PANTALLA SÓNICA #10 | Rocío Mesa

Rocío Mesa es una cineasta andaluza en Estados Unidos a la que tuve el gustazo de conocer hace ya algunos años cuando vino a Playtime con su película Orensanz literalmente bajo el brazo. Rocío parece sacada de un capítulo de MAD-MEN, pudiendo ser la amiga más activista de Peggy Olson. Hablamos con ella de rocanrrol, cine español, machismo en este cine español y de la bella y singular ciudad que la acoge, Los Angeles.

Hola Rocío, un placer tenerte este mes en Pantalla Sónica“Españoles en Los Angeles”, parece un programa de Telemadrid ;), pero está bien empezar por allí, de hecho ahora mismo hacemos esta entrevista y tu estás respondiendo desde la soleada California. En realidad no sé si siempre hace sol, ya hablaremos también de eso…
Llevas un tiempo en Los Angeles, comparte con nosotras como es vivir allá y empezando por el principio, en qué momento te planteas dar el salto y establecerte en EEUU.

Decía Jack Kerouac en su archifamosa novela On the Road que Los Angeles es la ciudad más solitaria y brutal de América. Y hubo un momento en el que yo lo sentí así. También decía el situacionista Guy Debord que las citas son útiles en periodos de ignorancia o creencias oscurantistas. Así que voy a dejar de citar a gente y te voy a contar mi verdad sobre la ciudad de las palmeras.

Yo llegué aquí el 30 de diciembre de 2010. Esa nochevieja, mientras escuchaba a los coyotes de las colinas de Hollywood desde unos apartahoteles llenos de aspirantes a actores de cine, yo hacía una aparición televisiva en España con Chiquito de la Calzada, pero eso ya era otra historia. Esta ciudad me parecía inmensa y logré la proeza de romper dos coches en mi primer mes. Los edificios bajos, de una o dos plantas, me creaban agorafobia pero me gustaba la arquitectura mid-century modern y los letreros de moteles y restaurantes. El detonante de esta salida de la tierra patria fue una beca Talentia de la Junta de Andalucía para estudiar dirección de cine documental. Podía elegir estudiar en Nueva York o Los Ángeles, y me decanté por California porque allí estaba el rock and roll. Todas las bandas de garage que me chiflaban vivían allí y yo tenía ganas de bailar. Una vez aquí descubrí que la movida musical estaba sobre todo en San Francisco y que a L.A. se venía a hacer películas con grandes estudios de cine que a mi no me interesaban casi nada. La gente se empeñaba en llevarme a fiestas donde todo el mundo se presentaba con su bussiness card, como si la vida fuese una entrevista de trabajo. El primer año fue duro, no encontraba mi sitio y me sentía un poco cactus en un jardín de rosas, o viceversa, según se mire. Esta metáfora me ha recordado a DunCan Dhu.

¡Qué miedo toda esa gente y esos encuentros! Tu eres una flor Rocío.

Han pasado más 5 años desde entonces y ahora siento que este es mi hogar. Una vez aprendes a ignorar la industria de Hollywood, que es muy escandalosa, aparece El Dorado: una riquísima comunidad de artistas y cineastas independientes con numerosos puntos de confluencia y difusión a lo largo y ancho de la ciudad. Además el rocanrrol también vino. La explosión tecnológica de San Francisco hizo que se disparansen los precios y todos los músicos bajaron al Sur, conviertiendo L.A. en la actual capital de la música en Estados Unidos. Veo muchas pelis increíbles y bailo casi a diario al ritmo en directo de mis bandas favoritas, que ahora también son mis amigos. Luego está mi amado desierto, la psicodelia, el infinito mundo bizarro de la meca del cine y las buganvillas que crecen por todas partes. Una de las urbes más grandes del planeta me ha hecho aprender a amar la naturaleza más que nunca. Si nunca vas al lado oeste de la ciudad, es como vivir en una enorme comuna hippy en Mexico.

Y sí, casi siempre hace sol.

