PANTALLA SÓNICA #27| LANOCHE

LANOCHE es el proyecto musical de Ángela de la Serna. Hablamos con ella de su disco, de referentes musicales, de Berlín pero también de la efervescente escena electrónica en España, de su pasión por la fotografía. De feminismo y de identidad de género.

 

Hola Ángela, un placer tenerte en Pantalla Sónica este mes. Empezamos el conversatorio hablando de LANOCHE, tu proyecto musical, con el que hace ya dos años sacaste a través de tu sello, So Unreal, el EP Inmensamente. ¿Cómo surgió LANOCHE? ¿por qué este sugerente nombre? ¿Qué acogida ha tenido el álbum y en qué punto a nivel creativo te encuentras ahora?

LANOCHE es un proyecto en el que comencé a pensar en 2012. En esa época estaba viviendo en Berlín y comencé a comprar de nuevo bastantes discos de vinilo, online y en tiendas de Berlín como Space Hall, que me quedaba relativamente cerca de casa, descubriendo muchos sellos y artistas nuevos, principalmente de Deep House underground de esa época, que es lo que más me estaba interesando. La idea original del proyecto era editar ese tipo de música desde un enfoque muy anónimo, y que sólo estuviera en ese formato. Las ediciones sólo en vinilo me generaban una mayor atracción, porque sentía que estaba ante un producto más fascinante y exclusivo. Me imaginaba un disco de vinilo con música de baile atmosférica y que en la etiqueta pusiera LANOCHE y poco más.

Creo que el nombre de LANOCHE es fruto de una conjunción de varias circunstancias que me hicieron ir visualizándolo poco a poco. Por ejemplo, recuerdo que estaba con mi padre en el jardín de la casa de campo donde vive y de repente apareció un gato negro y mi padre dijo “mira: la noche”. Me gustó esa imagen. Luego comencé poco a poco a ir viendo las dos palabras juntas, como una sola, y me imaginaba si quizás daba un buen resultado para esa incipiente idea de proyecto de club.

Es precioso y muy identificable contigo.

La edición del EP Inmensamente ha supuesto para mí una experiencia muy bonita, por ser una auténtica “primera vez” y sacar adelante un proyecto en el que había trabajado durante mucho tiempo, además de las posibilidades profesionales que me ha ofrecido, como, por ejemplo, muy buenas oportunidades de tocar en vivo. La acogida del EP fue mucho mejor de lo que imaginé. La verdad es que no sabía en absoluto cómo podía ser esa acogida y no tenía expectativas, por ello tengo una gran satisfacción en ese sentido y siento que sacar el EP ha sido uno de los mayores aciertos que he podido tener en mucho tiempo.

En los dos últimos años he aprendido bastante. Siento que he adquirido experiencia en muchos sentidos y ello se refleja en mi forma de ver las cosas actualmente. Creo que estoy en un momento de más madurez y de una mayor amplitud de miras y confío en que se plasme pronto en sacar adelante nuevos proyectos.

 

Antes del lanzamiento de So Unreal, habías colaborado con Modern obscure music en Barcelona y Envelope Collective en Madrid. ¿Qué aporta contar con un sello propio? ¿Qué cosas positivas y negativas también has visto en este aprendizaje de producir y difundir tu propia música? ¿Y qué próximos lanzamientos llevarás a cabo con el sello?

Para contextualizar correctamente, las colaboraciones con esos dos sellos, si bien fueron en su momento muy buenas experiencias, en realidad fueron de una naturaleza muy puntual y breve. Me refiero con ello a que no puedo decir que haya tenido una relación profunda y a largo plazo con otros sellos y pueda comparar por ello esa experiencia con tener un sello propio.

Creo que, especialmente desde hace unos años, tener una plataforma desde la que sacar tu propio material es una opción más que recomendable, porque te da la máxima libertad creativa y tienes el control de la mayor parte de aspectos de la edición. La existencia de internet y de las redes sociales ofrece unas posibilidades inimaginables hace años para mover tu música. No obstante, creo a la vez que es necesario trabajar también a otro nivel, es decir, con una distribuidora, si lo que quieres es que el disco llegue al máximo de tiendas posibles. De lo contrario se debería hacer una complicada y enorme labor de distribución propia para la que habría que emplear demasiado tiempo y energía.

