LENTES DIVERGENTES #1 | Véronique & Manon, profesión reporteras

 

 

De mayor quiero parecerme a Manon Quérouil-Bruneel y a Véronique de Viguérie, a cualquiera de las dos, aunque ya voy un poco tarde. Antes de que se juntaran sus caminos en Afganistán a principios de los 2000, Manon trabajaba para las Naciones Unidas y Véronique había estudiado fotografía en Reino Unido. Desde entonces han realizado juntas un gran número de reportajes de investigación por los seis continentes, con Véronique a la cámara y Manon al teclado. Las revistas Geo, Paris Match y Marie Claire les confían a menudo sus misiones internacionales. Desde la terraza de Manon, en París, nos conectamos a Skype donde nos espera Véronique para realizar esta entrevista.

La rutina más habitual es levantarse por la mañana e ir al trabajo, cinco o seis días por semana. ¿Cómo es en vuestra profesión?

MQ: (Manon sonríe -supongo que es una forma de reconocer que el trabajo de ambas es excepcional-). Cuando finalizamos un reportaje, nuestra rutina consiste en buscar un sujeto para el siguiente. En este período devoramos información y como vivimos en ciudades distintas, nos conectamos o llamamos varias veces al día para discutir qué temas vamos a proponer, de acuerdo con la línea editorial de cada medio. Esto aparte de otras muchas actividades paralelas como conceder entrevistas o preparar desayunos y llevar nuestras hijas a la guardería.

VV: Cuando estamos en pleno reportaje las jornadas también son largas e intensas; en muchas ocasiones nos levantamos a las cinco de la madrugada y no nos acostamos hasta pasada la media noche. Hace menos de una semana que hemos vuelto de Birmania, donde hemos realizado un reportaje sobre el auge del fundamentalismo budista; no ha habido ni un solo día que nos levantáramos más tarde de las seis de la mañana.

En el libro Profession Reporters explicáis que buscáis lo humano detrás de la aparatosidad de los conflictos bélicos, acercáis historias extraviadas en los mares del Norte o en los confines del Himalaya. ¿Cuáles son las razones que os llevan a realizar este tipo de reportajes?

MQ: Nuestro objetivo es aportar valor informativo. Desde nuestro punto de vista esto consiste en profundizar en las historias humanas para reconstruir escenarios concretos, que a menudo quedan arrinconados.

VV: Por otro lado, las infraestructuras han cambiado mucho en pocos años. Hoy en día las informaciones se contraen y circulan por todo el mundo a una velocidad de vértigo. En mi campo, la fotografía, esto da lugar a un “desfile visual” en el que las imágenes pasan de largo muy rápido; hay que encontrar un modo eficaz de poner en valor las informaciones. Nosotras apostamos por introducir historias humanas y descubrir lo que queda ignorado o disimulado.

Por ejemplo, en el caso de las niñas nigerianas secuestradas por Boko Haram, la mayor parte de los medios se centraba en el número de jóvenes que fueron raptadas; nosotras, en el reportaje que realizamos para Marie Claire pusimos un rostro a todas estas cifras.

El caso de Las Maldivas es otro ejemplo. La mayor parte de gente asocia este país a la imagen de paraíso insular, que es la imagen que muestran los medios. En cambio, se trata del país que más gente envía a la jihad. Nuestros reportajes son el resultado de este interés por mostrar, con un tiempo y unos medios económicos cada vez más reducidos, otros aspectos de la realidad menos evidentes.
 

CHIBOK, NIGERIA 2014. Margaret kidnapped by Boko Haram. Photo by Veronique de Viguérie.

 

Lo desconocido da miedo. ¿Tenéis este pensamiento antes de emprender un viaje o la costumbre te despoja de estos prejuicios?

MQ: “El periodismo es un salto a lo desconocido” dice Adrien Jaulmes, un compañero de profesión. Personalmente, esta incertidumbre me parece más bien emocionante, inquietante en el buen sentido. El “no saber” nos preocupa más de cara al trabajo que de cara a la seguridad o a la confortabilidad.