<3

Cuéntame de esas bandas rocanroleras que ves allí, de los espacios que frecuentas. No sé, desde fuera creo que todas tenemos mitificada la ciudad de Los Angeles pero en realidad es una gran desconocida. Ultimamente veo un gran movimiento en cuanto a galerías y ferias de arte o editoriales también en California.

No es un mito, es todo cierto. Los Angeles se ha sacudido la caspa y en los ultimos años se ha convertido en un cocido cultural con mucha enjundia. No sólo los artistas de San Francisco han huido a L.A. debido a la inflacción, también los de Brookling en Nueva York. Hay tantos openings en galerías de arte que hasta han creado una aplicación de móvil para poder organizarte y saber cuáles te interesan más. Hay ferias de fanzines independientes y hasta Tarantino tiene su propio cine en el que programa lo que le da la gana (y normalmente mola mucho). Yo personalmente voy a conciertos casi de lunes a domingo y no paran de abrir nuevas salas para música en directo. En las últimas semanas el trabajo casi no me ha dado un respiro pero he visto a Iggy Pop, a Kid Congo Powers, y a otras bandas locales muy buenas como Mind Meld, Walter o Kevin Morby. Los barrios de Echo Park y Highland Park son una orgía musical donde tocan y viven la gran mayoría de los grupos de garage rock y psicodelia de Estados Unidos como: Thee Oh Sees, Ty Segall, King Tuff, The Allah-Las, La Luz, White Fence, Mystic Braves, Fidlar y otró millón más. Muchos de ellos eran mis ídolos y ahora son buenos amigos, uno de los drummers de los Oh Sees me está enseñando a tocar la batería, sin ir más lejos, y fui a la fiesta de Thanksgiving de Ty Segall el año pasado. Me dices esto hace cinco años y me explota la cabeza en plan Scanners. Hablando de Ty, en 2015 se dedicó a organizar conciertos gratis en un bar al lado de mi casa todos los lunes. Las bandas se anunciaban el mismo día a las 8 de la tarde en Instagram y solían ser siempre muy buenas. Una noche tocaron Fuzz y Thee Oh Sees, se lió pardísima, gente encima de las mesas, sudor, besos en la boca, gritos, gratis. También hay muchas fiestas de baile de los 60s, que es lo que a mi me pierde, y noches de psicodelia que rescatan el espíritu de las Acid Test Parties de Ken Kesey.

En la próxima me contarás entonces sobre tu propia banda**

Nosotras nos conocimos hace unos 4 años gracias a ese “artista global” llamado Angel Orensanz al cual le dedicaste una película documental estupenda que funcionaba como anti-biopic y que además tenía muchas muchas capas: Orensanz ¿Qué recuerdos tienes de tu relación con el personaje y de todo lo que supuso el proyecto?

Angel Orensanz aún me llama por teléfono y me pone al día de sus andanzas con una frecuencia yo diría que trimestral. Normalmente me llama desde números internacionales con muchas cifras. Yo casi nunca digo nada, son prácticamente monólogos telefónicos muy entretenidos. Me habla de tratos con China, de esculturas en aeropuertos, de noticias de actualidad, del festival de Cannes (que le encanta), de Dalí, de Machado y sobre todo de sí mismo. Hubo un momento en el que odió la película y quería destruirla, pero ahora la ama y su gran ilusión es que se proyecte en todas partes, sobre todo en Barcelona (él tiene esculturas allí y eso le tira mucho). Hace unos días me llamó y me dijo que iba a estar en su sinagoga de Nueva York en mayo, por si quería ir a grabar algo. Él se muere de ganas por hacer Orensanz II, una película concebida por él en la que sí se hablaría de su obra en orden cronológico y de revelancia.

Hahahahaha, como sabes Orensanz llamó también varias veces a la oficina contando sus numerosas aventuras y muy preocupado por los avatares de la que él consideraba “su película”. Todo un personaje.