Quizás la parte más complicada tiene que ver con esto que comento de la distribución, que como negocios que son se mueven muy legítimamente por patrones económicos y evidentemente quieren trabajar con sellos que saquen música de forma regular. Parece que como sello independiente también debieras estar a un nivel de edición continuada de material, cuando la realidad es que a un nivel underground, es decir, editando pocas copias de un trabajo, el dinero que se consigue con la venta de discos creo que es complicado que siquiera llegue a cubrir los gastos de la edición, lo que no quiere decir que no compense sacar un disco, ya que puedes ganar otras cosas como la oportunidad de hacer conciertos. Comento todo esto porque he sentido en cierta forma que el contexto te dice que debes seguir sacando discos de forma regular, cuando yo personalmente creo que sólo me gustaría sacar discos cuando realmente me apetezca, cuando el material que tenga entre manos piense que merezca la pena. Y creo que tengo material nuevo que podría considerar aceptable y que podría haber sido ya editado, pero, como digo, si lo saco, lo sacaré cuando realmente sienta que debo hacerlo.

 

Quizás las que te seguimos hace unos cuantos años, hemos visto una evolución en tu sonido desde el deep house a otro más techno y oscuro, sin perder nunca eso sí, ni un ápice de elegancia, tanto en las grabaciones como en los directos, ¿puede ser o se trata tan sólo de una percepción mía?

Las etiquetas y géneros pueden tener cierta utilidad práctica, pero creo que aplicados a la forma en que concebimos y catalogamos el trabajo de los artistas y a las expectativas que tenemos acerca de ellos resultan limitadores, tóxicos y anuladores de la creatividad.

A mí desde un punto de vista creativo me interesa ante todo la libertad de poder hacer lo que quiera en cada momento. Eso es lo que siempre me interesó de poder realizar una actividad creativa, no adaptarme a un guión preestablecido sobre pertenecer a un género determinado. A mí no me gustan los géneros, sino los artistas capaces de transmitirme algo. No pretendo decir que sea fácil escapar de esas dinámicas, y yo personalmente siento que las he experimentado bastante.

En la época en que comencé a trabajar en LANOCHE tuve mucha influencia de la música Deep House y se puede considerar que el EP Inmensamente es un trabajo Deep House, pero sólo pensar que se pudiera esperar de mí que vaya a moverme dentro de los mismos patrones creativos me genera rechazo. Por ello creo que es saludable no olvidar y reivindicar cada día esa libertad e intentar trabajar sin ideas preestablecidas. Creo que en cierta forma eso se ha podido ver en algunos directos míos últimamente, en los que he hecho cosas algo más ruidistas y experimentales.

 

Sí, justo te lo comentaba por el concierto que diste en abril, en el Palacio de la Prensa de Madrid, antes de las LCC. Me flipó toda esa parte más ruidista y de descoloque.

Desde un punto de vista conceptual, me gustaría que cualquier trabajo mío se abordara sin ideas preconcebidas. Todo debería poder caber si se hace con personalidad y sentimiento. Y todo debería poder encajar y ser coherente si sale de mí de forma auténtica y honesta.

 

Sé que siempre has escuchado mucha música y muy distinta, eso influye en las creaciones también que van saliendo. ¿Cuáles son tus referentes principales y a quienes escuchas más en lo que llevamos de año?

Referentes principales pueden ser artistas como Brian Eno, Wolfgang Voigt, Jan Jelinek o Harold Budd, y también otros muchos artistas de estilos diversos como Nico, Siouxsie o Grace Jones me han marcado y por tanto me influencian de una forma u otra. En los últimos meses estoy escuchando a artistas como Felicia Atkinson, Jeffre Cantu-Ledesma, Sarah Davachi, Forest Management, Suzanne Ciani, Hiroshi Yoshimura, Joanna Brouk, el material de Kuniyuki y Terekke editado por Music From Memory, Hieroglyphic Being, Valentino Mora o Donato Dozzy.

 

 

Conoces bien la escena berlinesa, viviste allí un tiempo. Berlín es la cuna de la música electrónica y una ciudad de oportunidades para las artistas, o no tanto y ¿está algo mitificada? ¿Qué te hizo volver a Madrid?

