PANTALLA SÓNICA #28 | Ana García Pineda

Hace unos meses, me subí a un tren de cercanías en Barcelona para ir a conocer a Ana, en su ciudad de periferias. Allí me encontré con una chica que piensa especial y que en sus dibujos plasma todas las ideas geniales sobre cómo vivimos en este mundo raro y además las dibuja con inteligencia, sutileza y sentido del humor. ¡Qué no falte nunca la risa! Con Ana, hablamos de Máquinas y Maquinaciones, viajes de cerca y de lejos, amistades comunes, premios de arte y más de 10 años de una más que interesante trayectoria artística, pese a los “señores que sentados trazan líneas” y nos hacen las cosas un poquito más difíciles a nosotras.

 

Hola Ana, un placer tenerte por aquí este mes.

Cuando nos conocimos hace unos meses, de esa forma tan SXX que es “en persona”, estabas con prisas preparando una beca artística. Entonces hablamos de eso tan tonto que son las etiquetas de “artista emergente” y del proyecto que te traías entre manos, Señores sentados trazando líneas. Me hizo muchísima ilusión cuando al leer al arranque del verano los ganadores de los Premios Generaciones 2019 de Fundación Montemadrid, leí tu nombre con esa misma propuesta. Felicidades formales antes de nada y me gustaría hablar un poco más extensamente de todo esto.

Muchas gracias :)

Primera cosa. La necesidad de las becas y ayudas institucionales que requiere un artista, sobre todo si es joven, para poder sacar su trabajo adelante. ¿Qué cosas buenas y qué malas (si es que hay algo malo) cuentan las becas de este tipo?

Hay un problema de metamorfosis. En mi caso, trabajo en proyectos pensados para ser vistos en persona, a lo SXX, como dices tú :) Los premios y las becas suelen basarse en portafolios; implican una traducción. Tenemos que transformar una pieza en palabras y fotografías. Pero claro, no todos somos igual de fotogénicos. En el caso de las becas de producción, hablaría incluso de un esfuerzo telepático. Existir, no existe nada; está todo en la cabeza del artista que tiene que conseguir que una serie de personas vean lo que yo veo, se imaginen un trabajo que todavía no he hecho y confíen en que voy a ser de capaz de hacerlo. Y no solo eso, que lo voy a hacer y va a molar.

Tanto las palabras como las fotografías tienen sus limitaciones. ¿Qué pasa con lo que no podemos explicar? ¿Qué pasa con lo que no se aprecia a través de una cámara? Pasa que no es ni premiable ni becable. Así que no hablamos de la calidad de un proyecto sino de la capacidad del artista para encajarlo en palabras de 2 dimensiones. Nos han hecho creer que este es nuestro trabajo, pero no lo es. Esto forma parte de una burocracia perversa que nos despista y que promueve un tipo concreto de arte que no es ni mejor ni peor, es arte fotogénico y traducible.

Hablamos entonces de algo políticamente siniestro como hacer un “arte cómodo” …

No, no… No me refería a eso… No tiene que ver con la comodidad ni con que un proyecto esté más o menos comprometido… Me refería a los formatos: un elefante no cabe en el estómago de una mosca y una mosca se moriría dentro de un elefante. Ambos son animales y aunque uno pueda fascinarte más que otro, son igualmente necesarios. Pero si pones tu puerta en el techo, solo podrá visitarte uno de ellos.

¿Cómo se podrían gestionar las cosas de otra manera para eso tan complicado que es “vivir del arte contemporáneo?

No tengo ni idea. Creo que los artistas a veces nos olvidamos para quién trabajamos. No lo hacemos para directores de museos, jurados ni comisarios…

Voy a ser entonces un tanto naif, ¿lo hacéis para la gente?

Yo te diría que claro, pero seguro que habrá quién haga obras para perros o plantas y que esta pregunta no tiene nada de naif ;)

Hasta donde puedas compartir, pero en líneas generales, ¿en qué consiste este proyecto y cómo vas a ponerlo en escena dentro de las salas de La Casa Encendida?

Estoy en proceso de materialización pero te avanzo algunas premisas con las que estoy trabajando.

Las fronteras existen porque unos señores se sentaron a hacer rayas. Una frase está bien o mal escrita porque unos señores se sentaron y decidieron que así fuera. Unos señores se sentaron y tomaron decisiones.

No hablo de señores porque la Real Academia Española estipule que el masculino es “la única forma correcta de referirse a un grupo mixto” sino porque fueron hombres.

No lo digo en pasado porque haya dejado de suceder sino para referirme específicamente a esa especie de guerra fría ibérica donde se utilizó una regla y un Papa para repartirse el Atlántico. Me refiero a los años de “descubrimientos”, expolios y esclavismo que hacen que “el” español sea el segundo idioma más hablado como lengua materna.