Para mi Orensanz fue mi primera obra cinematográfica seria. La primera vez que tenía que creerme que yo podía hacer cine. La verdad es que no me lo creí en casi ningún momento y estaba más bien aterrada durante todo el proceso. Siempre cuento la historia de cuando Enrique Rivero (director de Parque Vía y Pozoamargo, entre otras) me dijo: “He ido a ver tu peli. Me ha gustado mucho pero se nota que la has hecho con miedo porque no te aguantan los planos”. Y pensé: “Amén, gracias. Qué sabio eres”. Fue como romper el huevo. Ahora que ya estoy fuera del cascarón tengo pocos miedos y me siento un polluelo valiente.

Te digo entonces eso de “ánimo valiente” y con muchas ganas de visionar una nueva película realizada por ti. ¿Tienes algún proyecto entonces entremanos?

Siempre tengo muchas cosas entre manos porque me va la marcha. He estado desarrollando dos largometrajes, uno basado en España y otro en Los Angeles. Las cosas de ser emigrante. Ambos dos están en ciernes, pero adelando que hay monstruos zancudos y gentrificación. También he estado grabando mucho material en VHS durante el último año, explorando la narrativa del video casero. Igual de ahí también sale algo, de eso adelanto que hay avistamientos ovnis. Lo que sí es cierto es que desde mediados de 2015 hasta ahora le he dedicado casi todo mi tiempo libre al cine (el otro casi al rocanrrol), pero no como realizadora, sino como directora de L.A. OLA, un proyecto que tu conoces muy bien.

Montar una película en VHS me parece una idea maravillosa, muy Harmony Korine pero pasada por tu filtro rocanroll y tu visión de Los Angeles desde el punto ¡soy granaina aquí! Uff ¡hazla ya Rocío!

 

Sí, hablemos de L.A. OLA, una muestra de cine contemporáneo español que se lleva a cabo en Los Angeles y que celebra su segunda edición durante el mes de mayo. Más que hacerte una pregunta concreta veo más adecuado que expliquemos entre las dos a nuestrxs lectorxs ¿qué es L.A OLA y bajo que necesidades surge?

L.A. OLA mola (yeah). El proyecto nace una tarde de invierno en el barrio de Chamberí, concretamente en las oficinas centrales de Playtime Audiovisuales. Kike y tú me propusísteis la idea de programar una muestra de cine español contemporáneo y yo me la llevé de vuelta a California con ilusión. Una vez allí, nos aliamos con algunos miembros de La Panda, una productora audiovisual formada por cineastas españoles que residen en Los Angeles, y con Estudio Nariz, unos genios del diseño. El concepto es darle difusión a las maravillosas películas independientes españolas que se han producido en los últimos años. Una nueva generación de cineastas surge en nuestro país (a pesar de la crisis o gracias a ella) y comienzan a crear peliculones con repercusión mundial. Sí, hay que darle una vuelta a esto de la crisis, al final sí que ha devenido en repensar las formas de producción y sobretodo de distribución y exhibición, y ahora de otras maneras, pero sí podemos hacer y llegar más desde el circuito independiente o directamente underground. Estas cintas consiguen laureles en los festivales más reconocidos, pero tienen serios problemas con la distribución en cines comerciales, sobre todo a nivel internacional. De esta forma, L.A. OLA llega con la intención de proyectar todas estas películas en la meca del cine, Los Angeles.

La visibilidad fuera es fundamental. El proyecto resultaba absolutamente necesario, hacer la primera edición estuvo muy bien pero sobretodo tener continuidad para afianzar la propuesta. Hay otros ciclos de cine español en Los Angeles, más institucionalizados pero que no arriesgan en su programación. L.A.OLA es como su propio nombre indica un soplo de aire fresco.