Berlín es una ciudad maravillosa y vivir allí durante un tiempo indudablemente deja huella. La experiencia de cada persona que vive allí es única, por eso creo que hay que tener cautela antes de emitir juicios generales sobre cómo es vivir allí o lo que puede ofrecer su escena. Yo fui muy feliz en Berlín cuando llegué siendo bastante joven y con una enorme energía vital. Al año más o menos las cosas cambiaron y, aunque también siguieron existiendo momentos felices, creo que entré en una fase diferente.

Soy una persona que tiendo bastante a aislarme y creo que el contexto de la ciudad y de la vida que me organicé daba lugar a acrecentar ese aislamiento. Hubo un momento en que me di cuenta de que cada vez que venía a España de vacaciones mi estado de ánimo mejoraba drásticamente y al regresar allí en un par de días volvía a estar en una dinámica más negativa. Por eso, cuando me volvió a ocurrir y además se acercaba mi cuarto invierno berlinés, de repente pensé que no tenía obligación alguna de estar allí y decidí regresar. Ese paso fue liberador, pero también traumático, ya que también dejé atrás cosas que quería mucho. Cuando regreso vuelvo a encontrarla fascinante nada más llegar, pero a los dos días me parece que su energía sigue siendo igual que siempre y dudo que pudiera volver a vivir allí de forma permanente, no así pasar temporadas.

Por lo que percibo de la escena actual, creo que Berlín está en un momento artístico abierto e interesante, más de lo que probablemente era en los años en que yo estuve allí (de 2009 a 2012), y pienso también que es una plataforma bastante buena para artistas. Lo más importante es la calidad del trabajo de un artista independientemente del lugar, pero cuando alguien es capaz de sacar adelante proyectos interesantes, estar en una ciudad como Berlín creo que puede hacer que el trabajo tenga una proyección relativamente mayor que en otros sitios.

 

De la escena electrónica española, ¿a quiénes destacarías? ¿quién te inspira y te gusta? 

Entre muchos otros artistas excelentes, me gustan Estrato Aurora, DJ F, Narcoléptica, Elías Merino, Suso Sáiz, Damián Schwartz o JC. Como djs destacaría a F-On, Vane, T.F.C, Ylia y TUTU.

 

Directo de LANOCHE en el festival SHE MAKES NOISE 2016, La Casa Encendida. Foto | Eva Viera.

 

Para nosotras fue muy especial tenerte hace 2 años en el festival She Makes Noise. Fue una gran noche, hacía poco que acababas de lanzar tú disco. Habías actuado hasta entonces mucho en clubs y como Dj sobretodo y de repente fue un directo, con temas propios y en el escenario de La Casa Encendida. Con otros horarios y un público más diverso también que por la noche. Nos sentimos un poco madrinas, porque después salieron otros festivales para ti, como Sónar Barcelona. ¿Qué diferencias encuentras entre tocar en el marco de festivales, en instituciones culturales, etc… a hacerlo en una discoteca? También las sensaciones con el público serán otras…

Cada tipo de espacio ya sea un club o un festival, tiene unas características propias. Me refiero con ello a que son muchos los factores que pueden hacer que un lugar sea bueno para tocar. Creo que disfruto especialmente los festivales y las instituciones culturales, porque ofrecen una mayor libertad para plantear un directo. Se entiende que un club en horario nocturno se enfoca hacia sets más puramente de baile, que es algo que yo también disfruto, aunque evidentemente deja menos margen para plantear un directo. Son dinámicas diferentes y yo concibo varios tipos de directo como complementarios dentro de mi proyecto artístico, con lo que todo es compatible.

Música del vídeo | Te quiero de LaNoche

 

Hace unos meses, pusiste banda sonora a la pieza escénica de María Jérez Yabba. Una obra que se presentó en las Naves de Matadero. ¿Cómo fue el proceso de trabajo para algo tan concreto y cómo os encontrasteis María y tú? ¿Suponía también la primera vez que trabajabas por encargo?

La propuesta surgió de Veranos de la Villa. Se quería realizar en el festival del año pasado una nueva pieza de María basada en otra anterior, Blob, pero sobredimensionándola, haciéndola en concreto cinco veces más grande. La música de la pieza original era un collage de bandas sonoras y música clásica, y en escena se reproducía una grabación. Se pensó en la posibilidad de contar en esta nueva pieza con música original y tocada en directo y, entre otras opciones que se debieron considerar, se propuso que lo hiciera yo, que había hecho un concierto el año anterior en Madrid Suena, una de las fechas dentro de Veranos de la Villa 2016. Fui a una reunión con el equipo, donde conocí a María y me sentí muy a gusto con ella desde el primer momento. Al ver ejemplos de su trabajo, que yo personalmente no conocía hasta ese momento, me interesó mucho el proyecto y desde aquel día comenzamos a darle forma.

