PILAR ALBARRACÍN | Ironía contemporánea

 

Sin título (torera) © Pilar Albarracín


 
Pilar Albarracín tiene una entrada en francés y otra en inglés en la wikipedia y no en castellano. Su obra ha traspasado fronteras, París, Houston, Tokyo, Rouen, Wroclaw, Zurich, Nueva York, Moscú, Ámsterdam, Busan, etc.

Artista contemporánea española nacida en 1968 en Sevilla, estuvo unos años viviendo en Irlanda y se estableció definitivamente entre Madrid y Sevilla desde donde realiza su trabajo. Pero es mucho más conocida en Europa que en su propio país.

Las propuestas de Pilar Albarracín son interesantes, innovadoras y valientes. Su riqueza de lenguajes y discursos no deja indiferente al espectador, al igual que la ironía, el humor y lo cómico de algunos de sus trabajos en los que aborda temas trascendentes y de gran crudeza.

Ella misma explica cómo sus trabajos parten de las preguntas que se hace en el día a día, sobre ella como individuo, como artísta; las preguntas sobre lo que sucede a su alrededor y, sobretodo me resulta interesante el planteamiento de trabajar a partir de las respuestas que se suceden a las mismas preguntas desde diferentes ámbitos como los medios de comunicación, la cultura, la calle, etc.

Trata los temas de género, las desigualdades, la identidad, los tópicos y los clichés. Y para ello utiliza diferentes técnicas y soportes, desde el bordado a la performance pasando por la fotografía o el videoarte.

Con otras autoras comparte, entre otras cosas, la utilización del cuerpo para conseguir la empatía y la involucración del espectador. Trabaja desde la ironía y el humor pero todas sus obras tienen un profundo trasfondo. Ella misma dice que sus obras necesitan del espectador para descubrir, tras esa apariencia “divertida o tonta”, el mensaje.

Pilar Albarracín recurre a técnicas consideradas tradicionalmente femeninas como el bordado para realizar piezas que se convierten en una crítica profundamente inteligente e irónica del estereotipo de la mujer como Ángel del hogar. Lo vemos en la serie Pájaros (2005) que nos recuerda los principios que la Sección Femenina franquista inculcaba a las mujeres de la época. La apariencia delicada, “femenina” y amable de la pieza contrasta con el mensaje y lo resalta a un tiempo. O la serie Mujer jarrón de 2009 que también podría haberse titulado Mujer florero. Alguien quiere lo que tú tienes (2008) es como un anónimo, una advertencia de un peligro, una misiva que llega a través de unas tipografías de prensa pero bordadas, ¿perversa contradicción?.
 

Mujer Jarrón © Pilar Albarracín.


 
Los tópicos y clichés culturales son otros de los hilos conductores de su trabajo. El mundo del folklore andaluz y de la tauromaquia, unidos y ensalzados como lo más genuinamente español durante la época de la dictadura franquista, Pilar Albarracín los desmonta, analiza, ironiza y entremezcla con los comportamientos, valores y roles que conllevan. Algunas piezas nos hacen directamente reir como la valiente torera que posa con su traje de luces y el estoque, subida a unos tacones rojos y sujetando una olla a presión como si se tratase del capote. ¿Quién es más valiente: el matador que se enfrenta a un toro en el ruedo, o la mujer que tiene que lidiar día a día con su familia y las tareas de la casa en el ámbito doméstico?

Ahora que estamos en época veraniega y comienzan las fiestas en todos los pueblos de España, casi todas ellas con “espectáculos” taurinos (como las fiestas de San Fermín o los toros embolados), es muy recomendable visitar la web de esta artista y disfrutar de su trabajo. La Revolera (2012),es un ejemplo de las fotografías que forman parte de esta serie en la que cuestiona los tópicos y clichés que se potenciaron desde el régimen dictatorial franquista, como símbolo de España en el extranjero. En ella aparece como modelo la misma artista, disfrazada y caracterizada como hacían Claude Cahun o Cindy Sherman. Creo que es un buen ejemplo de obra en la que podemos encontrar varias capas que nos ayuden a descifrar los mensajes que contiene. La artista aparece medio vestida de flamenca en la cama con un toro, fumándose un cigarro como si acabarán de haber tenido relaciones sexuales. Los tópicos de la tonadillera y el torero. El toro como el símbolo de la fuerza animal, bruta, ancestral masculina. La pulsión de Eros y Tánatos consumada.