En septiembre de 2015 se celebró la primera edición de la muesta con muchísimo éxito y ahora mismo estamos trabajando fuerte en la segunda edición que tendrá lugar el 20, 21 y 22 de mayo. El evento ha sido muy bien acogido por la comunidad angelina, que está deseando tener acceso a películas europeas de calidad. Incluso el mismísimo James Benning vino a una de nuestras proyecciones. Además tenemos el apoyo de instituciones locales grandes y bonitas como: la American Cinemateque, Los Angeles Filmforum, el Echo Park film Center, Non Plus Ultra Los Angeles y The Film Collaborative… Todas organizaciones sin ánimo de lucro que trabajan en la difusión del cine independiente, experimental y de autor. El año pasado trajimos a dos cineastas españoles (Lois Patiño y Ángel Santos) y este año vienen otros dos (Mauro Herce y Virginia García del Pino) con la intención de que se creen lazos entre los dos países y que la ola del cine español viaje desde las costas ibéricas hasta las playas californianas.

Tú que estuviste allí presente en esa primera edición, ¿cómo fue la reacción del público ante los títulos programados y el feedback con los autores presentes?

Público y cineastas lo gozaron por igual. Los norteamericanos no parecían tenerle miedo a los subtítulos y se creó diálogo e interacción, que es lo que nos interesaba. Me gustaba mucho ver a los más jóvenes, estudiantes de escuelas de cine angelinas que venían con ilusión a conocer a los directores españoles. A Lois Patiño le emocinó mucho ver a James Benning en su screening y eso que, después de su recorrido mundial con Costa da Morte, cualquiera diría que ya pocas cosas pueden sorprenderle. En cuanto a Ángel Santos, era su primera vez en Estados Unidos y su cara de fascinación constante era maravillosa. Ambos dos hicieron muy buenas migas con Paolo, el dueño del Echo Park Film Center que es un huracán, icono del celuloide underground del este de Hollywood. Se daban abrazos, se querían.

Cabe resaltar que es una propuesta autogestionada que se lleva a cabo principalmente gracias a la colaboración de los que formamos parte del proyecto y autores participantes. Esto está bien aclararlo porque no recibimos subvenciones ni ayudas, a excepción de pequeños patrocinios. Desde fuera puede parecer mucho pero en realidad hacemos mucho con muy poco. Si te parece y como jefaza podrías explicar la parte de producción que conlleva un evento de estas características.

Pues mira, a dos semanas del evento tenemos una “to do list” que contiene tareas que van desde encargar croquetas hasta alquilar sillas. Para asegurarnos de que tenemos la mejor programación posible y el mayor número de sponsors y colaboradores, hay que empezar a organizar el evento con un mínimo de 6 meses de antelación. El equipo que organiza L.A. OLA no recibe ningún salario ni retribución económica, en todo caso acaba poniendo pasta de su bolsillo. Es por esto que tenemos que compaginar las labores de programación y producción con nuestros trabajos remunerados, lo cual hace la vida mucho más complicada y emocionante. Nos gusta la aventura y quedarnos mandando emails hasta las tantas. Esto cambiaría si en el futuro recibiésemos el apoyo económico suficiente como para dedicarle al proyecto tiempo de calidad. Tal y como tú mencionas, por ahora recibimos el apoyo de instituciones españolas como la Embajada de EEUU o la Trade Comission of Spain en Los Angeles, y con ese dinero pagamos los viajes de cineastas, el alquiler de salas, etc. Pero nos llega justito. Esperamos que organismos como el ICAA o Acción Cultural Española comiencen a apoyarnos en futuras ediciones. La ilusión por difundir el audiovisual español y el trabajo duro no son suficientes, desgraciadamente hace falta pasta.

El tema de las ayudas es complicado porque aunque suene a tópico “van a parar a los mismos casi siempre”, si bien es verdad que está en nuestras manos hacer más visible el proyecto para que confíen y lo respalden en un futuro cercano, pero desde aquí pedimos esa subvención a la ACE, está en juego una 3ª edición…

Adelantabas antes la presencia en esta edición de Mauro Herce y Virginia G. del Pino con sus películas, ¿podrías desgranarnos más ampliamente todo el programa?

Efectivamente vendrán ellos dos a presentar sus películas. Mauro llevaba unos días sin responderme a los emails y me tenía preocupada, pero ya ha aparecido en unas montañas de Corea. Creemos que la presencia personal de los autores españoles es clave para que el proyecto cumpla su función principal, que es conectar los dos países y crear diálogo.