La experiencia de trabajar con María ha sido increíble. María es una persona muy profesional y experimentada, con una enorme imaginación y una visión muy amplia de las cosas. Además, es una persona verdaderamente encantadora y educada, con la que es un placer tratar. A pesar de que sí había hecho alguna cosa pequeña por encargo, sí que fue para mí la primera vez que hacía algo tan grande y de semejante entidad, y en donde tuve que coordinarme con alguien con tanta intensidad. Las artes escénicas son un territorio muy desconocido para mí, y componer la banda sonora de una performance de 45 minutos supuso un reto enorme. Fue una suerte poder contar con el increíble despliegue de medios de Veranos de la Villa, el cual me permitió poder hacer un diseño sonoro del espacio, con fuentes de sonido situadas en el exterior y en el interior de la pieza, y poder experimentar con frecuencias muy graves, que hasta cierto punto convirtieron la experiencia no sólo en visual y sonora, sino también física, por las vibraciones que sentía el público. Luego hemos vuelto a hacerla en Salzburgo en enero de este año y ha sido de nuevo una muy buena experiencia.

 

Hay otra vertiente artística tuya maravillosa que es la de fotógrafa. Tus fotos pueden verse en Instagram, por ejemplo. Más allá de red social para hacer públicos eventos, actuaciones, etc… Me interesa la parte en la que te nos muestras a través del autorretrato. También los landscapes. Unas fotos increíbles de paisajes que te transportan a otros lugares, muy sensoriales y la técnica que utilizas, el soporte original de la foto suele ser analógico, en 35mm. Háblanos de esa Ángela fotógrafa. ¿Te has planteado exponer alguna vez esas fotografías?

Efectivamente, la fotografía me gusta mucho. Cuando me voy de viaje o a dar un paseo en el que piense que puede haber posibilidad de hacer una foto interesante, me llevo la cámara. Tengo varias que utilizaba mi padre, una de 35mm y otra de medio formato también. Y luego también tengo una digital. Me gusta la fotografía analógica por cierta estética antigua, por las texturas que da, y también porque me gusta experimentar haciendo forzados y probando diferentes tipos de película. Pero la fotografía digital es también maravillosa. Al final, lo que más aprecio es tener delante de la cámara a alguien o algo que me fascine. Así es como creo que salen las fotos más bonitas, independientemente del formato.

El autorretrato es un recurso que uso por obligación cuando no hay nadie cerca que me pueda hacer una foto o también es algo buscado explicitamente a veces. Creo que es muy revelador e interesante pensar en la imagen que auto proyecta de sí misma una persona al autorretratarse; cuál es la imagen de ella que le gusta y que elige para mostrar a los demás. Si no se pudiera decir directamente que es la más auténtica, es indudable que tiene un gran valor declarativo. También pienso que a través de fotos que haces a otras personas se puede ver mucho de ti. La persona, el gesto o el momento que eliges, ¿no dice incluso más de quien fotografía que de quien es fotografiado? La primera vez que pensé en algo así fue cuando viendo fotos familiares encontré una larga serie de fotos que mi padre hacía a mi madre en diferentes momentos y días paseando. Aparecía mi madre todo el rato, pero al final terminé viendo a mi padre, a la persona al otro lado, a quien insiste una y otra vez en retratar a esa otra persona.

Sí me gustaría algún día hacer una exposición o algún proyecto de fotografía artística, como una actividad creativa independiente a la música.

 

Insisto con el tema ^—————*. En tus directos, no sueles utilizar visuales de acompañamiento, algo que ahora es muy habitual dentro de la electrónica, dado que generas imágenes tan bellas, ¿no te has planteado crear tu propio A/V set?