Una revolera en el mundo taurino es un pase que consiste en:

“una larga natural y por bajo en la que el torero despliega completamente el capote y lo pasa de una mano a otra haciéndole dar una vuelta completa a su alrededor, al tiempo que el toro sigue los vuelos del engaño y también gira”.

La capa del torero recuerda los volantes del vestido femenino de la flamenca. ¿Quién le ha hecho la revolera al toro/torero?

También me recuerda la famosa escena del padrino donde le dejan a Jack Woltz, un productor de Hollywood, la cabeza de su caballo de carreras en la cama como aviso de amenaza. Aunque por la cara de satisfacción de la “tonadillera” refuerza la impresión de que el toro es un trofeo para ella (la cabeza del toro con la que está acostada).
 

La Revolera © Pilar Albarracín


 
Veo una burla, una crítica a ese mundo del toreo, cargado de “masculinidad” y testosterona, contraponiéndolo a la figura de la mujer satisfecha. Un mundo que simboliza un tiempo y unos valores trasnochados, decadentes, crueles y ridículos que de alguna manera y lamentablemente trascienden hacia otros ámbitos de nuestra cultura como el deporte, y en los que las desigualdades de género son clamorosas.

La dureza de sus reflexiones en algunas performances son como una emboscada. En Lunares (2004), la artista aparece con un traje de sevillana blanco e inmaculado y conforme comienza a bailar se va clavando una aguja en diferentes partes del cuerpo creando los lunares con su sangre. ¿Reminiscencias de prácticas ancestrales, símbolo de la actitud de las mismas mujeres que nos torturamos en aras de una apariencia adecuada, la cultura del sacrificio y la expiación de la culpa a través del dolor?
 

Lunares © Pilar Albarracín


 
Bailaré sobre tu tumba (2004) es la representación de la lucha de los géneros, el hombre condenado a repetir lo aprendido y la mujer luchando, debatiendo, conquistando posiciones y reclamando su lugar.

Para llegar hasta nosotr@s, los espectadores, también recurre a nuestro imaginario infantil: los juegos y los cuentos. En la pieza interactiva El Espejito nos invita a recrear el cuento infantil de Blancanieves, enfrentándonos a los estereotipos de belleza de nuestra sociedad actual tan condicionada por la apariencia y la eterna juventud. O juega con nosotr@s al escondite como en Musical Dancing Spanish Dolls (2001) donde se confunde con las muñecas camuflada como una de ellas.

Uno de sus primeros trabajos sigue siendo uno de mis favoritos: Se Busca (1997). La artista pegó por diferentes calles de Sevilla unos carteles con su foto y un texto que decía “Soy Pilar Albarracín. Me he perdido. Si me encuentras, llama al teléfono (…). Ayúdame”. El tema de la búsqueda de la identidad al que nos enfrentamos como individuos que forman parte de una sociedad en la que a veces no nos reconocemos. Tema recurrente en muchas artistas mujeres, puesto que la educación nos ha marcado unos caminos, unos roles que nos hemos atrevido a cuestionar, a desafiar. Deconstruir un modelo patriarcal y construir otros modelos en libertad. Pero crecer sin referentes y sin una genealogía propia es difícil y ya sabemos todas que la libertad tiene un precio.

Aprovechemos las vacaciones de verano y vayamos a Málaga donde el C.A.C. (Centro de Arte Contemporáneo) presenta la exposición Pilar Albarracín. Ritos de fiesta y sangre, comisariada por Fernando Francés, consistente en una selección representativa de su trayectoria durante los últimos 15 años.

 

Imagen de portada: Pilar Albarracín.


Publicado por Carmen Sevilla [ Creadora mutante, investigadora y profesora de diseño ]

 



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