Este año traemos a Los Angeles seis largometrajes: África 815, El Complejo del dinero, La décima carta, Sueñan los androides, Dead slow ahead y una proyección especial de Nueve cartas a Berta, de Basilio Martín Patino. Además, como novedad con respecto a la primera edición, proyectaremos una selección de cinco cortometrajes hecha por la dirección del Festival Curtocircuito. Al programa le acompañan actividades paralelas como una clase magistral de nuevo cine español impartida por Virginia García del Pino y un panel de discusión sobre técnicas de marketing en el cine independiente. Todo esto ocurrirá en tres sedes diferentes, todas muy especiales por su historia o por su naturaleza, y el último día haremos una fiestaca con vino y croquetas.

Dead Slow Ahead por ejemplo la pasamos en Los Angeles antes de su estreno comercial en España que sucederá en octubre. El año pasado se proyectó dentro de una sección que podemos denominar como Clásicos Modernos de nuestro cine la película Contactos de Paulino Viota, 1970 en el marco de la clase de Laida Lertxundi y este año el título seleccionado es Nueve Cartas a Berta de Basilio M. Patino, 1965 que comentará Virginia G. Del Pino. Si las producciones españolas actuales son invisibles en EEUU, imagino estas películas como totalmente desconocidas para el público de allí con lo que (y sin tirarnos flores) cumplimos también una labor pedagógica. ¿Cómo las reciben los más jóvenes?

El año pasado Contactos fue un regalo. La clase magistral de Laida atrajo a muchos de sus estudiantes y ex-alumnos porque ella es profesora en varias universidades. A todos les maravilló la originalidad formal y narrativa de esta obra de los setenta que generó muchos debates y conversaciones post-muestra. Eternamente agradecida a la Lertxundi por esta propuesta tan lúcida. Este año muchas personas han mostrado especial interés en ver Nueve cartas a Berta porque saben que es una joya rescatada, estreno en Estados Unidos. El hecho de que se pase La décima carta justo después es la guinda del pastel puesto que es la respuesta a esa película 50 años más tarde. Y ya tener a Virginia García del Pino en persona desde España presentando ambas pelis… Mira, si los yankis no se emocionan serían de piedra porque la programación está hecha con AMOR.

Las etiquetas son un rollo pero para entendernos, seguimos conversatorio sobre esto que se ha denominado “el otro cine español” para visibilizar un problema, que alguna vez hemos comentado entre nosotras y que cuadra perfecto en el marco de Inquire Project. Porque no todo es positivismo y no todo está bien si no que existe el machismo también en este “otro cine español” y parece que hay un problema endémico entre nuestros directores en cuanto al género se refiere. Así podríamos citar a directores jóvenes como Carlos Vermut y Jonás Trueba o títulos como La Jungla Interior y La Academia de las musas. ¿Qué les pasa a estos señores? y ¿cómo es que desde la crítica no se practica un análisis en torno a estas películas, directores y temáticas? El público tampoco se lo cuestiona o los festivales a la hora de premiarlas, recientemente esto ha sido muy evidente en el SEFF, por ejemplo, con la última de Guerín.

Yo he pensado y repensado tanto acerca de este tema que tengo tanto que decir, que no me sale decir nada. Pesonalmente me puso muy triste cuando la Academia de las Musas ganó el Festival de cine Europeo de Sevilla. Es mi festival favorito y tengo total admiración por su director, Cienfuegos, así que fue muy duro para mi ver como se llevaba el giraldillo de Oro una película que a mis ojos era completamente misógina. Lo peor es que estuve presente en el encuentro con Guerín después del pase de la peli y allí todo eran halagos, nadie veía las cosas que yo estaba viendo. Era demoledor. Esto me hace pensar en que cuando un producto cultural se clasifica dentro de lo “moderno”, “vanguardista” o “underground”, la gente desactiva el pesamiento crítico y no son capaces de ver el machismo que contienen estas piezas.