En Sónar conté con unos visuales que hice yo misma. Eran loops de texturas y manchas de vídeo manipuladas que grabé unas semanas antes. Es evidente que, en ciertos espacios, sobre todo en festivales, existen unas posibilidades visuales enormes y es una pena no aprovecharlas. Sin embargo, creo que sólo me puede interesar de verdad contar con un set de visuales si es para aportar a la experiencia, no por tenerlos sólo porque queden bien y “vistan” más en el escenario. Siempre he pensado que cuando un artista que me gusta sale al escenario y hace un buen concierto, no es para nada necesario que venga acompañado de visuales. Es más, si no son buenos visuales o son buenos, pero no aportan nada especial, me van a sobrar. Creo que un buen objetivo a la hora de preparar un concierto es intentar que sólo la música sea capaz de culminar la experiencia. Pienso en una artista extraordinaria como Diamanda Galas, que para mí es un auténtico referente estético y de actitud escénica. Cuando la vi tocar en Madrid hace 10 años, ella sola y unas luces de teatro eran más que suficientes para llenar el espacio. No hacía falta nada más. Sí creo que en el futuro intentaré contar con recursos visuales, pero, como digo, me gustaría hacerlo si es de verdad para aportar.

 

Hace unos años, a través de algunos de tus autorretratos, a través de tu look en los conciertos y con la elección de tu nombre también, denotaba una gran ambigüedad de género. ¿Puedo preguntarte cómo fue esta experimentación? Ahora esa experimentación ¿ha derivado más explícitamente en una construcción de género en femenino o prefieres un discurso y una actitud más fluida? 

La imagen que yo haya podido o pueda mostrar de mí siempre ha sido la que más me ha apetecido en cada momento, la que más se adecua a mi manera de sentir, y la identidad de género tiene una proyección más que evidente en ello. El proceso de conocimiento de una persona que haya podido tener problemas de identidad de género puede ser muy largo, con formas cambiantes de interpretar qué es lo mejor para ella en su relación con el mundo, incluso puede ser un viaje con varias idas y vueltas desde lo que crees que más feliz puede hacerte en cada momento. Pero el origen de esa ambigüedad no es un mero deseo estético, sino que viene de un sentimiento muy nuclear y profundo.

No veo a la construcción de género como fruto de ninguna experimentación, sino que esa experimentación de la que hablas es, como decía, consecuencia de un proceso de adaptación y de afirmación de lo que sientes. Creo que es evidente que ahora me posiciono en un rol femenino.

 

Obviamente no hay diferencias en el campo de la creación musical-electrónica entre hombres y mujeres, pero sí a nivel de difusión y de visibilidad del trabajo. ¿Crees que ha influido tu identidad para definirte también en el campo profesional? 

Sinceramente, no tengo claro que ser mujer sea un factor determinante para triunfar o no ahora mismo en el campo de la música electrónica. De hecho, creo que, todo lo contrario, es mucho más complicado sólo que estamos trabajando muchas para cambiar el sistema. Yo pienso que, ante todo, lo que determina el éxito de cualquier artista es su trabajo, y cómo se es capaz de manejar otros factores como la comunicación y el establecimiento de contactos profesionales. Puede que hasta el hecho de ser mujer pueda ser algo que ayude en un determinado momento, ya que, por ejemplo, es algo que destaca en un mundo en el que numéricamente hay más hombres. Sin embargo, temas fundamentales a este respecto son preguntarse por qué se dedican más hombres que mujeres a la música electrónica o plantearse si las mujeres cobran lo mismo que los hombres en este sector profesional.

 

Claro que sí es un problema social, de machismo intrínseco en la sociedad y de una historia contada desde el patriarcado donde faltan referentes femeninos.

Si bien acabo de decir que ser mujer no tiene por qué ser un impedimento para triunfar, sí tengo claro y me preocupa que a las mujeres se las juzga de manera diferente que a los hombres. El físico es más importante a la hora de visualizar a una mujer en un escenario. Se las juzga y critica más por el físico y por la edad. Por ejemplo, yo he escuchado (y varias veces, además) a personas preguntándose por qué Madonna sigue actuando en vez de estar en su casa con su hijos, que ya está mayor, etc. Pero nunca lo he escuchado sobre Mick Jagger. Me pregunto si en el imaginario colectivo somos capaces de ver a las mujeres como sujetos capaces de crear las cosas más potentes, al mismo nivel que los hombres, o si aún para una mayoría las mujeres pueden hacer cosas muy interesantes, que quedan bien como complemento en un determinado momento, pero las cosas realmente buenas, “las de verdad”, se visualizan más en los hombres. Sólo me lo planteo. En el mundo de la música de club creo que pueden ir por ahí los tiros, quizás por lo masculina que es la imagen tradicional del DJ y del productor.