España y “el” español son una ficción (o un acto de fe, de colonización, un mito, instrumentalización política…).

¡Me gusta!, es como que a través de una idea que puede producirnos una sonrisa, llevar a cabo una propuesta de arte político, feminista y decolonizador… ¡Genial!

Entre las ganadoras, hay una maravillosa mayoría de artistas mujeres seleccionadas, están Raisa Maudit, Sae Aparicio o Lucía Moreno del colectivo Momu & No Es. Más allá del hecho generacional. ¿Conoces sus trayectorias? ¿Te sientes afín a ellas?

Me siento afortunada y muy bien acompañada. Estoy deseando disfrutar de las obras en directo, a lo SXX. Y a lo SXXI también, sea lo que sea eso.

Sí que hay una mayoría de mujeres y me pregunto si formará parte “perversa” también de un sistema de mayoría “señores” que ahora pretender exculparse y empiezan por considerar las cuotas de género. Este tema del feminismo mainstream es algo que pensamos mucho también desde la sección de Pantalla-Sónica. ¿Cómo lo estás percibiendo? ¿Debemos ser positivas?

Bienvenidos los señores disfrazados de feministas si eso, en la práctica, se traduce en una mayor equidad; siempre y cuando estos señores NO se apropien de una historia que no es la suya y sean capaces de ir más allá de los porcentajes y de maquillarse en las redes.

De todas maneras, creo que es peligroso buscar el problema solamente en los demás. El sistema nos ha programado en el miedo, en el racismo, machismo… Yo no sé tú, pero yo, a veces, me veo a mí misma actuando en contradicción con lo que creo.

Totalmente. Es complicado.

Vamos a volver a tu obra con Más Máquinas y Maquinaciones el libro cuya segunda edición, 10 años después de la primera, reeditaste y presentaste la pasada primavera en el marco de la Feria Arts Libris de Barcelona. Una belleza de libro que arranca con una autocita determinante “Hace 10 años que escribujé Máquinas y Maquinaciones. Recuerdo haberlo hecho, pero no fui yo. Esa persona ya no existe (…) Pero hay tristezas que permanecen”.

¿Cómo ha sido es reencuentro con tu yo del 2008 y que aporta la reedición?

Fue como mirar una foto que yo sabía que existía pero que nunca había visto y descubrir que no sale mi cara sino lo que estaba pensando, sintiendo, odiando…

La vida de este libro ha sido curiosa. La primera edición se agotó muy rápido y hubo tentativas de reeditar, pero no quise hacerlo, no pude. Máquinas y Maquinaciones es un proyecto muy muy personal y era demasiado reciente.

No ha sido fácil retomarlo una década después pero me ha dado la oportunidad de hacer una nueva selección y ampliarla con inquietudes y estratagemas que han ido apareciendo durante estos años.

 

 

Recuerdo haberme reído leyéndolo y también me produjo ternura. Pensé, si Ana hubiera sido chico hace 10 años con este libro, ella sería pionera del posthumor gráfico que vino después.

¡Oye, pues qué suerte! No me seduce lo de ser capitana de ninguna etiqueta.

¿De dónde vienen todas esas ideas? ¿Por qué fue materializarlo en formato libro?

Son un intento de sobrellevar nuestras tragedias cotidianas y vienen de un deseo infinito de que lo imposible sea cierto.

Máquinas y Maquinaciones es también una instalación de dibujos. Decidí adaptarla a libro porque me interesaba que pudieras encontrártelo en una librería, que fuera asequible y que el lector no necesitara plantearse de dónde venía todo aquello; que pudiera llevárselo al lugar más íntimo y tomarse su tiempo.

La segunda edición (aún) no está en librerías, pero puede comprarse en mi web.

Al final del libro das las gracias a una serie de personas, a las que también admiro y alguna quiero. ¿Cuál es tu relación con los citados Marta Castro, Amanda Cuesta, Eloy F. Porta y Marti Manen?

Marta es una de las mentes más especiales que conozco. Nadie piensa como ella.

La primera edición sucedió porque Amanda, Eloy y Martí, miembros del jurado de una beca de producción, dieron una oportunidad a una Ana que ya creía que el mundo estaba roto y que como no podía arreglarlo con las manos, quería crear una rendija de palabras.

Sin esta beca no hubiera podido permitirme el tiempo para desarrollar Máquinas y Maquinaciones. Siempre voy a estar agradecida por el apoyo y el cariño que todavía hoy, diez años después, me ofrecen. Bellas palabras Ana.

En el año 2016 cuentas con una exposición individual en el Espai 13 de la Fundación Joan Miró de Barcelona La Ficción es una realidad por suceder que se pudo ver también en el Espacio Blanquerna de Madrid, comisariada por Jordi Antas. En ella partías del dibujo, junto con distintas instalaciones sonoras para crear mundos de ficción que nos ayuden a comprender la realidad. ¿Cómo fue esta exposición? Lo que nos querías transmitir.

Hay palabras que no existen. El lenguaje decide lo que podemos y no podemos decir, define la estructura de nuestros pensamientos y determina la manera de relacionarnos y vivirnos.

¿Qué pasaría si cada palabra se refiriera siempre a una sola cosa?

¿Y si las cosas con la misma forma intercambiaran posiciones?

¿Cómo sería un mundo donde cada acción tiene que ser siempre productiva? ¿donde las partes del cuerpo sin una función determinada son amputadas? ¿donde el aburrimiento es ilegal?

La ficción es una realidad por suceder son 9 audioinstalaciones. 9 cuentos. 9 condiciones. 9 mundos. 9 ficciones. 9 realidades. Fue un dejar la puerta abierta a lo imposible para ver si aparecían las contradicciones y paradojas de lo posible.

Si antes hablábamos del libro para canalizar tus ideas, aquí utilizaste audios, otra cosa, aunque el dibujo sí parece que prevalece en toda tu obra. Cuéntanos un poco sobre el proceso de grabación de esas historias.

Intento utilizar el medio que mejor explique el proyecto. Por eso, podrás encontrar dibujo, audio, video, escultura…

Los audios y los libros no son tan distintos: texto, narración… Yo diría que la constante en mi obra tiene que ver con el lenguaje y sus límites, los juegos de palabras, lo poético, las historias…

Curioseando en tu biografía, haces hincapié en la importancia de ser “chica de cercanías” como diría nuestra querida Marta Castro. Eso de nacer y criarse en un barrio periférico de la periferia de una ciudad periférica de Barcelona como es Sabadell, ¿todo bien?

Todo bien, gracias. ¿Tú qué tal? Yo soy de provincias…

Yo no me veo a mi misma como a una “chica”… Explico que soy de Sabadell porque he aprendido que, en general, el lugar donde has nacido es relevante para las personas que construyen cajitas, etiquetas o pasaportes.

En cuanto a tu formación, estudiaste Bellas Artes en Barcelona y en la Universität der Künste de Berlín. ¿Cómo valorarías esos años en la Academia? ¿Hay muchas diferencias entre una facultad de BBAA en España y otra en Alemania?

Irme a Berlín ha sido una de las decisiones más acertadas que he tomado. Llegué y era una extranjera más morena y venía del sur.

Me ha llamado la atención, la he descubierto para esta entrevista, no la conocía antes, una pieza tuya en video titulada Tothom estima a Catalunya que es un ensayo found footage bastante gore. Esto ¿Cómo salió?

Hace referencia al mito fundacional de la bandera catalana donde un señor herido de guerra recibió la visita de otro señor muy agradecido por toda esa violencia al que le pareció muy épico meter sus dedos en la sangre del moribundo y pasarlos por su escudo, que era dorado. Así nacieron las cuatro barras, la senyera, la bandera de Cataluña.

¿No te animas a volver al video y a esta idea después de todo el lío del independentismo catalán en el último año?

Señores sentados trazando líneas es un proyecto que habla de fronteras y de las “nobles excusas” sobre las que se aguantan esas rayas y nuestras consciencias.

Sería difícil volver a hacer algo que nunca he dejado de hacer… Sin ir más lejos, ahora mismo se puede ver un vídeo mío en el CaixaForum de Barcelona. Genial, iré a verlo en verano.

Como artista catalana y viajera, así en la distancia ¿Se percibe en positivo o todo lo contrario el tema del procés fuera de Cataluña? ¿Te ha llegado a afectar?

¿A ti no te afecta? Me afectó mucho, de ahí pasé al aburrimiento y ahora mismo ya no me importa nada.

Lo que tú llamas “el lío del último año” me despojó de toda identidad nacional desde antes de lo que puedo recordar.

Las banderas me producen aversión. No me gusta la sangre.

Y acabamos con una pregunta de lo más típica en estas fechas. ¿Qué harás este verano?

Trabajar, con mucha ilusión.

Un abrazo Ana, gracias por el conversatorio.

Gracias a ti :)

 

Imagen de portada: Retrato de Ana García Pineda por Marta Castro


Publicado por Natalia Piñuel [Productora cultural desde Playtime Audiovisuales y coordinadora de la plataforma She makes Noise]

 

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