VV: Aunque detrás de cada reportaje hay un intenso trabajo de investigación, hasta que no estás en el terreno, sobre todo si se trata de un destino nuevo, no sabes exactamente con qué te vas a encontrar y de qué forma vas a lograr los objetivos que te has fijado. A veces, cuando llegamos vemos que debemos abordar la historia desde un ángulo distinto al que teníamos previsto y el tiempo es limitado; esto sí que es angustiante.

¿Una mujer corre más riesgos que un hombre recorriendo sola el mundo o esto es un mito sexista y paternalista?

VV: No es necesariamente más peligroso; el riesgo depende más de situaciones que de países. Generalmente, cuando trabajamos siempre recibimos un trato respetuoso y a menudo de complicidad, tanto por parte de la población local como de lxs combatientes.

MQ: En ocasiones, encajamos más regresiones sexistas aquí que en el extranjero; en cuestiones de género, las pretendidas sociedades “modernas” siguen en gran medida ancladas en ideas tradicionales.

¿Creéis que la expresión “reportaje femenino” refleja la entidad de crónicas como La sharia en los trópicos o Insumisas kurdas en guerra contra la jihad?

MQ: “Reportaje femenino” es un término resbaladizo. En estos reportajes interpelamos a mujeres, olvidadas no solo por su sexo, sino también por el contexto social al que pertenecen.

VV/MQ: Por lo tanto, “reportaje femenino” nos parece una categoría reduccionista, que disminuye el valor de nuestro trabajo periodístico.
 

KANDAHAR, AFGHANISTAN 2007. Police ladies in Kandahar lead by Officer Malalai Kakar. Photo by Véronique de Viguérie.

 

Las mujeres y los hombres somos diferentes. ¿Cómo las mujeres “marcáis la diferencia” respecto a los hombres en vuestra profesión?

MQ: En según qué sociedades o comunidades locales es difícil que un reportero pueda hablar o entrevistar a mujeres. Las reporteras tenemos más posibilidades de acercarnos a este sector de la población y por lo tanto también podemos explicar los hechos desde este “otro lado”.

¿Desde que sois madres ha cambiado vuestra actividad como reporteras?

MQ: Es cierto que quizás antes nos sentíamos más libres, pero en realidad seguimos haciendo lo mismo, no nos privamos de nada en este sentido. Tenemos dos maridos fantásticos con los que nos coordinamos perfectamente. Cuando estamos aquí, estamos aquí al cien por cien; cuando estamos allí, estamos allí al cien por cien. Estar en ambos mundos a medias no es positivo para nadie.

VV: Yo diría que somos casi la primera generación de reporteras que nos sentimos orgullosas de nuestra femineidad y que no consideramos la maternidad un hándicap para ejercer nuestra profesión. De generación en generación, se ha asignado a la figura de reporterx una serie de características, atributos y rasgos que se consideran masculinos. Actualmente rechazamos esta asignación de roles, que solo contribuye a estereotipar y a jerarquizar esta profesión.

Hablando de mutación de roles, ¿cuándo vuestras hijas sean algo más mayores os gustaría llevarlas en alguna de vuestras aventuras?

VV: Habrá que esperar a que sean un poco más agiles –mi hija mayor aún no tiene los cinco-, pero sí, ¿por qué no?

MQ: Sí, creo que es importante que conozcan otras culturas y otras realidades, pero sobre todo que sean conscientes de lo irrazonables que son ciertas manifestaciones de egocentrismo.

 

KURDISTAN, IRAQ 2014. Shaista Rarmani is breastfeeding her son Saamal. A militia part of the democrat Parti of the iranian faction of the Kurdish Guerilla. Photo by Veronique de Viguérie.

 

Imagen de portada: Autorretrato de M. Quérouil y V. Viguérie.


 Publicado por Eva Moyano Sivecas  [Fotógrafa y redactora omw, con antecedentes filosóficos y tendencias etnográficas]

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One Response to “LENTES DIVERGENTES #1 | Véronique & Manon, profesión reporteras”

  1. Lourdes says:

    Muy muy interesante. Vale la pena leerlo de principio a fin.

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