Yo creo que mi condición de género me ha podido ayudar en ciertos casos. Lo que objetivamente no puedo saber es si en otras ocasiones ha ido en perjuicio mío. Es algo que no merece la pena pensar porque está fuera de mi alcance y porque, incluso aunque así pudiera ser, el victimismo no lleva a nada.

 

Las mujeres, estamos atravesando un momento importantísimo a nivel social con movimientos de denuncia globales como #METOO. Incluso hablamos de feminismo a nivel mainstream con cadenas de TV o revistas de moda haciéndose eco de las desigualdades económicas e interesadas por temas de los que hasta ahora no se hablaba. ¿Cómo estás viviendo tú justamente este momento?

Creo que se está avanzando mucho y de una forma diferente y cualitativa, a nivel de la extensión de una idea de dignidad irrenunciable, que aspira a proyectarse en todos los niveles. Veo ahí la base para un cambio auténtico y genuino. Sin embargo, aunque a veces parezca que se da un determinado momento de concienciación social, hay que ser consciente de que las cosas no cambian sólo porque se sucedan tres trending topics. Lleva tiempo y un verdadero esfuerzo colectivo e individual que esos cambios puedan permear de verdad y se materialicen en una sociedad más justa. Yo soy ahora mismo optimista a ese respecto. A la vez, no creo que se deba caer en el puritanismo, ni atropellar injustamente a nadie en estos tiempos de linchamientos que vivimos. Ése es el cambio positivo de verdad. Y el que me interesa.

 

Por el festival She Makes Noise hemos tenido activistas transgender como Elysia Crampton o colaborado directamente con cyborgs como la artista BOT Rachael Runner. En la escena internacional estamos más habituadas a un posicionamiento queer en el mundo del arte, no así en España, donde, aunque con excepciones, cuesta todo más siempre. ¿Cómo te sientes tú en este aspecto y qué crees que falta o en qué deberíamos perseverar para romper también este binarismo tan aburrido?

Yo concibo ante todo ser queer como una determinada actitud, como una rebelión constante frente a dar por supuesto cualquier hecho o cualidad en las personas por motivos de género o también de orientación sexual. Se podría entender como una máxima libertaria frente a los esquemas limitantes que la sociedad ha impuesto tradicionalmente, y también frente a muchos prejuicios de la misma comunidad LGTB. Desde ese punto de vista, pienso que es una actitud muy saludable para cualquier persona y soy queer me guste el término o no.

Otra cosa es que a lo largo de los años yo haya vivido una identidad andrógina de forma estresante y a día de hoy piense que me funciona mejor y me proporciona mayor estabilidad emocional un posicionamiento a nivel de género. Es decir, el binarismo puede ser algo deseado y buscado explícitamente y es igual de legítimo que cualquier otra opción que escojas mientras te haga feliz. Otra cosa es hasta dónde quiero llegar. Soy más consciente que nunca de que un proceso de transición es un proceso largo de autoconocimiento, de ante todo ir liberándote y desterrando muchas cosas que has podido interiorizar a lo largo de los años, como, por ejemplo, que por tu condición no mereces las mismas cosas que los demás. A veces te rebelas contra el género que se te ha dado al nacer para acabar después en otra prisión de género, con gran cantidad de prejuicios sobre lo que es o no ser mujer, sobre lo que deben hacer o no las personas transgénero, y ello también te afecta. Igual que hay infinidad de formas de entender qué es una mujer, cada persona transgénero es única. No creo que existan fórmulas generalizables a este respecto y nunca voy a aceptar que se dé nada por hecho sobre cómo debo ser ni lo que debo o no hacer en relación con mi identidad de género. Entiendo que esto de lo que hablo puede considerarse ser queer.

 

Volviendo a la música, ¿qué proyectos tienes de cara al verano? 

Estoy trabajando en varios proyectos musicales que creo que pueden estar ya terminados en relativamente poco tiempo. Además, parece confirmado que voy a colaborar con un artista en una instalación, y también está casi confirmado que tocaré en septiembre en el extranjero.

 

Estaremos atentas a todo lo que venga. Muchas gracias Ángela. 

 

Imagen de portada: Autorretrato de LANOCHE


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

 



Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *