria.

Somos un proyecto que contamos con un espacio físico, aunque no lo creemos imprescindible. De hecho, siempre que nos dejan ejercemos en otros lugares y nos encanta. Es verdad que tener una espacio físico te da la posibilidad de reunión, que en este caso ayuda a crear alianzas en un contexto tan individualista como en el que nos encontramos. El capitalismo se dedica a separar subjetividades de forma estratégica.

Pero incluso cuando utilizamos el espacio, El Palomar no se limita a lo físico. La forma de El Palomar deviene continuamente texto, audio, imagen (foto, video y gráfica), archivo web, redes afectivas internacionales y locales, comunicación vía internet…

¿Cómo os financiáis?

El ático que ocupa el proyecto en Calle Elkano no es de propiedad, es alquilado. Antes era un estudio de artista y se mantiene como tal. Explotamos colectivamente sus usos y asumimos todo el trabajo que pueda dar de sí. Que estemos haciendo esto por necesidad no significa que tenga que ser así eternamente. No creemos en la gratuidad del trabajo. Otra cosa es que desde las instituciones esto se promueva. No ha de haber un conformismo sobre lo expuesto por parte del poder, ya que lo que hace es precarizar el sector, agotando a largo plazo iniciativas como la nuestra. Las instituciones han de valorar los proyectos independientes del mismo modo que hacen con los proyectos que habitualmente trabajan y cotizan, tanto simbólica como económicamente.

Nuestro proyecto reivindica -y lo estamos demostrando desde hace casi tres años- que asumiendo determinadas tareas y colectivizando determinadas necesidades es posible generar resistencia frente al abuso de las instituciones a las que generalmente se somenten los artistas. La unión hace la fuerza. ¿Acaso los artistas que pagan un estudio no pueden realizar lo mismo que nosotras estamos generando?

 

 

¿No os parece que El Palomar está eclipsando vuestro trabajo individual como artistas?

Insistimos en que El Palomar no deja de ser un proyecto artístico y como tal forma parte de nuestra propia producción. El problema es que todavía hay gente que tiene medio dedo de frente y no termina de ver que no trabajamos bajo una lógica individualista. Mariokissme y R. Marcos Mota están detrás de El Palomar y no dejan de serlo para ser Equipo Palomar. Estamos sumando, desdoblándonos y multiplicando las posibilidades, rompiendo los esquemas objetivizantes de la razón patriarcal. Nuestro bagaje personal ineludiblemente está detrás de todo lo que hacemos. Algo similar está sucediendo con el Pabellón Español de esta Biennale. Martí Manen en una entrevista realizada por Manuel Segade responde: “Para mí es una posibilidad de mucho (para empezar es un plural), pero también es algo focalizado. Los sujetos son los que performan la historia, son los que la definen aunque después desaparezcan por la distancia “objetiva” en su narración. Los sujetos son también los personajes que se mueven en una trama y que están cargados psicológicamente”.

 

 

¿Cuál es vuestro proyecto más inmediato?

Actualmente estamos trabajando en un proyecto que nos han becado desde la Sala d’Art Jove en colaboración con el MNAC (Museo Nacional de Arte de Catalunya). El proyecto parte del artista Ismael Smith como eje vertebrador para un seguido de negociaciones con la institución museística. Para ello El Palomar presentará “Fons, armari i figura per Ismael Smith” dentro del proyecto “Ismael Smith i el fons de’armari”, espacio de trabajo y documentación donde elaborar una serie de conclusiones que se formalizarán en mapas conceptuales, textos teóricos, intervenciones performáticas, colaboraciones con otros agentes culturales y una publicación final.

Ismael Smith i Marí fue un artista catalán mal enmarcado en el período del modernismo tardío. A pesar de ser bien reconocido por sus contemporáneos, el estilo de su obra ha sido vetado de pertenecer al imaginario del modernismo catalán. Acabará sus días en un hospital psiquiático en Nueva York, después de ser denunciado por sus vecinos por sus tendencias nudistas y sexuales. Es un proyecto que venimos trabajando desde principios de año. Hemos recorrido diferentes fondos museísticos y documentales donde había obras, fotografías y escritos de Smith.

Inauguraremos este proyecto el próximo septiembre, abriendo el espacio de El Palomar al público en un proceso abierto tipo laboratorio transparente. Aprovechamos para hacer una llamada desde aquí a todas aquellas personas que puedan sentir curiosidad o quieran colaborar activamente en el proceso.

 

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Imágenes: Performance “Blood and feathers #2, lugar como escultura a Ana Mendieta”, acción realizada el 31 de julio del 2015 en el parque del Retiro de Madrid frente al Palacio de Velázquez. Fotógrafa Eva Viera.


 Publicado por El Palomar [Espacio overground y horizontal que tiende líneas de vuelo político-artísticas LGTBIQ]



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