Por otra parte me preocupa seriamente que estos autores tan en la cresta de la ola no tengan una educación de genero sensata. Una de las actrices de la Academia de las musas utiliza la palabra patriarcado tres o cuatro veces durante la película y en Los amantes pasajeros dos de las protagonistas hacen mención al Test de Bechdel, mientras que ambas historias son tremendamente misóginas y heterodominantes. ¿Esto por qué? ¿Para disimular? ¿Son ironías? ¿Ignorancias? No lo sé, pero me enfurecen.

A mi me encanta la copla, la escucho y la canto constantemente, siendo consciente de que sus letras son aterradoras en cuanto al papel que juega la mujer en ellas. Pero no me importa porque lo entiendo como un ejercicio de memoria histórica. En el caso de obras artísticas contemporáneas me parece que no tiene ningún tipo de justificación ni perdón.

He aquí una copla que Federico García Lorca grabó con su amiga La Argentinita para su Colección de canciones populares españolas. Habla de una chica que deja a su novio por otro más adinerado y el primero amenaza con matarla por celos. Como ejemplo de que la belleza en la forma y la atrocidad en el contenido pueden cohexistir y debemos estar alerta:

Anda jaleo
Yo me subí a un pino verde
por ver si la divisaba,
y sólo divisé el polvo
del coche que la llevaba.

Anda jaleo, jaleo;
ya se acabó el alboroto
y ahora empieza el tiroteo.

En la calle de los muros
mataron a una paloma.
Yo cortaré con mis manos
las flores de su corona.

Anda jaleo, jaleo;
ya se acabó el alboroto
y ahora empieza el tiroteo.

No salgas, paloma, al campo,
mira que soy cazador,
y si te tiro y te mato
para mi será el dolor,
para mi será el quebranto.

Anda jaleo, jaleo;
ya se acabó el alboroto
y ahora empieza el tiroteo.

 

Debemos estar alerta siempre querida Rocío, bellísima respuesta.

Tu que conoces ambas escenas, la española y la norteamericana, más allá de la cuestión económica que es evidente ¿qué diferencias ves entre entre la forma de producir y distribuir cine independiente en EEUU y cómo hacemos las cosas por aquí?

La principal diferencia es que en España (Europa en general) hay que batallar con las instituciones públicas para conseguir que una película exista, mientras que aquí la lucha es con empresas e inversores privados. Ya sé que me has dicho que obvie la cuestión económica, pero es que realmente es la raíz de todo, al margen de los presupuestos. Las películas son arte y el arte está mercantilizado, incluso el más independiente. Los sistemas políticos y macroeconómicos afectan incluso a la personalidad del indivudo y del autor, generando comportamientos culturales más induvidualistas en entornos neoliberales, por ejemplo. No obstante, parece que Europa se ha subido a lomos del caballo del neoliberalismo y planea cabalgar a trote, mientras que en USA quizás llegue Bernie y haga un milagro con las políticas sociales y culturales. En cuanquier caso, distopías y utopías a parte, sinceramente a mi estas cosas de la producción y la distribución siempre me han parecido un verdadero misterio en todos los países. La única teoría fiable que entiendo es la de Paco, un habitante de Larués, el pueblo donde rodamos Orensanz. Este señor se jubiló como camionero y construyó una casa de dos plantas él solo con sus dos manos leyendo libros de arquitectura de la biblioteca. Su filosofía es “hay que hacer”, y esto es en lo único que yo creo en terminos de producción y distribución de cine independiente. Pero claro, es que yo soy una jipi.

De repente tras mecionar a Bernie, en este año electoral se me ha cruzado una imagen monstruosa de Thrump, y crucemos dedos para que salga Bernie y se produzca ese milagro en los States. ¡Sr Paco, un sabio!.

Me ha encantado charlar contigo Rocío, ¡viva tú y L.A. OLA!

Digo adiós desvelando el verdadero y auténtico “american dream“.

 

Imagen de portada: Rocío Mesa


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

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